Hasta nuestros hijos están sobrecargados. La presión para que los niños hoy en día alcancen el éxito y compitan está más fuerte que nunca, y está sucediendo cada vez en chicos más jóvenes. Los padres se sienten que están privando a sus hijos si no les permiten que tomen ventaja de la gran cantidad de actividades disponibles para ellos. Pero hasta los niños necesitan tiempo para relajarse y usar su imaginación. El tiempo libre estimula la creatividad, algo que muchos niños hoy día carecen. Toda la familia se puede estresar por vivir a toda prisa y sin tiempo para descansar juntos. Lo cierto es que si no nos cuidamos a nosotros mismos, no podemos cuidar a otros.
Cuando tenemos mucho que hacer tratamos de realizar varias tareas a la vez, lo que añade estrés y frustración. Una encuesta de la revista Scientific American Mind dice que un 72 por ciento de las mujeres sienten la presión de hacer mucho al mismo tiempo. Además, el 65 por ciento dice que hace menos a pesar que se sienten más ocupadas que nunca.
Hay una razón para esto: Cuando cambiamos de tareas cuando estamos haciendo una que no es familiar o que es compleja, tendemos a tomarnos más tiempo que si la hiciéramos por separado. No todas las tareas se pueden hacer a la vez, por lo que tenemos que aprender a discernir cuando realizar varias a la vez o cuando concentrarnos en un trabajo a la vez.
Como un tren que va directo a tener una colisión, muchas veces no sabemos cómo detenernos. La clave es adoptar una actitud saludable hacia el compromiso mientras se balancea esa actitud con el conocimiento de nuestras limitaciones.
Todos tenemos 24 horas en el día, ni más ni menos. Como vemos y usamos ese tiempo depende de cada persona. No tiene que esperar a estar agotado o a tener problemas de salud para entonces relajarse; puede tomar tiempo para usted incluso cuando más ocupado está.
Primero, empiece su día en paz pasando tiempo de calidad con el Señor y pidiéndole que organice su día.
Tome tiempo para reenfocarse en lo que verdaderamente quiere de la vida y establezca sus prioridades para alcanzar esas metas. Conozca sus limitaciones, establezca límites claros y aprenda a decir no. Considere su familia y reevalúe sus obligaciones y actividades. Hay un tiempo para todo y quizás ahora no es el momento para ciertas cosas. Entonces mantenga una perspectiva apropiada y preste atención a las señales de advertencia cuando se está sobrecargado y desbalanceado, como lo son el cansancio, la fatiga mental, el resentimiento y el comportamiento compulsivo. Permita cierto tiempo en su agenda diaria para hacer nada. Hágalo. Trátelo y verá que no va gritar: “¡Déjenme en paz!”.
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