IMPLACABLE: EL PODER QUE NECESITA PARA NO DARSE POR VENCIDO

¡Usted ya tiene lo que necesita para finalizar bien!
La idea nunca fue que los cristianos meramente vivieran. Usted fue creado para sobresalir ante cualquier adversidad y para demostrar grandeza. En este imprescindible libro, el autor John Bevere explora todo lo necesario para terminar bien. 
Más que una estrategia para sobrevivir,  Implacable  presenta una nueva forma de pensar, una que con entusiasmo declara como el apóstol Pablo: "Me gozo en las debilidades". 

Su sólida base bíblica le ayudará a florecer en cada temporada de la vida.

LA TRAMPA DE SATANÁS


Muchas personas no logran cumplir en forma efectiva su llamado debido a las heridas y los dolores que las ofensas han causado en sus vidas. 

Ese obstáculo los incapacita para funcionar en la plenitud de su potencial. La mayoría de las veces es otro creyente quien los ha ofendido, y esto hace que la persona que sufre la ofensa la viva como una traición. 

En el Salmo 55:12-14, David se lamenta:"Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él; sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar; que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y andábamos en amistad en la casa de Dios".

Estas son las personas con las que nos sentamos y con quienes cantamos, o quizá sea el que está predicando desde el púlpito. Pasamos nuestras vacaciones juntos, asistimos a las mismas reuniones sociales, y compartimos la misma oficina. O quizá sea algo aún más cercano. Crecemos con ellos, les confiamos nuestros secretos, dormimos con ellos. Cuanto más estrecha es la relación, más grave será la ofensa. El odio más intenso se encuentra entre las personas que alguna vez estuvieron unidas.

Los abogados pueden hablar de los peores casos que han manejado, y en su mayoría son los juicios de divorcio. Los medios nos informan continuamente sobre asesinatos cometidos por personas de una misma familia que han llegado a la desesperación. El hogar, que supuestamente debe ser un refugio para protección, provisión y crecimiento, donde aprendamos a dar y recibir amor, muchas veces es la raíz misma de nuestro dolor. La historia nos demuestra que las guerras más sangrientas son las guerras civiles. Hermano contra hermano. Hijo contra padre. Padre contra hijo.

Las posibilidades de ofensas son tan infinitas como la lista de relaciones existente, sean éstas sencillas o complejas. Esta antigua verdad aún es válida: sólo las personas a quienes amamos pueden herirnos. Siempre esperamos más de ellos, más grandes son las expectativas, más profunda es la caída.

En nuestra sociedad reina el egoísmo. Hombres y mujeres buscan hoy sólo lo que ellos desean, desatendiendo e hiriendo así a quienes los rodean. Esto no debe sorprendernos. La Biblia dice claramente que en los últimos días los hombres serán "amadores de sí mismos" (2 Timoteo 3:2). Es de esperar que así sean los no creyentes, pero Pablo aquí no está refiriéndose a quienes están fuera de la iglesia sino a quienes forman parte de ella. Muchos están heridos, lastimados, amargados. ¡Están ofendidos! Pero no comprenden que han caído en la trampa de Satanás.

¿Es nuestra la culpa? Jesús dijo muy claramente que es imposible vivir en este mundo sin que exista la posibilidad de ser ofendidos. Pero la mayoría de los creyentes se sienten conmocionados, asombrados y atónitos cuando esto sucede. Creemos que somos los únicos a quienes les ha sucedido. Esta actitud nos hace vulnerables a que crezca en nosotros una raíz de amargura. Por lo tanto, debemos estar preparados y armados para enfrentar las ofensas, porque la forma en que respondamos a ellas determinará cómo será nuestro futuro.

 La trampa del engaño

La palabra griega que se utiliza en el texto de Lucas 7:1 para aludir al tropiezo (ofensa) se deriva de la palabra skandalizo. Esta palabra se refería, originalmente, a la parte de la trampa en la que se colocaba la carnada. De allí que la palabra signifique algo así como colocar una trampa en el camino de una persona. En el Nuevo Testamento muchas veces se la utiliza para referirse a una trampa colocada por el enemigo. La ofensa es una herramienta del diablo para llevar cautivas a las personas. Pablo instruía al joven Timoteo, diciéndole: Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a la voluntad de él (2 Timoteo 2:24-26, itálicas agregadas).

Aquellos que luchan o se oponen caen en una trampa y son hechos prisioneros de la voluntad del diablo. Lo más alarmante es que no son conscientes de su estado. Como el hijo pródigo, deben volver en sí mismos y despertar para poder comprender cuál es su verdadera situación. No comprenden que están vertiendo agua amarga en un lugar de agua pura. Cuando una persona es engañada, cree que tiene la razón, aunque no sea así.

No importa cuál sea la situación, podemos dividir a todas la personas ofendidas en dos grandes categorías: 1) quienes han sido tratados injustamente, y 2) quienes creen que han sido tratados injustamente. Los que corresponden a esta segunda categoría creen con todo su corazón que han sido tratados en forma injusta. Muchas veces han sacado sus conclusiones basándose en una información inexacta. O su información es exacta, pero la conclusión está distorsionada. Sea cual sea el caso, están heridos, y su entendimiento está oscurecido. Juzgan basándose en presunciones, apariencias, y comentarios de terceros.


El verdadero estado del corazón

Una forma en que el enemigo mantiene a la persona atada a su estado es guardando la ofensa escondida, cubierta por el manto del orgullo. El orgullo impide que uno admita cuál es la verdadera situación.

El orgullo impide que enfrentemos la verdad. Distorsiona nuestra visión. Cuando creemos que todo está bien, no cambiamos nada. El orgullo endurece el corazón y oscurece la visión de nuestro entendimiento. Nos impide ese cambio de corazón, el arrepentimiento, que nos puede hacer libres (ver 2 Timoteo 2:24-26).

El orgullo hace que nos consideremos víctimas. Nuestra actitud, entonces, se expresa así: "He sido maltratado y juzgado injustamente; por lo tanto, mi comportamiento está justificado". Creemos que somos inocentes y hemos sido acusados falsamente, y por consiguiente, no perdonamos. Aunque el verdadero estado de nuestro corazón esté oculto para nosotros, no lo está para Dios. El hecho de que hayamos sido maltratados no nos da permiso para aferrarnos a la ofensa. ¡Dos actitudes equivocadas no son iguales a una correcta!

La cura

En el libro del Apocalipsis, Jesús se dirige a la iglesia de Laodicea diciéndole, en primer lugar, que ella misma se considera rica, poderosa, como si no necesitara nada; pero luego deja al descubierto cuál es su verdadera situación: un pueblo "desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo" (Apocalipsis 3:4-20). Habían confundido su riqueza material con fortaleza espiritual. El orgullo les ocultaba su verdadero estado.

Hoy en día hay muchas personas así. No ven cuál es el verdadero estado de su corazón, de la misma manera que yo no podía ver el resentimiento que sentía hacia esos ministros. Me había convencido a mí mismo de que no estaba herido. Jesús le dijo a los de Laodicea cómo salir de ese engaño: comprar oro de Dios y ver cuál era su verdadera situación.

 Comprar oro de Dios

La primera instrucción que les dio Jesús para ser libres del engaño fue: "...yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego" (Apocalipsis 3:18).

El oro refinado es suave y maleable, está libre de corrosión y de otras sustancias. Cuando el oro está mezclado con otros metales (cobre, hierro, níquel, etc.). se vuelve duro, menos maleable, y más corrosivo. Esta mezcla se llama "aleación". Cuanto mayor es el porcentaje de metales extraños, más duro es el oro. Por el contrario, cuanto menor es el porcentaje de aleación, más suave y maleable es el oro.

Inmediatamente vemos el paralelo: un corazón puro es como el oro puro (suave, maleable, manejable). Hebreos 3:13 dice que los corazones son endurecidos por el engaño del pecado. Si no perdonamos una ofensa, ésta producirá más fruto de pecado, como amargura, ira y resentimiento. Estas sustancias agregadas endurecen nuestros corazones de la misma manera que una aleación endurece el oro. Ello reduce o quita por completo la ternura, produciendo una pérdida de la sensibilidad. Nuestra capacidad de escuchar la voz Dios se ve obstruida. Nuestra agudeza visual espiritual disminuye. Es un escenario perfecto para el engaño.

El primer paso para refinar el oro es molerlo hasta hacerlo polvo y mezclarlo con una sustancia llamada fundente. Luego, la mezcla se coloca en un horno donde se derrite a fuego intenso. Las aleaciones e impurezas son captadas por el fundente y suben a la superficie. El oro, más pesado, permanece en el fondo. Entonces se quitan las impurezas, o escorias (es decir, el cobre, hierro o zinc, combinado con el fundente) con lo cual el metal precioso queda puro. Observemos lo que dice Dios: "He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción" (Isaías 48:10). También dijo: "En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,..." (I Pedro 1:6,7).

Dios nos refina con aflicciones, pruebas y tribulaciones, cuyo calor aparta impurezas tales como la falta de perdón, la contienda, la amargura, el enojo, la envidia, y otras similares, del carácter de Dios en nuestras vidas.

El pecado se esconde fácilmente cuando no está al calor de las pruebas y las aflicciones. En tiempos de prosperidad y éxito, aun un hombre malvado parece amable y generoso. Pero bajo el fuego de las pruebas, las impurezas salen a la superficie.

Hubo un tiempo en mi vida en que pasé por pruebas intensas, como nunca antes había enfrentado. Me volví rudo y cortante con las personas que más cerca de mí estaban. Mi familia y mis amigos comenzaron a evitarme.

Entonces clamé a Dios: "¿De dónde sale toda esta ira? ¡No estaba aquí antes!"

El Señor me respondió: "Hijo, es cuando el oro se derrite que brotan las impurezas". Entonces me formuló una pregunta que cambió mi vida. "¿Puedes ver las impurezas en el oro antes de que sea puesto al fuego?" "No", respondí. "Pero eso no significa que no estén allí", dijo él. "Cuando te tocó el fuego de las pruebas, estas impurezas salieron a la superficie. Aunque estaban ocultas para ti, siempre fueron visibles para mí. Ahora tienes que tomar una decisión que afectará tu futuro. Puedes continuar enfadado, culpando a tu esposa, tus amigos, tu pastor y todas las personas con las que trabajas, o puedes reconocer la escoria de este pecado como lo que es y arrepentirte, recibir el perdón y tomar mi cucharón para quitar todas esas impurezas de tu vida".


Ver cuál es nuestro verdadero estado

Jesús dijo que nuestra capacidad para ver correctamente es otro elemento clave para ser liberados del engaño. Muchas veces, cuando nos ofenden, nos vemos como víctimas y culpamos a los que nos han herido. 

Justificamos nuestra ira, nuestra falta de perdón, el enojo, la envidia y el resentimiento que surgen. Algunas veces hasta nos resentimos con quienes nos recuerdan a otras personas que nos han herido. Por esta razón, Jesús aconsejó a la iglesia: "unge tus ojos con colirio, para que veas" (Apocalipsis 3:18). ¿Ver qué? ¡Ver cuál es nuestro verdadero estado! Esa es la única forma en que podemos ser celosos y arrepentirnos, como Jesús ordena a continuación. Nos arrepentimos sólo cuando dejamos de culpar a los demás.

Cuando culpamos a los demás defendemos nuestra posición, estamos ciegos. Luchamos por quitar la paja del ojo de nuestro hermano mientras tenemos una viga en nuestro ojo. La revelación de la verdad es la que nos trae libertad. Cuando el Espíritu de Dios nos muestra nuestro pecado, siempre lo hace en una forma que parece separada de nosotros. De esta manera nos trae convicción, no condenación.

Mi oración es que la Palabra de Dios alumbre los ojos de su entendimiento para que pueda ver cuál es su verdadero estado y sea libre de cualquier ofensa que esté guardando en su interior. No deje que el orgullo le impida ver y arrepentirse.

ACERCATE A EL

El autor de John Bevere ayuda a encontrar el descanso en Dios al enseñar cómo comunicarse eficazmente con el Espíritu Santo a través de la oración, y cómo escuchar obedientemente las palabras del Salvador. 

La increíble invitación del Creador del universo no es solamente para adorarlo desde lejos con palabras y rituales, sino también para que entre en una relación tan significativa e íntima y pueda conocer su corazón y Él el suyo. 

A través de claras enseñanzas bíblicas, aplicaciones prácticas de “cómo hacer” y preguntas útiles de estudio, Bevere ayuda a encontrar un descanso verdadero e íntimo en Dios.

SE DESPIERTA LA LEONA

En Se despierta la leona, la autora y oradora Lisa Bevere ofrece la vida y la imagen de la leona como el modelo feroz y tierno de las mujeres. 

Al revelar las características sorprendentes de esta asombrosa criatura, Lisa desafía a las mujeres a descubrir fresca pasión, destrezas y propósito. 

También enseña lo que significa ser: una impresionante representación de fortaleza, proteger ferozmente a los jóvenes, prestar la voz a los que callan, vivir en la luz y cazar en la oscuridad, y elevar un clamor colectivo que lo cambia todo.

QUEBRANDO LA INTIMIDACION

Cómo vencer el temor y liberar los dones de Dios en tu vida 

¿Es duro decir no? 

¿Estás temeroso ante la confrontación? 

¿Estás comprometido a resolver los conflictos? 

¿Están tus decisiones fundamentadas en complacer a otros? 

¿Es otra gente la que controla tu vida? 

Si respondiste que "sí" a cualquiera de las preguntas anteriores, Quebrando la Intimidación, es para ti. 

Este libro pone de manifiesto a la intimidación, quiebra su control temerario y te enseña a liberar los dones de Dios, estableciendo el dominio del Señor en tu vida. 

Es tiempo de ser libre de sus trampas y vencer sus efectos de depresión, desesperanza y confusión. ¡No permitas que el temor te persiga!

PORNOGRAFÍA EN LOS JÓVENES DE LAS IGLESIAS



PARTE 1: CRISTIANOS EN PROCESO DE SANTIFICACIÓN.



¿Qué sucede con los jóvenes que asisten a la iglesia, pero en su intimidad son esclavos de la pornografía? ¿Cómo aconsejarlos y actuar con ellos?



Esta pregunta me fue enviada por un líder de ministerio, preocupado con la actitud de ciertos jóvenes que asistían a su iglesia.



Pocos días después, me encontré con una joven llena de Dios, pues estaba realmente convertida al cristianismo; y asimismo llena de pecados, aún le faltaba santificar muchas áreas de su vida, y aprender a vivir con los frutos del Espíritu Santo. Ella me contaba con muchos pesares que: le cuesta dejar ciertas cosas.



Muchos no creen que un cristiano que está en proceso de llenura de Espíritu Santo pueda tener demonios. Pues yo testifico que sí, y en otros estudios de esta serie de Guerra Espiritual, se habla y explica mucho de ese tema. Pero nadie está justificado ante Dios por su pecado. Hay un tiempo de aprendizaje, hay un tiempo de gracia, pero tambien hay un límite para la paciencia de Dios.



Seamos honestos. En la Biblia no existe el "más o menos"; no se aplica el "casi"; no hay "medios tonos". Para Dios las cosas son buenas o son malas. O estás del lado de la luz o del lado de las tinieblas. Con Dios no permanecen los "cristianos tibios". Si no eres frío ni caliente, Dios te desechará, Dios te vomitará de su boca. (Apocalipsis 3:15 y 16).



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PARTE 2: LA SANTIDAD.



Delante de Dios no hay excusas. Hay que tomar una decisión. Sea en un cristiano recién convertido, o sea en un guerrero experimentado en quebrantos y luchas. Dejarse persuadir por los pensamientos de excusas, seducciones y tentaciones, es signo de ¡DEBILIDAD ESPIRITUAL GRAVE Y PELIGROSA! (Santiago 1:15)



La solución es simple, aunque no fácil de alcanzar.


- Debemos buscar más la SANTIFICACIÓN, que es la pureza de nuestro Cuerpo, Alma y Espíritu: 1º Tesalonicenses 5:23.


- La Biblia enseña que debemos ser SANTOS, porque él es SANTO: 1º Pedro1:16.


- Nosotros fuimos llamados a SANTIFICACIÓN: 1º Tesalonisenses 4:7.


- Sin SANTIDAD, nadie verá a Dios: Hebreos 12:14.



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PARTE 3: SER VERDADERO CRISTIANO, ES SER SANTO.



1º Pedro 1:14 al 18.


Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir.


Amén.











La responsabilidad de un líder espiritual, es enseñar a los nuevos adeptos de la hermandad las pautas de su nueva elección: ahora que eres cristiano debes aprender el cristianismo. Entonces les enseñan la Biblia, las doctrinas, los nuevos hábitos. Eso significa enseñar la persona a caminar en su Vida Nueva con mentalidad y propósitos renovados.





Si los líderes comprenden esta NECESIDAD y PRIORIDAD de la SANTIDAD, en lo nuevos cristianos, entonces los jóvenes tendrán mayor posibilidad de ser bien encaminados.



Tratar de resolver problemas de trasfondo espiritual, como es la influencia de demonios de pecado sexual, con ideologías morales o pautas de ley civil, no funciona. Decir a alguien "es feo" o "es malo" hoy día, es lo mismo que nada; se ríen en nuestra cara. Las nuevas constituciones, la publicidad y el consumismo han trastornado los fundamentos de nuestra sociedad, al punto del deterioro humano.



La ley del hombre es opuesta a la ley de Dios. A lo malo llaman bueno, y a lo bueno llaman malo: Isaías 5:20. Y cada uno hace como bien le parece: Jueces 21:25. Eso es lo que enseñan a la nueva generación, fuera y dentro de las iglesias.









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PARTE 4: JESÚS EL ÚNICO CAMINO.



Lo único que puede provocar una buena consciencia, es la CONVICCIÓN DE PECADO dada por el Espíritu Santo: San Juan 16:8.



El Hombre debe ser enfrentado al mandamiento divino de su Creador: la Santa Biblia; a las nuevas reglas de Jesucristo El Salvador, quien nos dice: si me amáis, guardad mis mandamientos, San Juan 14:15; y "vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando, San Juan 15:14.



La Biblia es una misma ley para todos, pero los niveles de problemas y las soluciones varían según cada persona. Para no equivocarnos en tomar una decisión a la ligera, sería bueno conocer más detalles, de la vida de cada uno de esos jóvenes que necesitan ayuda y consejo.



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PARTE 5: CONSEJERÍA PASTORAL.



1 - el asesoramiento y seguimiento personalizado es muy importante en estos casos.



2 - permitir que expongan sus inquietudes y ansiedades sin reprocharlos. La idea es corregirlos y encaminarlos a actuar bien. La presión hace que una persona se aleje o se aísle, dificultando o imposibilitando ser ayudada.



3 - generar una cita en ambiente agradable, tranquilo y de confianza (oficina, clase, bar, parque). Que se sientan libres y dispuestos a hablar todo lo que está en sus corazones.



4- nunca debe haber dos personas de sexo distinto, sin la presencia de un tercero. El pastor aconseja los varones, la pastora aconseja las mujeres. Si se practica al inverso, debe haber uno o más testigos en la charla.



Existen algunos puntos generales que podríamos ya tener en cuenta. Analicemos lo siguiente:



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PARTE 6: ANÁLISIS DE SU VIDA PERSONAL.



- saber si están enamorados es muy importante.



- saber si tienen novia y de quién se trata (evitar yugo desigual).



- si son músicos, no es extraño, son los más atacados por la seducción.



- qué música escuchan.



- si miran televisión, qué programas.



- si son adictos a videojuegos.



- si practican la idolatría artística: algún personaje famoso, observar quién es, cómo es, qué imagen y mensaje trasmite a los jóvenes.



- si les gusta los diseños chinos y las novelas, pues éstos son pura pornografía infantil y de adolescentes.



- si acostumbran ver películas de cine, las cuales están colmadas de brujería, violencia y sexualidad.



- si practican alguna actividad de satanismo: música, moda, juegos, discotecas.



- si practican la masturbación y fantasías sexuales despiertos o en sueños.



- si son acosados de sueños sexuales.



- si viven en un grupo familiar modelo y estable: padre, madre y los hijos.



- si hay antecedentes de pecados sexuales, herencia, maldición generacional, en sus familias paterna o materna.



- si en sus hogares se practica el adulterio, incesto, homosexualidad, violencia o otro tipo de ataque contra sus cuerpos.



- si tienen padres, hermanos o parientes cercanos que son fornicarios, adúlteros, concubinos o homosexuales.



- si sus amigos o algún familiar aprueban o practican la homosexualidad (masculina o femenina), los afectará mucho a ellos.



- si en los centros de enseñanza (escuela, liceo, universidad, otros) recibieron o reciben instrucciones sobre sexualidad. Saber qué les enseñaron.



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PARTE 7: ANÁLISIS DE SU VIDA EN LA IGLESIA.



- definir si están convertidos, o porqué asisten a la iglesia.



- saber si ya se bautizaron en aguas.



- saber si ya experimentaron la llenura del Espíritu Santo.



- saber si están dispuestos de su propia voluntad a servir a Dios, sin manipulaciones o influencias.



- necesitan entender las palabras SANTIDAD, SANTIFICACIÓN, SANTIFICADOS, SANTOS.



- necesitan aprender sobre CONSAGRACIÓN, SERVICIO, OBEDIENCIA.



- hablarles sobre el cuerpo como TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO.



- entender con profundidad estos conceptos: DIOS-DIABLO, LIBRE-ESCLAVO, CIELO-INFIERNO.



- deben mostrar frutos dignos de arrepentimiento.



- buscar la aprobación de Dios y de sus tutores, esforzándose en las actividades espirituales personales como: oración, ayuno, abstinencia.



La lista es larga. Se podrían hacer muchas otras preguntas y sugerencias. Debido a que no se conocen aquí, las personas específicas que están con el problema, lo ideal es que cada líder busque acercarse, y conocer más detalles de los integrantes de su grupo, que estarían teniendo este tipo de influencias pecaminosas referente al sexo.



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PARTE 8: LA DISCIPLINA DUELE PERO NO MATA.



Si ya practican alguna actividad en la iglesia, suspenderlo inmediatamente. No los deje hacer nada en la iglesia, por poco que sea, mientras no se corrijan. Póngalos en el banco de los suplentes, sáquelos del grupo de obreros y mándelos de regreso a la congregación hasta que aprendan, hasta que se arrepientan y se santifiquen. Hasta que den frutos dignos de arrepentimiento: San Mateo 3:8. Mientras no estén a cuentas con Dios, no es aprobado que colaboren en la iglesia.



Adminístreles tareas de responsabilidad y disciplinas que los hagan "moldearse". La disciplina ayuda aunque duele; siempre es benigna al alma aunque molesta para la carne.



Si los jóvenes en cuestión son de Dios, acatarán y con el tiempo lo agradecerán. Si no son de Dios, se rebelarán y le harán la vida imposible, o se irán de la iglesia.



No insista en retenerlos. No trate de ser más bueno y más entendido que Dios. No se entristezca por aquellos que Dios está tratando con sus vidas. Tome el ejemplo del Padre y el Hijo Pródigo: Lucas 15:11 al 24. Alabe a Dios quien sabe lo que hace y ore por ellos. Dios es quien pone "el querer" en el corazón del hombre. Dios no se agrada de la obra "a nuestra manera", y actuar fuera del plan de Dios, puede acarrear maldición para las personas involucradas y para la iglesia. Dios decide quién son sus escogidos, y él reparte los dones en la iglesia, como él quiere.



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PARTE 9: NO SE PUEDE OBLIGAR A NADIE A CAMBIAR.



La CONSAGRACIÓN a Dios, es una decisión del LIBRE ALBEDRÍO. Si la persona está en Cristo, debe ser orientada y liberada de los ESPÍRITUS DE PECADO SEXUAL. Si es un nuevo convertido, debe ser encaminado y acompañado durante todo su proceso, que puede llevar horas o meses.



Tampoco hagamos un diagnóstico a ciegas. Eso es JUZGAR SIN CONOCER LA VERDAD, es un delito grave delante de Dios y de las personas. Pero conociendo cada caso, podemos evaluar estas preguntas y observar a los jóvenes en la iglesia; acercarse y llevarlos con CALMA y con AMOR; darles tiempo al crecimiento y enseñarles.



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PARTE 10: MENSAJE PARA EL LÍDER.



Honre a Dios. Enseñe la verdad. Dé ejemplo. La iglesia no es un club social, como muchos lo practican hoy en día. La casa de Dios es un lugar SANTO para CULTO ESPIRITUAL. Si los jóvenes vienen para estar con los amigos, organice actividades recreativas o que vayan a otro sitio.



Verifique si en sus grupos, no está habiendo cierta o mucha "libertad" hacia los jóvenes. Una libertad indebida, elástica y permisiva no es buena, y lleva malos frutos en quienes la practican.



Convoque hermanos maduros para hacer grupos de oración e intercesión, por los jóvenes de la iglesia. Si los adultos espirituales, que saben que hay un problema, no le hacen frente al diablo, ¿cómo lo van a hacer los jóvenes, que son las víctimas?



Hay que respaldarlos en oración, y batallar por ellos, hasta que cada uno entregue su vida a Cristo legítimamente, y aprenda a luchar para mantener su propia salvación, y crecer en el servicio a Dios.



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PARTE 11: MINISTRANDO.

QUE SE YO DE LA BIBLIA

Con humor, ingenio y un extraordinario talento para convertir la historia más complicada en informativos testimonios y divertidas anécdotas, Kenneth C. Davis nos explica el mundo del Antiguo y del Nuevo Testamento como nunca antes. 

Disponible por primera vez en español, Qué Sé Yo de la Biblia es una herramienta indispensable para comprender el libro sagrado.