MUJERES EN LA IGLESIA



Se ha faltado mucho a la VERDAD en cuanto al papel de la mujer en la iglesia y su relación con Dios. Hoy día, en pleno siglo XXI, aún continúan realizándose malvadas desviaciones (sean hechas a propósito o no) e interpretaciones (traducciones) desafortunadas que han degradado a la mujer a un segundo plano.
Hoy día muchos hombres y muchas iglesias todavía se mantienen en su postura torcida acerca del trato a la mujer, la hembra. (Muchos lo niegan con la boca pero, inequívocamente, lo apoyan con sus actos).

Cuando una mujer conoce a Dios descubre que es amada sin límites.
Dios la hace saber que para él es importante. Tan importante, que sin ella, su creación jamás sería completa. Su Hijo murió por ella. Dios le dedica su tiempo, tiene planes para ella, habla con ella y también la escucha. La unge con su Espíritu Santo capacitándola para traerle gloria: habla a otros a través de ella, enseña a través de ella… derrama todos sus dones sobre ella. Jesús dio a la mujer la autoridad para obrar en Su Nombre y la incluye en su “real sacerdocio”.
Dios da valor a la mujer.
Sin embargo…

Las iglesias han mantenido durante siglos una serie de mentiras con respecto a la mujer. Entre otras barbaridades, se ha dicho que:
  1. El hombre (macho) fue creado a imagen de Dios, para Dios.
  2. La mujer fue creada a imagen del hombre, para el hombre.
  3. La mujer es inferior al hombre, por eso no puede pastorear, enseñar, dirigir, bautizar, casar etc. Algunos incluso dicen que no tiene autoridad, ni puede usar el “nombre de Jesús”.
Pero todo eso es MENTIRA.
Es importante entender que Dios jamás quiso que las cosas fueran así. Para relacionarse adecuadamente con Dios, la mujer debe saber la VERDAD acerca de sus orígenes y acerca del plan de Dios para su vida. Las mujeres deben ir al origen, al cuándo/cómo/porqué fueron creadas. Cuando la mujer toma conciencia de su verdadero valor, las heridas que la dominación masculina le ha causado serán sanas, y así será libre para ser quien Dios siempre quiso que fuera.
Empecemos por el origen:
LA MUJER, SEGÚN GÉNESIS:
  1. Dios, en primer lugar, creó al ser humano. La criatura humana: ADÁN. Adán no solamente es macho. También es hembra. O mejor dicho, no es ni una cosa ni la otra, aunque es ambas. Hechos a imagen y semejanza de Dios: Varón y Hembra, los creó (contenida en una sola persona, el primer ADÁN).
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    Y creó Dios al humano a su imagen,
    A imagen de Dios lo creó:
    Varón y hembra los creó.

    (Génesis 1:27)
  2. El hombre (macho) no es la imagen completa de Dios.
    La mujer (hembra) no es la imagen completa de Dios.
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    Es la combinación de ambos (macho+hembra) la que se asemeja al Creador.
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    Asumir que Dios es varón es faltar a la verdad. A pesar de que casi siempre nos referimos a un Dios masculino (y claro, Jesús fue varón –y además nos enseñó a tratar a Dios como “padre”), lo cierto es que si queremos ajustarnos a la VERDAD, deberíamos pensar en Dios como el conjunto de una perfecta masculinidad y feminidad, aunque Dios es mucho más. El problema es que para nuestros limitados cerebros esto es difícil de asimilar.
  3. La mujer no fue hecha para el hombre, o después del hombre, o ni siquiera del hombre.
    Dios separa lo masculino de lo femenino cuando ambos eran UNO, y de repente, en lugar de una criatura humana, aparecen dos. Ahora, esos dos tendrán que unirse para volver a ser uno. (Y de ahí lo sagrado de esta unión).
  4. La mujer no fue creada a partir de una intrascendente costilla del hombre (¡como si tan sólo ese ridículo hueso del macho fuera necesario para crear a la hembra!).
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    La Biblia literalmente dice que Dios tomó un costado (una mitad) de la criatura humana. La dividió.
    Separó las dos esencias, y cuando hizo eso Adán se convirtió en Adán-hombre y Adán-mujer.
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    Entonces Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán (la criatura humana), y mientras éste dormía Él tomó uno de sus costados y cerró la carne en su lugar. Y del costado que Dios tomó de Adam, formó una mujer, y la trajo al hombre. (Génesis 2:21).
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    Dios no creó a la mujer en ese preciso momento, pues ella ya había sido creada. Dios simplemente dividió al Adán original (la criatura humana) en dos. Los traductores han empleado la ridícula e insignificante palabreja “costilla” para traducir lo que en realidad se refiere a su costado, su mitad.
  5. La mujer no fue creada para “ayudar” al hombre.
    Esa aseveración da a entender que el hombre tiene derecho a existir por sí mismo, pero que la mujer tiene que justificar su existencia: existe porque el hombre tiene necesidad de ella. .
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    “No es bueno que Adán esté solo. Le haré una ayuda idónea.”
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    Recordemos que cuando aquí dice “Adán” no se está refiriendo al varón. Se refiere a la criatura humana. Es incorrecto pensar que Dios dice: no es bueno que el macho esté solo por tanto inventaré a una hembra. Lo que en realidad dice es: no es bueno que mi “humano” esté solo. Separaré a la hembra del macho.
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    El término “ayuda” da a entender una igualdad, una compatibilidad, pero jamás una subordinación como durante siglos han dado a entender los hombres (como si el macho fuera el protagonista y la mujer sólo existiera para ser su apoyo).
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    De hecho, la misma palabra que se traduce como “ayuda” hace referencia a Dios en muchas otras ocasiones (y nadie puede decir que Dios, por ser nuestro ayudador, sea inferior o un subordinado): Dios, sé tú mi ayudador (salmo 30:10)/He aquí Dios es mi ayudador (Salmo 54:4).
  6. Muchos dicen que el destino de la mujer es permanecer “por debajo” del hombre, pues ese es su castigo por pecar.

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    “… y Él se enseñoreará sobre ti.”
    Génesis 3:16
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    Pero esto que Dios pronuncia no tiene que ver con Su propósito o voluntad para las mujeres. Queda claro que en el ORIGEN esto NO era así: el hombre y la mujer se relacionaban como iguales-opuestos-complementarios: primero habían sido una misma persona y más tarde fueron separados. Dios no creó a la mujer con la intención de someterla al hombre. No la creó inferior. Les creó UNO, iguales en valor, aunque con diferentes características.
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    El pecado trajo la MALDICIÓN y esta es una de ellas. Desde entonces la mujer ha sido pisoteada por el hombre. En muchas culturas la mujer no es superior a los animales, un mero objeto que pasa de hombre (padre) a hombre (marido). Satanás ha mantenido su zarpa sobre el cuello de la mujer, postrándola en el suelo, desamparada, indefensa, sin esperanza. Violando la voluntad de Dios para con ellas. Mancillando el plan del Creador.
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    Pero Cristo YA vino al mundo y YA rompió la maldición: gracias a su obra redentora en la cruz, los hombres y las mujeres son libres para tratarse como iguales, como opuestos compatibles, como semejantes. Las mujeres y los hombres pueden mirarse a los ojos y descubrir en el otro esa otra mitad que les hace UNO, semejantes (¡o, maravilla!) a su Creador.
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    Algunos hombres se niegan a liberar a sus mujeres de esa maldición, felices de su ventaja, realmente creyéndose superiores. En la iglesia predican que Cristo rompió con la maldición de la muerte y que viviremos para siempre. Que Cristo rompió con la maldición de la enfermedad y ahora somos sanos en Su Nombre. Que Cristo rompió con la maldición de la pobreza y ahora prosperamos en Él. Pero pocos se acuerdan de que Cristo rompió con la maldición del señorío del hombre sobre la mujer y que ahora ambos pueden relacionarse como iguales.
Una iglesia siempre será más bendecida, mejor gobernada, más ungida y tendrá más revelación y sabiduría cuando se valore a sus mujeres como la “otra mitad” que hace que se asemejen al Creador. Cuando las mujeres sabias y conocedoras de Dios puedan sentarse a la misma mesa que los varones y, juntos, puedan buscar la dirección del Espíritu Santo para sus iglesias. Es de lógica pensar que la perfección se hallará en el conjunto hombre-mujer, y que un gobierno exclusivamente masculino tendrá muchas carencias. Es de presuntuosos pensar que es mejor que solamente los varones se encarguen de las cosas “importantes” de la iglesia.

El feminismo está fuera de lugar en un ambiente de respeto y mutua valoración. Cuando la mujer no siente que debe defender su lugar, cuando el varón deja de herirla con su supuesta supremacía, cuando se miran como iguales, la mujer se sentirá libre para ser femenina, madre, esposa* y mujer.


ORACIONES QUE PRODUCEN CAMBIOS


Utilice la autoridad que Dios le ha dado para ascender a otro nivel en su vida de oración, con esta colección de oraciones escritas por Kimberly Daniels.

Más que un sólo libro sobre cómo orar, Oraciones que producen cambios, está lleno de oraciones basadas en principios bíblicos que le ayudarán a vivr victoriosamente en cada situación que afronta.

Incluye oraciones para....

  • Su matrimonio y otras relaciones.
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  • Un avivamiento en su comunidad.
  • Bendecir sus generaciones.

LA VIDA ME PATEA, KIRO

DECLARO

SE EQUIVOCAN

AUTOESTIMA E IDENTIDAD II



Una visión acertada de Dios



Idealmente, su conjunto de respuestas hacia Dios, basadas en la acertada percepción de Él, será verdadero.



Pero muchas mujeres luchan por tener que aceptar la realidad de que Dios las ama y que es confiable. En su lugar, se enojan con Dios, sintiendo que dejó de protegerlas o que las dejó caer.



Intelectualmente ellas pueden tener el conocimiento de que Dios es el dador de buenas dádivas, pero emocionalmente lo perciban como el dador de malas dádivas. Davis Seamnds describe el problema a su modo:



“Cuando le pedimos a los individuos que confíen en Dios y que se rindan a él, estamos suponiendo que tienen los conceptos/ sentimientos de un Dios confiable, que solo tienen los mejores intereses en su corazón y en cuyas manos pueden poner sus vidas.



Pero de acuerdo al profundo nivel de coraje hacia el concepto de Dios, pueden escuchar que les pedimos que se rindan a un ogro caprichoso y temible, a un monstruo todo poderoso cuya intención es hacerlas miserables y quitar la libertad de disfrutar la vida.”



Usted y yo necesitamos conocer al Dios de la Biblia y utilizar su Palabra como nuestra fuente de información.



Transfiera las bases de su identidad de sus otras creencias al infalible Padre celestial. El es el único que es constante en su amor y aceptación. ¡Note lo que estas Escrituras –parafraseadas - dicen sobre El y usted!



1.- El es el padre cariñoso, preocupado, que está interesado en los detalles íntimos de nuestras vidas (Mateo 6:25-34).



2.- El es el Padre que nunca nos abandona (Lucas 15:3-32).



3.- El es el Dios que mandó a su Hijo a morir por nosotros, aunque no fuéramos merecedores (Romanos 5:8).



5.- El está con nosotros en las buenas y en las malas circunstancias (Hebreos 13:5).



6.- Ha vencido la muerte (Lucas 24:6,7).



7.- Le da el mismo estatus a todas las razas y sexos (Gálatas 3:28).



8.- Está disponible para nosotros a través de la oración (14: 13,14)



9.- Conoce nuestras necesidades (Isaías 65:24).



10.- El nos creó para una relación eterna con El (Juan 3:16).



11.- Tenemos valor para El (Lucas 7:28).



12.- El no nos condena (Romanos 8:1).



13.- Dios valora y produce nuestro crecimiento (1ª Corintios 3:7).



14.- El nos conforta (2 Corintios 1:3-5).



15.- El nos fortalece a través de su Espíritu (Efesios 3:16).



16.- El nos limpia de todo pecado (Hebreos 10:17-22).



17.- El es por nosotros (Romanos 8:31).



18.- El está siempre disponible para nosotros (Romanos 8:38, 39).



19.- El es un Dios de esperanza (Romanos 15:13.



20.- El nos ayuda en la tentación (Hebreos 2:17,18).



21.- Nos provee una vía para escapar de la tentación (1ª Corintios 10:13).



22.- Dios es el que trabaja en nosotros (Filipenses 2: 13).



23.- El quiere que seamos libres (Gálatas 5:1).



24.- El es Señor soberano del tiempo y de la eternidad (Apocalipsis 1:18).



Lea esos versículos todos los días por un mes. Se asombrará de cómo su percepción de sí misma cambiará.



Las bases para una autoimagen saludable



Necesidad de pertenecer. Su autoimagen está establecida sobre varias bases. Primero, todos necesitamos pertenecer a un grupo afectivo, para saber y sentir que somos queridos, aceptados, cuidados y apreciados por quienes somos. Dios quiere que usted se cuide, que se acepte y que se aprecie.



Necesidad de sentirse valiosa. Segundo, todos necesitamos sentirnos valiosos, capaces de decir con confianza: “Estoy bien, estoy conforme, yo cuento”. Nos sentimos valiosos cuando hacemos lo que pensamos que debemos hacer o cuando vivimos de acuerdo a nuestros patrones. Nos sentimos valiosos al estar en lo correcto y al hacer lo correcto a nuestros ojos y a los ojos de otros.



Dios es nuestra fuente primaria de valor. No necesitamos estar esforzándonos con el fin de sentirnos valiosos. Dios nos declara que estamos en lo correcto. Como Jan Congo dice: “¡Cada una de nosotras es un original divino! Somos la expresión creativa del amor de Dios”.



Necesidad de sentirse competente. Tercero, todos necesitamos sentirnos competentes, sabiendo que podemos hacer algo y que nos enfrentamos a la vida felizmente. Otra vez, Dios satisface esta necesidad declarándonos competentes.



En Filipenses 4:13 encontramos la nueva vara de medida por la cual tenemos asegurada la competencia: “Todo lo puedo en cristo que me fortalece.” El asunto aquí es que su autoestima e identidad son regalos de Dios.



No se pueden ganar a través de sus logros, ni están basados en lo que otras personas dicen sobre usted, hacen o dejan de hacer con usted.



Libro: Preguntas que las mujeres hacen en privado

Editorial: UNILIT

AUTOESTIMA E IDENTIDAD



Edificando la autoestima




Pregunta:

Mi autoestima es muy baja. ¿Como la fortalezco? ¿Cómo me puedo sentir bien conmigo misma, respetarme, aceptarme y amarme?



Respuesta:

Una de las preguntas más frecuentes tiene que ver con la identidad y la autoestima de la mujer. Las mujeres de todas las edades luchan con este asunto y a pesar de toda la enseñanza y recursos disponibles para

ayudarlas, el conflicto aún continúa.



Las preguntas enumeradas le darán una idea de la diversidad de preocupaciones surgidas. Responder a estas preguntas no siempre es fácil porque edificar la identidad y la autoestima de uno es un proceso que toma tiempo.



Espero que esta información la ayudará a aliviar en algo la confusión y la encamine en la dirección hacia la cual el proceso de edificación puede empezar y continuar. Usted necesitará aplicarlo a su propia situación.



La identidad basada en fundamentos falsos



Qué dicen los otros. Muchas mujeres basan su identidad en falsas "verdades". Una, por ejemplo, es lo que otros han dicho de ellas en el pasado. Una niña que escucha a sus padres decir: "Tu eres una de esas que aprenden lento".



Entones ella crece creyendo que es una niña desordenada, sencilla y estúpida. Su identidad está basada en los comentarios de otros ¿Le sucedió esto a usted? Esos comentarios quizás no sean ciertos, pero si usted los cree se hacen ciertos para usted y usted los realiza como su identidad.



Si tiene su identidad basada en lo que otros han dicho de usted, les ha dado a estas personas un tremendo poder y control sobre su vida. ¿Está segura que sus percepciones son acertadas?



¿Hay otras personas que le puedan dar una idea más exacta de quién es usted, verdaderamente? ¿Cómo se comparan sus percepciones con las de Dios?



Realización. Algunas mujeres basan su identidad en lo que realizan y cómo lo presentan. Creen que lo que hacen les otorga cierto estatus, el cual puede aumentar basado en los tipos de tareas o papeles en que estén involucradas. ¿Cree usted eso?



Posesiones. Algunas mujeres basan su identidad en lo que poseen. Tienen una insaciable necesidad de adquirir cosas. Cuando no se sienten bien consigo mismas se dirigen hacia el centro comercial. Luchan con la tendencia de comparar sus posesiones con las de otras mujeres. ¿Tiene usted esta tendencia?



Eliminadoras del nombre. Otras mujeres basan su identidad en quiénes conocen. Desafortunadamente, este tipo de personas terminan "eliminando" los nombres de quienes tienden a amenazarlas por su estatus, o quienes son amenazantes para su búsqueda de estatus. ¿Es usted este tipo de mujer?



Apariencia. Muchas mujeres basan su identidad en cómo se sienten con su apariencia. Gastan innumerables horas frente al espejo, se cambian de ropa varias veces al día y gastan mucho dinero en artículos de belleza.



A este tipo de mujeres se le puede arruinar todo el día o la noche si no se sienten atractivas. Hago énfasis en sus sentimientos hacia ellas mismas porque su atractivo está en gran parte basado en su percepción de cómo luce. Veinticinco personas pueden hablar con entusiasmo sobre su apariencia, pero si ella no se ve tan atractiva, los elogios de otros no tienen efecto.



A menudo sus percepciones están basadas en las reacciones de otros. ¿Es usted así?

Me gusta lo que Jan Congo ha dicho sobre esas falsas bases en su libro (Libre para ser la mujer de Dios):



"Cuando contrastamos nuestra apariencia, nuestro talento, nuestros amigos o nuestras posesiones con las de otras estamos haciendo una comparación basada en gran parte en la fantasía".



Nunca hemos caminado en los zapatos de esas mujeres con quien nos comparamos, por lo que nos estamos haciendo ilusiones de lo que nos gustaría. Cuando hacemos esto comparamos lo peor de nosotros - aquello de lo que estamos más conscientes - con lo mejor de ellas.



Y verdaderamente estamos comparándonos con una fantasía. Quizás esta sea una de las razones por la que las telenovelas y los romances de las novelas son tan populares hoy. Estamos básicamente insatisfechas con nuestra existencia, por lo que vivimos nuestras vidas indirectamente a través de otras personas.



Cuando creemos que sólo valemos si somos bellas, si usamos los mejores productos, si conocemos a las mejores personas, si somos triunfadoras o si estamos cómodas financieramente, estamos edificando nuestra autoimagen en bases falsas.



Sutilmente nos encontramos buscando a otra persona "significante" para que defina por nosotras lo que es belleza, lo que son buenos productos, quiénes son las buenas personas con las cuales asociarse, y lo que es estar financieramente cómoda.



"Cuando tragamos estas opiniones pasajeras, le encantamos a la sociedad porque encajamos en su patrón. Pero, ¿qué pasa cuando el patrón cambia?"



¿Qué cree usted?



¿Qué cree usted de sí misma? ¿Esta basada su identidad en una base falsa? Conteste estas preguntas para ayudarse a conocer dónde está en este momento en su vida.



1.- ¿Cree que hay algo intrínsecamente equivocado o mal en usted?



2.- ¿Cree que su suficiencia es definida por la aprobación o desaprobación de otros? Si es así, ¿Quiénes son esas personas?

¿Su padre la desaprobaba? Si fue así, ¿cómo la hacía sentir eso?



3.- ¿Cree que su suficiencia está ligada a cuánto dinero usted produce o tiene? ¿Dónde se originó esta creencia?



4.- ¿Cree que siempre debe estar en lo cierto en todo lo que sea apropiado o sentirse bien con usted misma? ¿Cree que si está equivocada será desaprobada o rechazada?



5.- ¿Cree que es insuficiente porque es demasiado sensible?



6.- ¿Cree que es incapaz e importante?



7.- ¿Cree que tiene que agradar a los demás con el fin de tener valor?



8.- ¿Cree que su suficiencia está ligada a la educación que ha tenido?



9.- ¿Cree que su suficiencia y valía están ligadas a su apariencia, cuán alta o baja sea, cuán gorda o delgada?



La mayoría de nosotros tenemos una crítica interna permanente, la cual influencia significantemente en lo que creemos sobre nosotros mismos y cómo respondemos a los demás.



La crítica interna es como una condena a la conciencia y opera en base a los criterios que fueron desarrollados en respuesta a los juicios y evaluaciones de sus padres y otras personas que uno respetaba. La crítica interna rápidamente señala que usted no está a la altura de esos patrones.



¿Por qué seguir aferradas a la baja autoestima y la falsa identidad cuando Dios la ha llamado a algo mejor? Considere las alternativas de Dios para sus falsas creencias de sí misma y descubra cómo apropiarse de ellas.



He hablado con muchas mujeres quienes dicen: "verdaderamente quiero deshacerme de algunas de mis viejas creencias sobre mí misma. No me hacen nada pero me limitan. Realmente pienso que es el momento de limpiarse".



Generalmente contesto: "Este es un buen comienzo, pero y ¿el resto del trabajo?"



"¿Qué otro trabajo?", preguntan. "Limpiar la casa es sólo la mitad del trabajo - contesto -. También necesita redecorarla. Algunas de sus creencias profundamente atrincheradas pueden que no sean tan fáciles para deshacerse de ellas. Necesita reemplazarlas por creencias nuevas, acertadas y positivas sobre sí misma".



Deje ir su vieja identidad



Es importante que deje atrás su pasada identidad (basada en mensajes inexactos sobre usted) y que edifique un auto-concepto nuevo basado en el amor incondicional y la aceptación de Dios.



Para hacerlo necesita decidir qué valora más: si su vieja y falsa identidad o la verdadera, la identidad dada por Dios. Una vez que usted decida cuál tiene mayor valor (¿hay alguna duda?), entonces necesita dejar ir una y aferrarse de la otra.



El Dr. Paul Tournier compara el crecimiento cristiano con la experiencia de mecerse en un trapecio. El hombre que está colgado de la barra se aguanta de ella porque se mece ante sus ojos, él debe soltar el que tiene agarrado con el fin de saltar hasta el otro.



Es un proceso espantoso, crítico, pero es la forma de avanzar. De igual forma, Dios esta meciendo un nuevo trapecio ante sus ojos. Esta es una identidad positiva, acertada, nueva, basada en la palabra de Dios.



Pero para poder agarrar la nueva deberá soltar la vieja. Usted puede tener dificultad al renunciar a la familiaridad y seguridad de su vieja identidad. Pero piense en lo que ganará.



El Dr. David Seamands lo describe de la siguiente manera:



"Las fuentes de daños a nuestra autoestima necesitan sanidad, reparación y reprogramación". Aquí es donde se requiere la gracia sanadora. Quiero presentarlo lo más práctico posible, así que déjeme hacerlo personalmente y hable como si estuviéramos juntos en consejería. Aquí están algunas de las preguntas que le haría:



¿Ha encontrado y enfrentado los dolorosos puntos de su pasado, los cuales cree que son las principales fuente de su baja autoestima? Es muy importante que tenga el coraje no sólo de mirar sinceramente a las personas y a los incidentes involucrados, sino también de introducirse en los sentimientos que van junto con ello.



La investigación del cerebro demuestra definitivamente que nuestra memoria guarda no sólo las representaciones mentales del pasado sino también las emociones originales experimentadas en ese momento. Así cuando uno siente que ha descubierto los dolores, humillaciones, privaciones o rechazos, puede sentir su dolor y también sentir sus reacciones a ese dolor.



Esto no es con el fin de culpar a otros o de escapar de la responsabilidad. Está hecho porque usted puede enfrentar honestamente los sentimientos que pudo haber enterrado por años.



La mejor manera de hacer esto es compartiendo los sentimientos con Dios y con otra persona en oración.



Pero usted no puede confesar a Dios lo que primero admite por si misma. También, cuando comparte con otra persona, esto le trae incluso un nivel más profundo de apertura y sinceridad consigo misma y con Dios.



Este tipo de apertura puede ser muy dolorosa, y los sentimientos pueden surgir, lo cual la conmoverá. Pero la gracia nunca es conmovida, nunca rechazada, y nunca apartada –sea lo que fuera lo que enfrente. Es dada gratis, sin ninguna referencia a nuestra bondad o maldad, dignidad o indignidad.



La mayor manifestación de gracia en la cruz, y la Cruz significa que cuando Dios miró nuestras maldades, nos amó más. Así que armémonos con el coraje que la gracia puede dar, miremos directamente a lo peor, a lo más doloroso, a lo más humillante, lo más abusivo, y las más devastadoras humillaciones de la vida.



Después recuérdalas en su mente y revívalas en su movimiento, pero no se detenga ahí. Después suélteselas a Dios en oración de perdón y entrega. Si duda que pueda hacer esto por sí misma, entonces busque la ayuda de una amiga íntima, un pastor o un consejero. (Continúa parte 2)



Libro: Preguntas que las mujeres hacen en privado

Editorial: UNILIT