CHARLANDO CON EL ENEMIGO

¿Alguna vez te has sentido sin fuerzas espirituales?, hablo de esos momentos en los que por alguna razón te sientes triste, solo y con una extraña sensación dentro de ti que no te permite sentirte a gusto.
La mayoría de veces que nos sentimos así es cuando las cosas no nos han salido bien, cuando las situaciones de la vida se nos ponen en contra o cuando hemos tenido un roce o un percance con alguien cercano.
Creo que todos hemos experimentado lo que es un bajón espiritual, de esos que aparecen cuando menos piensas y que son producto de muchas situaciones acumuladas.
Tú no te vas a sentir triste o solo, cuando todo va bien, por lo general todo sentimiento o sensación rara y que nos lleva a desanimarnos provienen después de un episodio triste o difícil en nuestra vida.
Y ¿Está mal sentir un bajón espiritual?, personalmente considero que mal no está, ya que como seres humanos que somos, tendemos a sentirnos tristes, solos, desamparados y atribulados, lo malo está en que en esos momentos de bajón espiritual muchas veces tendemos a CHARLAR CON EL ENEMIGO.
Charlar con el enemigo es prestar atención a la conversación que quiere entablar con nosotros en especial en esos momentos de bajón espiritual. Estoy seguro que todos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado esas charlas con el enemigo.
Hablo de esos momentos en lo que les prestas tus oídos al diablo para que meta toda clase de basura y te haga sentir más mal de lo que te sientes.
Si vamos a la Biblia encontraremos que cuando nos permitimos charlar con el enemigo, las cosas terminan mal.
En el huerto del Edén una charla con el enemigo tuvo como consecuencia la desobediencia del hombre, la serpiente comenzó a charlar con Eva y la mujer contesto a la charla.

“Entre los animales salvajes que Dios creó, no había otro más astuto que la serpiente. Un día, la serpiente le dijo a la mujer: —¿Así que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín? La mujer le contestó: —¡Sí podemos comer de cualquier árbol del jardín! Lo que Dios nos dijo fue: “En medio del jardín hay un árbol, que no deben ni tocarlo. Tampoco vayan a comer de su fruto, pues si lo hacen morirán”. Pero la serpiente insistió: —Eso es mentira. No morirán. Dios bien sabe que, cuando ustedes coman del fruto de ese árbol, serán iguales a Dios y podrán conocer el bien y el mal”.

Génesis 3:1-5 (Traducción en lenguaje actual)
Todos conocemos el resultado que propicio esta charla, y es que una charla con el enemigo puede propiciarnos resultados muy malos para nuestra vida.
Quizá en los últimos días te has sentido muy mal emocionalmente, sentimentalmente y espiritualmente. Te sientes triste por alguna razón, sientes que las fuerzas se te han ido, sientes que nada es lo mismo, consideras que no eres el hijo o la hija que Dios quisiera que fueras y todo este estado de ánimo te ha encaminado a entablar una charla con el enemigo.
Sí, una charla porque sin darte cuenta estas prestando tus oídos para que el diablo susurre cosas que no son de Dios.
Quizá en los últimos días a tu mente han venido frases como las siguientes:
“Eres un derrotado”, “Eres un hipócrita”, “Y dices que eres hijo de Dios”, “Lo que estás haciendo es engañándote a ti mismo, tu jamás entraras al cielo”, “Lo que hiciste no tiene perdón de Dios”, “Dios ya se canso de tus errores”, “Siempre haces lo mismo, no tienes arreglo”, “Eres un pecador, no mereces ser hijo de Dios”, “Tus pecados aun no han sido perdonados, ¿Quién te crees que eres?”, “Dios no existe, es un invento tuyo”, “Prometiste y no cumpliste otra vez, Dios esta aburrido de ti”, “Vienes de pecar y ¿Vas aun así a la Iglesia?”, “Yo que tú no tuviera cara para presentarme delante de Dios”, “¿Quién te dijo que has cambiado?, sigues siendo el mismo”, “Dios no ha podido cambiarte”, “Si Dios no te responde es porque no te ama”, “Dios se olvido de ti, no le importas”, “¿Por qué Dios no te ayudo?, porque esta casando de ti”, “Con lo que hoy hiciste, Dios jamás te volverá a perdonar”, “Dios ya te borro del libro de la vida”, “No te mereces estar con Dios”, etc.
Si frases como estas o similares han estado viniendo a tu mente los últimos días es porque el enemigo quiere entablar una charla contigo, obviamente todo lo que esas frases dicen o quieren dar a entender son una total mentira del enemigo porque Dios nunca se cansa de ti, Él jamás te abandona aun estés pasando los momentos más difíciles de toda tu vida, Dios sigue estando allí contigo.
Quizá muchos de los que hoy me leen, han hecho caso a alguna frase que el enemigo en su charla está lanzando, cada frase a tu vida es como un dardo envenenado, que lo único que quiere es destruir tu vida espiritual. Lastimosamente muchos han creído las mentiras del enemigo, creyéndose indignos de estar con Dios, pensando que Dios jamás los perdonara o que no son lo suficientemente buenos como para ser hijos de Él, pero en esta hora Dios quiere que dejes de creer las mentiras del diablo y comiences a creer las verdades de Él pues Él te AMA CON AMOR ETERNO.
¡Vamos!, no permitas que el enemigo siga charlando contigo, cierra tus oídos a sus mentiras y comienza a creer en las verdades de Dios. Dios te ha perdonado totalmente si de corazón sincero se lo has pedido, Dios tomo tus pecados y los echó al fondo de la mar y ya no se cuerda mas de tus errores, no tienes por qué estar recordándolos.
Tú eres especial para Dios, vales la sangre de su Hijo, su deseo es que cuando sientas tropezar o tropieces, que puedas levantarte y buscarlo, porque Él está allí mismo contigo extendiendo su mano, sus misericordias son nuevas cada mañana sobre tu vida, su anhelo es verte triunfar, pero eso solo lo lograras poniéndote en pie cada vez que tropieces, pero sobre todo buscándolo con corazón sincero y tratándolo de agradar cada día.
Deja de charlar con el enemigo, no creas mas a sus mentiras y cuando comiences a escuchar en tu mente nuevamente esas frases que no vienen de Dios, comienza a recordar y a pronunciar las verdades que la Biblia nos habla acerca de Dios.
La Biblia te dice:

“No se dejen vencer por el mal. Al contrario, triunfen sobre el mal haciendo el bien”

Romanos 12:21 (Traducción en lenguaje actual)

¡Tú vales mucho para Dios, por eso Él te escogió desde el vientre de tu madre!

“Yo soy Dios, tu creador; yo te formé desde antes que nacieras, y vengo en tu ayuda. »No tengas miedo, querido pueblo mío, tú eres mi fiel servidor, tú eres mi elegido.”

Isaías 44:2 (Traducción en lenguaje actual)

DIOS HA DE RETRIBUIR

En el ejemplo del hombre de Proverbios 30, vemos que, para él, no había virtud en las riquezas porque se podía perder, pero tampoco había virtud en la pobreza por lo mismo. 

En la Biblia hay más de 300 versos bíblicos en referencia a la pobreza y en ninguna Dios la exalta como una virtud. La escasez no es el deseo de Dios para sus hijos. Dios quiere posicionar a su iglesia, a sus hijos en el lugar correcto para ayudar aquellos que se encuentran en estado de escasez. Una de las primeras misiones de la unción es liberar a la gente de la pobreza. En Lucas 4, Jesús entra en una sinagoga y lee en el libro del profeta Isaías: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Pobreza no es tan solo no tener lo necesario físicamente, también es no tener acceso a la educación e información. Por eso es que se sabe que, si un pueblo se educa, sale de la pobreza. Otra definición que tiene pobreza es la falta de desarrollo, de expansión y de libertad para vivir. Bíblicamente hablando, Dios siempre ha tenido cuidado de los pobres y oprimidos. Él no es ignorante a la necesidad del hombre, y no celebra la pobreza. 

El hecho de que Dios cuide y haga provisión a los pobres no significa que lo celebre. Todo lo contrario, quiere que el hombre no tenga necesidad alguna. Dios le da órdenes a la iglesia de atender a los pobres. Una de las cosas más grandes que Dios nos ha llamado a hacer es cuidar de los pobres. La iglesia debe ayudar a personas no tan solo a nivel local, sino tan lejos como pueda llegar su alcance. Como iglesia, debemos orar y procurar aún más prosperidad de parte de Dios, para seguir ayudando a más personas, pues este es nuestro deber. La prioridad es dar el alimento espiritual para que las vidas en necesidades comiencen a transformar y cambien sus pensamientos para salir de la pobreza. En Jeremías 22:3, nos dice que, como pueblo de Dios, debemos ser protectores de los necesitados. Hay grandes bendiciones para aquellos que ayudan a los necesitados. 

La Biblia dice que el que le da al necesitado, a Dios le presta. También dice que hay salud para aquellos que ayudan al necesitado. ¿Quieres salud? Ayuda al necesitado, ¿Quieres riquezas? Ayuda al pobre. Para llegar a ese nivel de libertad financiera, tienes que creer que Dios te quiere libre. Dios te ha dado una posición de autoridad para ayudar al necesitado y él va a retribuir en tu vida todo lo que haces a favor de ellos.

HAZTE RECONOCIBLE

En Salmos 105:30, vemos cómo Dios saca de Egipto al pueblo de Israel, no porque fueran esclavos o por problemas económicos, sino porque fue una promesa dada a Abraham.  A Dios no le mueven las emociones; a él lo mueve la fe que hay en el hombre.  La esclavitud no mueve a Dios; solamente mueve las emociones del hombre y a la religión.  Dios no hace cosas por la necesidad del hombre, sino por la fe del hombre y por la palabra dada, donde dice que nos va a bendecir y que te quiere prosperar.
Es fácil orar por una necesidad, pero, ¿no es tan grande la palabra de Dios para creer que te puede bendecir?  ¿Por qué llegar a un momento de necesidad para activar la palabra, cuando puedes activarla antes de estar en necesidad?  Pero, lamentablemente, las oraciones son provocadas, muchas veces, por una necesidad y no por la fe.  Hay que orar con fe, en acuerdo con su santa palabra y con lo que él ha dicho.  
En Éxodo 2:24, dice: Dios oyó el gemido, se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.  Lo que movió a Dios no fue el gemido, sino que el pueblo activó el pacto de Dios y, cuando los miró, los reconoció, no como esclavos, sino como la nación escogida, un pueblo de reyes y sacerdotes.  No es que Dios no sea sensible, sino que él es un Dios de palabra, de pactos.
Pierde el miedo de creerle a Dios.  Ya no eres la misma persona.  Olvida el pasado.  Cuando Dios te ve, no te ve como cualquier persona, sino que te ve a través del pacto de nuestro Señor Jesucristo.  Cuando te mira, ve a Cristo en ti.
Dios se acordó de sus palabras, reconoció a su pueblo, y descendió a librarlos.  ¿Te acuerdas tú del pacto de Dios?  ¿Te has hecho reconocible ante Dios?  ¿Podrá Dios reconocer tu vida, lavada con la sangre de Cristo?  ¿O eres un desconocido para Dios?  Hasta el enemigo reconoce a un hijo de Dios.  Pero es triste cuando el enemigo no te ve como amenaza y Dios no te ve a través del pacto del Hijo de Dios.
Hazte reconocible, no por obras, sino porque eres un hijo de Dios, lavado por la sangre de Cristo.  Es el sacrificio de Cristo lo que te da derecho a decir que eres nueva criatura.  Y tengas abundancia o no, sigue creyendo, porque es tu fe la que va a mover la mano de Dios a tu favor.  Cuando accedes al pacto de Dios, te haces reconocible.
Decide que las viejas estructuras del pasado que te han llevado a no creer, a no pedir, a no soñar, se van de tu vida.  Pide correctamente, de acuerdo a la palabra de Dios, y él te entregará los recursos necesarios para que se cumpla su propósito en tu vida. 

EL PASADO Y LA MUERTE

Génesis 19:26 Reina-Valera 1960 (RVR1960) 

Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal. 

Uno de los mayores problemas de la humanidad hoy en día es la falta de visión, las personas pueden llegar a tener sueños, pero no una visión acerca de ellos, pueden querer algo con gran intensidad, pero difícilmente se ven a sí mismos obteniendo eso que tanto anhelan y tanto quieren, ya que no solo no saben como, sino que no tienen un fundamento desde donde partir para ver ese sueño, ese anhelo o ese deseo realizado por medio de una visión. Muchos identifican la visión como tal, pero otros le llaman propósito, aunque significan lo mismo, el problema es que muchos pasan su vida caminando por ahí, sin conocer al visión que Dios tiene para ellos o el propósito específico que existe en sus vidas y el motivo por el cual fueron creados por Dios y eso es algo terrible! 

EL problema radica en que a muchos ni siquiera les interesa tener una visión o encontrar su propósito, mientras otros no tienen idea de como encontrarla, o como hacer para escucharla de parte de Dios y es aquí donde la cosa se pone interesante y tiene mucho que ver con la cita de hoy. Dios tenía un plan con Lot y su familia, y fue por lo que vio en su corazón y el plan que tenía para ellos que los rescató justo antes de acabar con Sodoma y Gomorra. Todos hemos escuchado en alguna ocasión que Dios tiene un plan para nosotros, pero normalmente cuando Dios nos habla de planes y cosas específicas, hay una sola cosa que nos separa de cumplir con esa visión o ese propósito y esa cosa se llama "pasado". El pasado es una gran herramienta usada por nuestro adversario diariamente para confundirnos y evitar que podamos encontrar la visión o el propósito de Dios para nosotros y lo usa muy atinada y eficazmente. Todos sabemos y entendemos lo que es el pasado, bueno, al menos de acuerdo a los términos de la tierra, pero sabe, en el Reino de los Cielos esa palabra tiene un significado diferente y su de diminución se resume a "la cruz de Jesús" y aunque parezca difícil de entender es muy sencillo. 

En muchas ocasiones, nuestro pasado no nos deja avanzar hacia ningún lado, ya que todo el tiempo nos acordábamos de lo malo que éramos, o nos acordamos de lo feliz que fuimos en cierta ocasión, pero ha notado que fuera de recordar a loa Israelitas que fue Él quien los sacó de Egipto, ninguno de los hombres de la Biblia habla de pasado? Esto tiene una razón en específico, en el pasado esta nuestro pecado y nuestro pecado tiene precio de muerte según la Biblia y ese precio fue pagado por Jesús, además la Biblia nos enseña que Dios no solo perdona nuestro pecado y también lo olvida, por tanto cada vez que nos arrepentimos de un pecado este queda borrado y lo normal es que no tengamos memoria mas allá de la cruz, pues todo lo previo fue limpiado y olvidado. Pero aquel que se aferra al pasado e incluso en estar haciendo constante memoria de su vida pasada y de donde Dios lo sacó, no se da cuenta que lo única que hace, es declarar su muerte pasada y no su vida nueva. 

La mujer de Lot es un gran ejemplo de esto, ella prefirió ver de donde Dios la sacó que ver hacia donde Dios la llevaba, de modo que su hambre por el pasado la llevó a la muerte y la convirtió en una estatua de sal que ya no podía moverse a ningún lado. Me emociona mucho cuando veo a personajes como Pablo diciendo "puestos los ojos en la meta" y no lamentándose de su pasado y su pecado, Jesús hacía lo mismo, no veía la cruz, sino la resurrección que era la meta, no se fijaba en el pecado de quienes lo seguían y mucho menos en su pasado, ya que ese era el objetivo a olvidar y borrar. 

 Hay personas que nunca crecen y nunca llegan al siguiente nivel en su fe, y tiene que ver con el hecho que pasan su vida dando testimonio de donde Dios las saco y que es lo que Dios hizo, al modo que tienen dificultad de saber quienes son hoy en día y mucho menos saben hacia donde Dios los llevará en la siguiente aventura o simplemente el día de mañana. Por tanto, esta es una decisión que podemos y debemos de tomar todos los días, o vemos hacia adelante y hacia donde Dios nos quiere llevar, o nos quedamos con nuestro pasado, quien nos va a convertir en una estatua de sal que ni sirve para nada, pero que tampoco se mueve y nunca logra nada?, eso es decisión suya y mía, ahora, vivamos de acuerdo a nuestras decisiones.

EL CUERPO AVISA...

¿Está trabajando más y relajándose menos? ¿Cada vez hace más y su lista nunca parece reducirse? ¿Se siente que lo que hace es correr de un lado para otro? Si es así, es hora de que se tome un descanso. Históricamente los estadounidenses tenían la semana más corta de trabajo en el mundo después de la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día es la más larga. Mas la vida es mucho más que 40 a 50 horas trabajo a la semana. Las personas están tan desesperadas por tener tiempo libre que de acuerdo al Center for a New American Dream (Centro para un Nuevo Sueño Americano), la mitad de la fuerza laboral cambiaría un día libre por un día de paga menos. El único problema es que si logramos tener unos minutos para sentarnos y relajarnos, nos sentimos culpables. En este mundo ajetreado si no estamos constantemente en movimiento nos tildan de haraganes y desmotivados. En la sociedad ruidosa y activa muchas personas simplemente no se sienten cómodas cuando tienen tiempo libre. La sociedad nos ha convencido de que nunca debemos estar sin hacer nada. Contemplar un hermoso atardecer, observar las llamas en una chimenea o ponderar en la complejidad del cuerpo humano, aparentan ser un arte perdido. Parece que algo en la condición humana nos lleva a un estilo de vida de hacer en vez de ser. El estrés y el exceso de trabajo son los principales problemas de salud hoy en día. El Center for Disease Control and Prevention (Centro para el Control de Enfermedades y Prevención) dice que el 80 por ciento de nuestros gastos médicos están relacionados con el estrés. 

Hasta nuestros hijos están sobrecargados. La presión para que los niños hoy en día alcancen el éxito y compitan está más fuerte que nunca, y está sucediendo cada vez en chicos más jóvenes. Los padres se sienten que están privando a sus hijos si no les permiten que tomen ventaja de la gran cantidad de actividades disponibles para ellos. Pero hasta los niños necesitan tiempo para relajarse y usar su imaginación. El tiempo libre estimula la creatividad, algo que muchos niños hoy día carecen. Toda la familia se puede estresar por vivir a toda prisa y sin tiempo para descansar juntos. Lo cierto es que si no nos cuidamos a nosotros mismos, no podemos cuidar a otros. Cuando tenemos mucho que hacer tratamos de realizar varias tareas a la vez, lo que añade estrés y frustración. Una encuesta de la revista Scientific American Mind dice que un 72 por ciento de las mujeres sienten la presión de hacer mucho al mismo tiempo. Además, el 65 por ciento dice que hace menos a pesar que se sienten más ocupadas que nunca. Hay una razón para esto: Cuando cambiamos de tareas cuando estamos haciendo una que no es familiar o que es compleja, tendemos a tomarnos más tiempo que si la hiciéramos por separado. No todas las tareas se pueden hacer a la vez, por lo que tenemos que aprender a discernir cuando realizar varias a la vez o cuando concentrarnos en un trabajo a la vez. Como un tren que va directo a tener una colisión, muchas veces no sabemos cómo detenernos. La clave es adoptar una actitud saludable hacia el compromiso mientras se balancea esa actitud con el conocimiento de nuestras limitaciones. Todos tenemos 24 horas en el día, ni más ni menos. Como vemos y usamos ese tiempo depende de cada persona. No tiene que esperar a estar agotado o a tener problemas de salud para entonces relajarse; puede tomar tiempo para usted incluso cuando más ocupado está. Primero, empiece su día en paz pasando tiempo de calidad con el Señor y pidiéndole que organice su día. 

Tome tiempo para reenfocarse en lo que verdaderamente quiere de la vida y establezca sus prioridades para alcanzar esas metas. Conozca sus limitaciones, establezca límites claros y aprenda a decir no. Considere su familia y reevalúe sus obligaciones y actividades. Hay un tiempo para todo y quizás ahora no es el momento para ciertas cosas. Entonces mantenga una perspectiva apropiada y preste atención a las señales de advertencia cuando se está sobrecargado y desbalanceado, como lo son el cansancio, la fatiga mental, el resentimiento y el comportamiento compulsivo. Permita cierto tiempo en su agenda diaria para hacer nada. Hágalo. Trátelo y verá que no va gritar: “¡Déjenme en paz!”.

MUJERES GUERRERAS

El hecho de ser mujer la convierte en un objetivo específico, y en un recipiente merecedor de la enemistad de Satanás. “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya” (Génesis 3:15). La enemistad es un odio arraigado acompañado de una hostilidad irreconciliable. 

Aquí se describe una brecha tan profunda, que con cada generación que transcurre el odio y la hostilidad de Satanás se profundizan, a medida que se le va acabando el tiempo y se incrementa la urgencia. Sus ataques contra las mujeres y los niños jamás habían sido tan maléficos, claros y generalizados. Tenemos evidencia de esto en el cálculo conservador de cincuenta millones de mujeres que se encuentran actualmente desaparecidas de la faz de la tierra. ¿Qué quiero decir con que están desaparecidas? Que se han ido, para nunca más volver. La causa principal de su desaparición es la práctica del “genericidio”. Genocidio es la matanza de un grupo racial, nacional, político o cultural específico. El genericidio es la ma- tanza basada en el género. 

En su libro Unnatural Selection [Selección no natural], la autora Mara Hvistendahl cita estadísticas que revelan esta atrocidad: solo en Asia, unas ciento sesenta millones de bebitas jamás llegaron a ver la luz del sol porque su nacimiento fue interrumpido por el aborto. En países como China, India y Pakistán; así como en el continente africano, el solo hecho de ser mujer pone su vida en riesgo. Puede ser sinónimo de abuso, negligencia, o de ser víctima de un asesinato de honor. Querida amiga, no piense que usted está a salvo por el solo hecho de no vivir en una nación del tercer mundo. Las estadísticas no mienten. El lugar donde nació solo significa que usted será atacada de una manera diferente. El enemigo asesino vendrá a usted desde otro ángulo, y creo que ya está trabajando ardua- mente para distraerla, de manera que usted nunca nazca para el plan que Dios tiene para su vida. 

Mi intención al decirle estas cosas no es asustarla, sino advertirla sobre la importancia de su momento histórico. Como hija de esta era, usted es uno de los objetivos de Satanás. El con- vertirse en una heroína es su decisión. Si usted no es capaz de ver las cosas claramente, tomará estos ataques contra su género o su fe personalmente, y en consecuencia responderá personal- mente. Pero este es un asunto que va mucho más allá de cual- quiera de nosotras, y no hay manera alguna en la que pueda luchar esta batalla por su propia cuenta. Este conflicto requiere de estrategias divinas y de apoyo de arriba. Aunque comienza con nuestra respuesta individual, eso no es suficiente. Debemos estar armadas individualmente con lo eterno y preparadas para trabajar en compañía de otros. Por muy horrorosas que puedan parecer las estadísticas, estas solo nos dan una vislumbre de la oscuridad mayor. Es hora de que levante su mirada y preste su voz a lo que el cielo desea que usted diga en medio de esta tragedia. La trama esta establecida: en un lado un enemigo cruel e implacable está dedicado completamente a su destrucción, y en el otro un Príncipe glorioso y amante está igualmente determinado a que usted logre aquello para lo cual ha sido creada. Jesús, nuestro Príncipe celestial, siempre la amará. Su amor es eterno, y más fuerte que la enemistad de su asesino. 

El papel que usted escoja jugar en esta batalla es el factor decisivo. ¿Qué escogerá usted: ser una civil desarmada, una víctima, una prisionera de guerra, o una heroína? Tenga esto en mente al momento de tomar la decisión: en esta batalla no hay un lugar intermedio seguro. Es solo cuestión de tiempo antes de que usted se una definitivamente a un lado o al otro. Es preferible determinar voluntariamente de una vez cuál será su posición, que posicionarse de manera automática por medio de la pasividad. Recuerde: Dios la escogió a usted desde antes de la creación del mundo. “En Él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En Él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en Él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria” (Efesios 1:11–14). Según entiendo, durante los últimos días de la historia las cosas serán simples. O usted es caliente o es fría, o es fuerte o es débil, o está comprometida o no lo está, o es soldado o es traidora, o es libre o está cautiva, o es una heroína o una víctima. Estas elecciones suenan radicales, pero deben ser así para que puedan comunicar el trance de nuestra situación actual como mujeres. Yo no estoy diciendo que usted está bajo una amenaza de genericidio inmediata, pero quiero subrayar la urgente necesidad de que tengamos una respuesta proactiva y constructiva. No es momento de estar inadvertidas y desarmadas. Mientras escribo esta obra, he repasado el libro The Screwtape Letters [Cartas del diablo a su sobrino], de C. S. Lewis, en el que se desarrolla un intercambio de correspondencia ficticio entre un demonio joven y su mentor, sobre cómo entrampar a un joven. Lo interesante de este libro es que nos da una vislumbre de la manera en que trabaja el enemigo, y de cómo retuerce y pervierte las verdades para que nos alejemos de Dios. En una sección, los demonios están haciendo alarde de su capacidad de distorsionar el rol de las mujeres, y uno de ellos dice: “Todo se resume en la oración que según dicen pronunció una joven humana recientemente: ‘Dios mío, ¡haz de mí una chica normal del siglo XXI!’. Gracias a nuestro trabajo, esto significa: ‘Hazme una atrevida, una tonta, y un parásito’”. Me da tristeza la ironía profética de esta publicación de 1942, pues dibuja perfectamente la postura de una gran cantidad de las jóvenes de nuestro tiempo. Cuatro palabras de esta cita sobre- salen entre las demás: “normal”, “atrevida”, “tonta”, y “parásito”. Hablemos primero de ser una chica “normal”. 

Cuando usted nació de nuevo, dejó la “normalidad” atrás. Esto no quiere decir que se convirtió en una mujer rara o anormal, sino que cuando fue cubierta por el manto de justicia dejó atrás aquello que es habitual o común para las personas. Aunque esté viviendo este período de su vida en la tierra, usted es básicamente una hija de la eternidad. Tenemos luego el término atrevida, que significa mujer se- ductora o lasciva. Algunos sinónimos de atrevida, son: callejera, ramera, zorra, prostituta. Lamentablemente, estas palabras son comunes en las canciones que escuchamos en nuestra cultura del siglo XXI. La palabra tonta era muy usada en el siglo XIX para describir a alguien con un coeficiente intelectual de un niño de ocho a doce años. En el contexto de la cita del libro de C. S. Lewis, se trataba de una generación de chicas que se negaban a crecer y a dejar de ser niñas para tener la sabiduría de una mujer. Y finalmente, un parásito es alguien que vive aprovechándose de otra persona sin ofrecer nada útil a cambio. ¡Es la antítesis de lo que una hija de Dios debe ser! Debemos apoyar a otros y dar oportunidades a los que están en desventaja, ¡no aprovecharnos de los demás! Fíjese en las portadas de las revistas para mujeres que abarrotan las cajas registradoras de los supermercados. Pareciera que el envejecimiento es una enfermedad, mientras que la fugaz juventud y la inmadurez son celebradas. El arrojo sexual supera a la verdadera intimidad, y se nos anima a vivir de manera extravagante, tomando todo lo que podamos en el proceso. Qué bajo hemos caído. Lo “normal” no sirve, y el enemigo obviamente sabe que fuimos hechas para algo más. ¿Qué cosa dejaremos que predomine en nuestras oraciones? Usted no puede permitir que la presión de las circunstancias domine sus oraciones. No puede confiar en que nuestra cultura le dará las palabras necesarias. Sus palabras deben ser estructuradas desde lo alto. El Creador del cielo y de la tierra es el arquitecto y autor de nuestras vidas. Es hora de que las mujeres de este siglo XXI proclamen las palabras del cielo. Es posible que su anhelo sea mayor que la capacidad que usted tiene de expresarlo en palabras, y de allí la necesidad de tener una espada. Creo que de una u otra manera usted anhela ser una hija heroica y extraordinaria del Dios eterno, con un comportamiento íntegro, una madurez radiante, y una vida dedicada a mejorar las vidas de los demás.  

AMAR COMO DIOS LO PENSO

Mateo 22:37 Reina-Valera 1960 (RVR1960) 
Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 

Es interesante pensar que hay diferentes maneras de amar según los hombres pero un solo amor según Dios y aún así nos damos el lujo de amar a Dios a "nuestra manera" como si se pudiera, lo ha pensado? A muchas personas la religión le cae pesada, pues les parecen muchas reglas y muchas condiciones que cumplir, pero si lo pensamos, realmente lo único que no queremos es dejar de pecar, ya que el pecado nos gusta, nos sentimos cómodos practicándolo y haciéndolo parte de nuestra rutina diaria.

La religión no tiene nada que ver en la mayoría de los casos, ya que normalmente no incluimos a Dios en nuestra vida cotidiana, mas que para pedirle algún imposible de vez en cuando, para que luego le podamos usar de excusa para las cosas que no sucedieron, diciendo "Dios por algo hace las cosas", pero que hay de aquellas tan sonadas frases de la Biblia como "al que cree todo le es posible", "todo lo puedo en Cristo que me fortalece", "la oración del justo puede mucho", etc., etc.? Si lo nota, este tipo de frases no tienen que ver con Dios sino con el efecto que Dios tiene en nosotros, por tanto el "Dios por algo hace las cosas" no aplica, ya que somos nosotros los responsables de desatar el poder de Dios y su favor en nuestras vidas, Él ya lo hizo todo, al grado de dar su vida por nosotros, es ahora que a nosotros nos toca hacer nuestra parte y activar nuestra fe, es decir actuar de acuerdo a lo que creemos. 

Jesús fue quien vino a hacer ese cambio, Él vino a ponernos el ejemplo del actuar, del orar con poder y el nunca detenernos, todo lo que necesitábamos fue hecho por Él, primero nos enseñó, luego murió y resucitó por nosotros para que pudiéramos actuar con libertad y nos dejó al Espíritu Santo para que actuara por medio de nosotros. Entonces?, qué nos falta?, yo creo que tenemos que empezar por el creer, pero no creer en lo que Dios puede hacer por nosotros, sino el creer en Dios y en sus palabras donde antes que otra cosa, nos dio la capacidad de amarle y la de actuar por medio de lo que pone en nosotros, y es precisamente en ese momento que nos daremos cuenta que la mayoría de nuestras oraciones eran obsoletas, ya que todo lo habremos hecho nosotros por medio de Él. 

Por tanto, necesitamos replantear nuestra relación con Dios, estamos con Él por lo que nos da y lo que hace por nosotros o estamos con Él porque nos ama?, si por alguna razón su respuesta no es la segunda, no se preocupe, la misma Biblia nos dice que Él pone en nosotros el querer como el hacer, es decir, solo tenemos que abrir nuestro corazón y permitir que Él siembre ese amor y le aseguro que lo hará, pero ojo!, sentir bonito no es suficiente, tenemos que llegar al punto que la cita de hoy nos enseña, a amarle en todos los aspectos de nuestra vida, con todas nuestras fuerzas, pues cuando aprendamos a hacerlo, el amar a otros tomará una nueva dimensión, ya que muchas citas bíblicas que hemos escuchado y leído en menos de lo que pensamos se harán realidad y florecerán en nosotros. Decida aprender a amar a Dios como Él lo espera de nosotros y empiece a experimentar su mundo que difiere mucho del nuestro, ábrase a usted mismo las puertas de la Vida de Reino, solo decidiendo hacer como Jesús nos enseño.