Y ADÁN SE ENSEÑOREÓ DE EVA...

Resultado de imagen de equidad de generoAl leer las sentencias de Dios sobre las consecuencias del pecado hemos de verlas como consecuencias y no mandamientos para ser guardados.

Ciertamente, no sabemos el tiempo que Adán y Eva vivieron en su estado de inocencia. Lo cierto es que en el momento de la caída el hombre y la mujer comenzaron a sentir y padecer las funestas consecuencias relacionadas con la advertencia de Dios dada a Adán: “El día que de él comieres, ciertamente, morirás” (Gén.2.17).
Dichas consecuencias alcanzaron a todo el ser humano, hombre y mujer tal y como fueron creados por Dios. Veamos:

En el plano espiritual

En la esfera espiritual observamos tres cosas: La primera, la conciencia de su desnudez física, expresión externa de su desnudez interna y espiritual (Gen 3.7-11). La segunda la de esconderse de Dios, que pone de manifiesto la interrupción de la comunión con Dios  y la separación inmediata del hombre de Él. A esa separación seguirá la muerte física que es la separación del alma del cuerpo (Ecl.12.7); a la muerte física le seguirá la muerte/separación eterna. Esa será la tercera consecuencia y la expresión definitiva y completa de la sentencia divina, “el día que de él comieres, ciertamente morirás”.  

En el plano psicológico

Por primera vez Adán y Eva experimentan miedo a causa del sentimiento de la culpa por el pecado  cometido. Miedo que les lleva a huir de Dios y esconderse de él.  Muchos milenios después el apóstol Juan afirmará que “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en amor” (1ªJ.4.17).

En el plano social

En la esfera social también sufren una alienación el uno respecto del otro. Siendo interpelados por Dios, ninguno acepta su responsabilidad  por su pecado. Ellos  se justifican yse echan la culpa el uno al otro: El hombre a la mujer e indirectamente a Dios,  mientras que la mujer deriva su responsabilidad a la serpiente (Gé. 3.12, 13). A partir de ahí será una constante en los seres humanos, sean matrimonio o no, el negar su responsabilidad por sus faltas cometidas, pretendiendo culpar a otros.

En el plano matrimonial

Para el caso que nos ocupa, centramos nuestra atención en cómo afecta el pecado a su relación matrimonial y, a partir de ahí, a toda la humanidad en la relación hombre-mujer.  
Notamos que Dios sigue un orden tanto en el interrogatorio posterior a la caída como en relación a la declaración de las sentencias. Por tanto, Dios pregunta primero a Adán, puesto que fue el primero en recibir el mandato y la prohibición de no comer del árbol prohibido (Gén.2.16-17); luego preguntará a Eva (Gén.3.13).
Pero cuando Dios declara las sentencias, será Eva la primera que oiga la suya, dado que ella fue la primera en desobedecer el mandato divino; después Dios se dirigirá a Adán para anunciarle las consecuencias por su desobediencia.
Seguimos, pues, ese orden. Aunque en este artículo solamente veremos la relacionada con la mujer, Eva:
“A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo sera para tu marido y él se enseñoreará de ti” (Gén.3.16)
Al leer las sentencias sobre las consecuencias de la caída en el pecado hemos de verlas como lo que son, consecuencias y no tanto mandamientos dados por el Creador para ser guardados.
Eso es precisamente lo que se desprende de la sentencia pronunciada: “Tu deseo sera para tu marido, y él se enseñoreará de ti”. Algunos comentaristas han concluido de estas palabras, que Dios pone a la mujer bajo sujección del marido al cual deberá obedecer, en todo caso. Pero si estas palabras fueran un mandamiento divino para guardar, también sería necesario intepretar lo mismo  con el dolor relacionado con el embarazo y  el parto a la hora de dar a luz a los  hijos. Así también tendrían que ser interpretadas las demás  consecuencias de la caída.
Sin embargo, el sentido común, la historia y la experiencia  nos enseña que el ser humano  no ha dejado  de luchar contra el dolor y el sufrimiento, ni dejará que las hierbas llenen su huerto hasta ahogar la buena semilla plantada, ni que  ninguna otra consecuencia negativa de las mencionadas dominen al ser humano, mientras éste pueda aminorar, suavizar o incluso erradicar el mal en todas sus formas.
Uno de los males que trajo el pecado fue ese enseñoreamiento y dominio del hombre sobre la mujer. Aquel sentimiento expresado por medio de Adán, cuando exclamó con  júbilo y agradecimiento, de forma poética: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne…” (Gén.2.23) desapareció. Aquel sentimiento de admiración y amor  fue transformado/trastocado  en el hombre y en la mujer, hasta lo más profundo. Al respecto dice Derek Kidner:
 “La expresión tu deseo será para tu marido, con la recíproca y él se enseñoreará de ti, muestran una relación matrimonial en la cual el control ha pasado del terreno plenamente personal a aquel en que el instinto urge, pasiva o activamente. ‘Amar y cuidar’ se convierte en ‘desear y dominar’. Aunque aun el matrimonio pagano puede elevarse sobre este nivel, el pecado arrastra hacia él. Un eco de la frase, en 4.7 evoca más vívidamente aun la sugesión de la selva” 
Entonces la relación del hombre y la mujer en el futuro, ya no sera igual. El dominio y el control le harán creer, afirmar y reafirmar que él es superior a la mujer en todos los órdenes de la vida: Intelectual, espiritual, religioso, sexual, social, político, etc.
Este sentimiento de superioridad por parte del hombre sobre la mujer afectará no solamente  a la esfera del matrimonio, sino también en la relación del hombre con la mujer  en todas las esferas de la sociedad. Por tanto, sera una relación en la cual en el matrimonio el amor se vivirá siempre en una continua tensión por la competencia, lo celos, el egoísmo, la injusticia, las incomprensiones, etc., que caracterizan a los seres humanos.
Incluso ahora, ni siquiera el hombre se conformará con una mujer (“su mujer” –Gén.2.24-) sino que muy pronto su “dominio” y “control” lo extenderá a varias mujeres. Será Lamec, descendiente de Caín quien tomará  “para sí dos mujeres…” (Gén.4.19). ¿La finalidad? Su uso personal y abuso de ellas. Es lo que hoy llamamos “machismo”.
Así la poligamia se introduciría entre los hombres como una práctica admitida, incluso entre los patriarcas y durante siglos en muchos pueblos y culturas. (Gén.25.1). Dicha práctica –entre otras muchas- pone de manifiesto la inferioridad en la cual los hombres tenían a las mujeres. Sin embargo, es en medio de esas culturas, degeneradas del modelo creado “al principio”  que Dios va entregando “muchas veces y de muchas maneras” retazos de su revelación, de acuerdo a su programa redentor, por medio de Cristo-Jesús. (Heb.1.1-2) 
Pero aportamos un testimonio más con respecto a la sentencia divina que venimos comentando. El conocido expositor bíblico, Esteban Voth dice lo siguiente:
“El término mashal (enseñorear) significa dominio o señorío. El peligro está en interpretar  (como muchos lo han hecho) que esta es la intención divina. Es imperativo recordar que esta declaración es parte de un oráculo de castigo. Es una sentencia pronunciada por un delito sumamente serio. Por lo tanto es una aberración extraer de este versículo una enseñanza tan característica de nuestra cultura, como es la sumisión de la mujer al hombre. La descripción de la mujer en el capítulo dos enseña una igualdad prístina ideal. El dominio del hombre sobre la mujer es consecuencia de una relación deteriorada originada por el rechazo de la alternativa divina”. 
Por tanto, sera necesario ir siempre “al principio de la creación” tal y como dijo Jesús, para ver tanto la relación hombre/mujer como para entender el modelo divino para el matrimonio. (Mrc.10.6). Luego, aquel “amar y cuidar” que se percibe al principio de la creación y durante el tiempo que el hombre y la mujer vivieron en inocencia, en Génesis 2, es lo que el Señor introduce por medio del Evangelio en el matrimonio cristiano restaurándolo de acuerdo a su modelo.
Así  lo expresó el Apóstol Pablo, en Efesios 5.25-33. Pasaje que  generalmente se intepreta y se enfatiza siempre, más desde la autoridad del varón sobre la mujer y la sujeción de ésta al varón que desde el amor del varón hacia la mujer. Amor que cuida y sustenta y que será siempre e invariablemente, la esencia y el motor de la relación matrimonial y que está por encima de  cualquier idea de “superioridad” de uno sobre otro.
 


Las cicatrices también son una muestra de la fidelidad De Dios.

 Y poder compartir a otras de su amor!

MUJER, LEVANTATE, LUCHA Y CONQUISTA!

¡ MUJER, LEVÁNTATE, LUCHA Y CONQUISTA !

Dios está buscando mujeres valientes capaces de pelear sus batallas y en el nombre de Jesús obtener la victoria.
Dios está buscando, mujeres guerreras. Deseosas de ir al frente de la batalla, mujeres valientes, que se levanten llevando naciones sobre sus hombros. Débora dijo me levanté como madre (Jueces 5:7) mujer tienes el valor y el coraje para levantarte como madre de tu nación, de tu familia, de los que necesitan un milagro, de los que no tienen esperanza? Tomarías el lugar y el compromiso de luchar y conquistar por amor a Jesús? El Espíritu Santo te dice: mujer levántate, lucha y conquista!

La historia de Débora es muy interesante ya que el libro de los Jueces nos describe una sociedad dominada por los hombres, <> las cosas de los hombres: guerras, tratos, negocios…, y de pronto nos presenta a una Mujer, la madre de Israel.

Lo primero que tenemos que destacar es que Dios todo lo puede y que supera las expectativas del hombre… Ellos oraban para que Dios enviara un auxilio y no sabían que Dios respondería enviando a una mujer para que los guiara a la victoria.
Mujer, Dios tiene planes extraordinarios contigo, aunque muchos a tu alrededor no lo crean o no lo esperen, se llevarán gran sorpresa porque Dios tiene planes gloriosos contigo, planes de levantarte para ser madre de una generación de líderes, una generación de guerreros y guerreras consagrados a Dios iniciando por tu familia.

Uno de los mayores problemas que enfrentamos como iglesia, es que las personas andan sin saber cual es la voluntad de Dios, muchos creen que la voluntad de Dios es que estén enfermos, dicen: esta es la cruz que me toca cargar, otros creen que la voluntad de Dios es que no tengan ni para pagar la renta, dicen: es que ese es el trabajo que Dios me mando y como no hay una mentalidad de conquista se pasan sus vidas atados. Israel tuvo en opresión hasta que decidió cambiar su manera de pensar y decidieron clamar al Señor de la victoria para junto con Dios conquistar y ganar la batalla.

Mujer, el Señor te quiere utilizar así como fue utilizada Débora para bendecir y darle la victoria a su nación. Mujer levántate de tus miedos, de tus inseguridades… Dios quiere llevarte a la batalla como guerrera.

Ánimo, levántate insiste, lucha y conquista, prepárate a ver la gloria de Dios porque lo que hoy es un obstáculo, mañana será un testimonio.

¡Mujer tienes el Corazón de Guerrera la victoria es tuya !

*Bendición a tu vida, Mujer 

VERDAD TOTAL


    Verdad total
  • 1. En qué consiste una cosmovisión
  • Capítulo 1: Rompimiento de la Cuadrícula
  • Capítulo 2: Redescubrimiento del gozo
  • Capítulo 3: La religión en su lugar
  • Capítulo 4: Supervivencia en el Yermo espiritual
  • 2. Comencemos por el principio
  • Capítulo 5: Darwin se encuentra con los Osos Berenstain
  • Capítulo 6: La ciencia del sentido común
  • Capítulo 7: hoy la biología, mañana el mundo
  • Capítulo 8: Darwines de la mente
  • 3. ¿Cómo perdimos la mente?
  • Capítulo 9: ¿Qué tuvo de bueno el movimiento evangélico?
  • Capítulo 10: Cuando EEUU conoció el cristianismo, adivine quién ganó
  • Capítulo 11: La verdad compartimentada de los evangélicos
  • Capítulo 12: Cómo iniciaron las mujeres la guerra cultural
  • 4. ¿Y ahora qué? Puesta en práctica
  • Capítulo 13: La verdadera espiritualidad y la cosmovisión cristiana
  • Apéndices

CAUTIVANTE

Cada jovencita sueña con ser rescatada por un héroe, sueña con ser transportada a una gran aventura, sueña con ser la bella princesa. Tristemente, cuando las mujeres crecen, se les enseña a ser fuertes, eficientes e independientes. 

Muchas mujeres cristianas están cansadas de luchar con el peso de ser "una buena sierva", una proveedora de buena educación o un ama de casa ejemplar.Lo que Salvaje de corazón hizo en los hombres, Cautivante lo puede hacer en las mujeres. 

Este impactante libro le muestra a las lectoras el diseño glorioso de las mujeres antes de la Caída, describe cómo se puede sanar el corazón femenino y arroja luz sobre el poder y la belleza que una mujer debería tener.Al revelar los tres deseos principales que cada mujer lleva consigo: Un romance que compartir, una vida por la cual ser responsable y una belleza por resurgir-John y Stasi Eldredge invitan a las mujeres a recobrar esos corazones femeninos, creados a la imagen de un Dios apasionado. 

Debemos agregar que este libro animará a los hombres a descubrir el alma de la mujer y a deleitarse en la belleza y la fuerza que las mujeres por naturaleza pueden ofrecer.

EL LADRÓN