EL NUEVO TESTAMENTO: SU TRANSFONDO Y MENSAJE


Las personas que estudian el Nuevo Testamento están apremiadas por saber tres cosas:

•El trasfondo histórico y cultural de cada libro.
•El contenido globalizador de cada libro.
•Los problemas críticos que hay en torno a cada escrito (autor, destinatario, fecha de escritura, problemas textuales, etc.)


El libro del doctor Thomas D. Lea llena estas necesidades.
Su contenido es útil para personas que se involucran por primera vez en el estudio del Nuevo Testamento, como también para personas que ya llevan algunos años estudiándolo y desean profundizar más en él.

La perspectiva del autor es la de un evangélico que conoce, ama y respeta la Palabra; por ello el estudio es serio y produce también un mayor amor hacia las verdades eternas. Presenta de una manera fresca, sencilla y profunda a la vez, las investigaciones más recientes en cuanto al estudio del Nuevo Testamento.

La intención del autor, al recorrer cada página del Nuevo Testamento desde Mateo hasta Apocalipsis, es que este libro sirva para la enseñanza en los seminarios e institutos teológicos donde se habla español. En buena medida le servirá también al autodidacta que con disciplina desea conocer más el Nuevo Testamento.

SERMONES SOBRE LA SEGUNDA VENIDA

NUESTRO EXTRAORDINARIO DIOS

Con sinceridad e integridad, John MacArthur examina opiniones falsas pero comunes acerca de Dios y nos ayuda a enfocarnos en Dios como realmente es.

Con abundantes referencias bíblicas y aplicaciones sabias, esta mirada a los atributos de Dios ayudará a todo cristiano a entender con más claridad el carácter de Dios.

SECUESTRO EMOCIONAL


El secuestro emocional

Es un estado del alma que mi impide sentir por mi mismo-a, porque alguien me robó la capacidad de amarme, de reconocer mi identidad. Es un vacío profundo, es un silencio doloroso, que luego estalla en rabia, en pensamientos de rechazo, y me quedo suspendido-a en un recuerdo que no tengo explicación, solo sé que me quedó por identificarme con lo que otro sentía con respeto a otra tercera persona. O por lo que siento por algo que alguien que no podía amarme hizo conmigo.
Puede existir o no la intención original de esclavizarme, de secuestrarme emocionalmente. Quizás la persona con quien me identifiqué

en su sufrimiento carecía de capacidad para relacionarse, y se produjo así misma una herida emocional que luego me la traspasó como un secuestro emocional. Quiso que yo me uniera a su sufrimiento, me lo implantó, y quedamos ambos secuestrados.

Existen dos razones poderosas, que son las que ayudan a salir del secuestro emocional, pero que son difíciles de entender:

a. El origen fue la altivez, o ausencia de madurez y desarrollo interior. Solo hiere el que esta herido, y solo se deja herir el que no ha crecido.

b. La herida lleva al miedo de confrontar las emociones con el origen del estímulo inicial y se traduce en culpa, ausencia de perdón, falta de compasión, y de amor para uno mismo.


La salud se da cuando al recordar, o volver a estar presente al estímulo podemos responder efectivamente a las emociones que sentimos.

¿Cómo se produce la herida inicial que lleva al secuestro emocional?

Herida: Atadura emocional destructiva que una persona, al no ejercer los valores, hace a una que no reconoce los suyos.
Una persona, emocional y espiritualmente sana, no hiere intencionalmente a otra persona. Hiere el que está herido al que no conoce su identidad.
Herida a la Dignidad
Cuando una persona no ejerce el valor de la Dignidad, no práctica las normas de trato impactando negativamente a otra persona, la persona que recibe el impacto:
• No se siente aceptada
• No se siente valorada
• No se siente reconocida
• Se siente sola

Reacción, Comunicación y Conducta

• Reacción emocional de quien recibe el impacto: Tristeza, pena por sí misma
• Comunicación de la persona que origina el impacto: Lenguaje de humillación
• Comunicación de la persona que recibe el impacto: Se siente ofendida humillada.
• Conducta del impactado: Adicción, abandono, auto castigo, suicidio
Heridas a la Integridad
Cuando una persona no ejerce el valor de la Integridad, no práctica las normas de confianza impactando negativamente a otra persona, la persona que recibe el impacto:
• Se siente traicionada
• Que se han burlado de ella
• Que le han tomado de tonta
• Que han abusado de su confianza
Reacción emocional, Comunicación y Conducta
Reacción emocional: Ira, enojo

Comunicación del que hiere: Mentira
Comunicación del que recibe la herida: Se siente engañada

CONDUCTA: Venganza, violencia, castigo

Herida a la Libertad

Cuando una persona no ejerce el valor de la Libertad, no práctica las normas de convivencia impactando negativamente a otra persona, la persona que recibe el impacto:
• No se siente respetada
• Siente violadas sus expectativas
Comunicación del que hiere: Irrespeto, no consideración, insensibilidad
Comunicación del que recibe la herida: decepción.
Reacción emocional: Amargura
Conducta: Supresión de la voluntad, incapacidad de servir, de agradar.
Esas heridas iniciales introducen en el ser humano como secu
estros emocionales, que luego son pasados a otros.

El secuestro emocional tiene varios elementos críticos.
1. El primero, es la realidad que quizás la persona que me secuestró, ni siquiera intentó hacerlo, pero me identifique tan profundamente con su sentir, que me dejé a amarrar sin validar el mío, porque quizás jamás sentí nada contrario por alguien, pero ahora no puede dejar de sentirlo.
Me encontré con alguien que me dijo que se sentía herida, cuando le pregunte por qué, me expreso que había amado a alguien que no le había correspondido.
Un padre me dijo que tanto sacrificio que había tenido con sus hijos y al final de la vida no le habían agradecido.
A ambos les pregunte si esas personas tenían capacidad de amar, que como eran, y coincidencialmente ambos me dijeron:
a. Egoístas
b. Insensibles
c. No lo importa el sufrimiento ajeno

d. No saben amar
Les hice la aseveración, de que ellos habían identificado una persona, que no podía identificarse con el sufrimiento ajeno, y que les habían traspasado el sufrimiento a ellos. Que estaban secuestrados por el sufrimiento. Estoy segura que ustedes conoce a cantidad de personas secuestradas, que están sufriendo por quien no sufre.

2. El segundo, estoy secuestrado-a por un sentimiento ajeno. Me encontré con alguien que no supo manejar sus emociones, que vino arrastrando culpas pasadas, y proyecto en mí ese sentido de culpa, y ahora me siento emocionalmente incapaz de tener una relación afectiva con alguien con quien debo tenerla porque no sé emocionalmente como hacerlo.

El secuestro emocional me lleva a:


1. La Culpa, y la culpa me lleva a la Ira.
La Ira: Estimulada por una experiencia vivida, o por identificarme inmaduramente con alguna experiencia negativa de alguien a quien se amó.

Esto conduce a:

• Una posición mental que niega la responsabilidad del sufrimiento por la inmadurez propia. Cuando la persona es inmadura, culpa a la otra de lo que siente, y si yo no tengo cuidado me identifico con un sufrimiento inmaduro que me lleva al secuestro. Confundí mi inmadurez con la sensibilidad. La sensibilidad me lleva a sufrir con los que sufren, no a dejarme secuestrar por lo que sufre. Porque entonces pierdo la capacidad de ser un procesador de las emociones para ayudar, si no a ser parte del impedimento al crecimiento de la otra persona, y eso me lleva a:

• La Adicción o la herida constante y la búsqueda de aliciente

1. La Venganza es exteriores por medio de:
2. La Calumnia
3. La Supresión del Aprendizaje
4. La Auto-destrucción
El secuestro emocional también se produce, porque mantengo el enojo.

El Enojo: Es la represión de la ira, producto de la culpa; y el enojo me bloquea la capacidad de desarrollar relaciones efectivas. Produce en mí, un estado de esclavitud emocional por la incapacidad de tomar responsabilidad por las acciones propias y perdonar las ofensas de otros.
Puede manifestarse como el desplazamiento inconsciente hacia terceras personas, de la raíz de amargura que se trae en el corazón.

El enojo produce:

• Insatisfacción
• Intolerancia
• Infelicidad
• Enfermedad

El secuestro emocional, es una herencia que encadena:

Cadena: Situación emocional vivida que voy traspasando de generación en generación cuando logro que alguien se identifique con lo que siento, y lo conecto con lo que me paso con otro.

La Cadena se manifiesta con dejar una secuela de personas emocionalmente secuestrada porque se relacionaron inmaduramente con mi sufrimiento. Porque de ahí en adelante evaluarán a toda persona con la identificación con mis emociones con la realidad de lo que la persona es. Quien no tuvo padre, sigue dejando gente sin padre, quien no tuvo madre, sigue dejando gente sin padre, quien no tuvo amigo, sigue dejando gente sin amigo.
La cadena justifica un comportamiento basado en las experiencias de con quien nos identificamos.


Una forma fácil de conocer este tipo de secuestro, es que cuando una persona te dice que está molesta por lo que paso con fulano-a, sultano-a, preguntarle si ellos han recibido directamente de esa persona algún maltrato, y al no encontrarlo divagan en la búsqueda de cómo reafirmar lo que sienten. Quedaron atrapados en la cadena.
El secuestro emocional nos lleva a un estado de castigo constante, lo que hacemos es para venganza. Se entra en el doble estado de idolatría-hechicería, por un lado idolatramos con quien nos identificamos, por otro lado quisiéramos que le pasara lo peor a quien rechazamos. Eso produce en nosotros la incapacidad de auto perdón:

Incapacidad de auto perdón: Es la raíz de amargura que ata al corazón a las cadenas de la culpa y del enojo, y que impide el desarrollo integral del espíritu, alma y cuerpo del individuo.
Es el evitar el renacer de la personalidad, que el ser humano desaprenda y se abra a una nueva dimensión de vida.

El no perdonar:
• Ata la emoción al suceso.
• No reconoce la posibilidad de cambio en la conducta humana.
• Es un impedimento a lo nuevo que se puede aprender de la situación
• No puede diferenciar las situaciones y las personas.
• Se decide continuar atado al pasado
• Y en muchos caso, se comienza un proceso de auto-destrucción

Muchos no comprenden que el perdón es en primer la tijera que corta la atadura del secuestro emocional, que es algo que nos libera porque a la persona en quien proyectamos nuestra incapacidad de liberarnos, nos ata, pero quien nos dio la soga para que nos atáramos fue quien nos convenció de que el o la culpable era esa persona con quien no nos podemos relacionar.

Rompiendo el secuestro emocional

1. Usted no tiene porque sentir lo que siente el otro: Cada persona desarrolla su manera de sentir de acuerdo a las experiencias que ha vivido, como piensa, como analiza las situaciones y como las enmarcas en su forma de sentir, y en las formas en que se identifica con los demás. Esto no quiere decir que no se dé apoyo emocional, pero no introduzca rencores ajenos.

2. Amar no es co-depender. Usted puede amar a una persona, pero sin co-depender, esto último es no dejar que el otro le mine su capacidad individual de sentir. Si la persona ha sido víctima de abandono, de maltrato, de incomprensión, y no ha madurado, querrá que usted sea la víctima junto con esa persona, una cosa es ser víctima y otra cosa es ser apoyo. ¿Cuándo sabe usted que es victima?, cuando se une al sentimiento de rechazo, de culpa de la victima. Usted debe basar su conducta en la justicia.

3. Amor, si usted no se ama como Dios le ama, y no reconoce quien es usted, la atadura le mantendrá un sentido de amargura. Amor es lo que se siente cuando alguien no nos puede dar nada.

Quien no puede amar, no nos puede:
a. Valorar
b. Reconocer
c. Apreciar
d. Considerar

Eso produce en nosotros el secuestro de la alegría, y entramos en la tristeza.

Dignidad, Codependencia, la Tristeza y la Herida

Es la violación a la entrega emocional del amar y que, como consecuencia, se manifiesta en acciones que una persona hace a favor de otra. Esa entrega, convertida a veces en sacrificios, no es correspondida como se esperaba.
La falta Dignidad, hace que las personas deleguen el amarse en otras personas, lo que crea codependencia emocional en alguien que no pueda corresponder al amor,
Esa expectativa se convierte en amargura, al ver que tanto esfuerzo no ha sido apreciado.
La inhabilidad de superar este estado resulta en tristeza por uno mismo, depresión y otros tipos de emociones adictivas.

4.Perdonar: Cuando usted ha recibido una ofensa, o herida, comience a perdonarse, porque esa persona no tenía capacidad de cumplir con la confianza que usted depositó en ella. No pudo reconocer el valor que usted le asignó al confiarle un sentimiento de aprecio que pudo ser dirigido a confiar algo que usted apreciaba. Si esa persona ha hecho algo que amerita la aplicación de la ley, es justo que pague por sus hechos, pero usted sane sus emociones no siga emocionalmente atado-a a esa emoción, porque el recuerdo vendrá de vez en cuando.
Cuando usted sabe que esta en proceso de liberarse del secuestro, cuando vea que el recuerdo usted exprese perdón, y pueda reflexionar con menos amargura. Cuando una persona no tiene integridad nos traiciona, por lo que no puede ser con nosotros.
• Honesta
• Veraz
• Transparente
• Responsable
• Confiable

El perdón nos liberará del secuestro emocional que produce ira. Pues nos perdonamos a nosotros, en lo tonto que hemos sido en dejarnos esclavizar por un sentimiento que alguien que no tiene ninguno, nos lanzó como una red para mantenernos cautivos.

La Integridad, la Traición, la Ira y la Herida

Es la violación a la confianza que se deposita en un ser humano, al cual, inconscientemente se le da permiso para que sea custodio de algo que uno aprecia.
Se parte de la premisa que el ser humano es perfecto, que nunca puede fallar.
La violación resultante a dicha confianza causa un profundo dolor que se incorpora como una emoción de ira y produce un deseo de venganza.
Se parte de la premisa que el ser humano es perfecto, que nunca puede fallar. La violación resultante a dicha confianza causa un profundo dolor que se incorpora como una emoción de ira y produce un deseo de venganza.

5. Compadecer: La raíz de Amargura es la imposibilidad de sentir compasión por aquellas personas en quienes pusimos expectativas y la violaron. En el matrimonio se dice: “Me sacó las uñas” “No era lo que yo esperaba”
La persona con amargura pierde el deseo de servir, de agradar, siente como que la otra persona ha salido, y queda atrapada en el secuestro del vació.
Es en ese momento que debemos sentir compasión por la persona que no fue, no lo que esperábamos, sino que dejó de ser lo que Dios le hizo, nosotros solo recibimos el impacto de lo que dejó de ser, por eso debemos sentir compasión.

Falta de Libertad, Desengaño, la Amargura y la Herida

Es el crear una expectativa de conducta sobre una persona a la que se aprecia, esperando que desempeñe un cierto papel en la vida del espectador, la violación de esa expectativa produce un dolor inesperado.
Ese dolor se incorpora como una emoción de culpa sobre la persona que violó dicha expectativa, y como resultado se produce la amargura en la persona que esperaba.
La intensidad de la amargura es igual al deseo inconsciente de que la persona que viola la expectativa. Por lo que la herida aumenta con el deseo de que la persona sea lo que nosotros creímos, esperamos y queremos que sea.

6. Validar: No deje que nadie le traspase ataduras, prisiones emocionales, verifique usted mismo, analice la vida de la persona que le quiere atar a ver si trae:
• Desengaños
• Traiciones
• Maltrato

Y cualquier otra situación que le valide lo que siente, para tenerle empatía, déle apoyo, pero no se deje secuestrar emocionalmente.
Es importante también, reconocer que hay situaciones que ameriten que la persona pague sus hechos delante de la justicia, pero eso no quita que usted rompa con el secuestro emocional.

El secreto de las emociones

El cuerpo humano tiene tres señales de salud, que nos indican que debemos hacer en la vida ante las emociones y sentimientos que nos secuestran el gozo del alma, estas son:

El Dolor: nos indica que hay algo dentro de nosotros que necesita ser sanada, extirpado, o remplazado. El dolor nos desespera.

La Fiebre: nos indica que hubo un agente externo que entro a nuestro sistema, y no estábamos preparado para rechazarlo y ahora hay una lucha interna, y eso es el calor que sentimos. La fiebre nos postra. Nos incomoda.

Las emociones, al igual que el dolor nos señalan que hay dentro de nosotros que debe ser sanados, y al igual que la fiebre nos indica que no estamos preparados para responder a los estímulos externos. Por lo tanto, las emociones son:

a. Invitación a reflexionar
b. Invitación a sanar
c. Invitación a crecer

De no utilizar las emociones en estas dimensiones, entonces las emociones terminan en sentimientos permanentes de tristeza, de enojo, y amargura.
Las emociones nos llevan, a lo que llamo, la crisis de evaluación

a. La tristeza: Es importante señalar que la tristeza es el sentimiento de evaluación del alma:
• La tristeza por el que sufre es amor en plena identificación
• La tristeza por mí, me ayuda levantarme para saber que me he estado haciendo daño y no debo.
• La tristeza por lo que el otro me hizo, es dejarme atar en mi ser interior por alguien a quien no le importa si sufro o no
• La tristeza por lo que no he logrado amerita una orden fuerte al alma: “Porque te turba dentro de mi, Oh alma mía, espera en Dios, porque aun he de alabarle”
• La tristeza por lo que le hicieron a otro es empata, pero cuando la tristeza se desplaza a sentimiento de rechazo, odio, amargura, es secuestro emocional.

b. La Ira es la emoción que valida nuestra madurez: La ira puede ser una emoción pasajera producto de:
• Nuestros valores internos que me impiden aceptar lo que no está bien hecho.
• Cuando es un patrón de reacción, puede ser una enfermedad o mal adaptación del carácter.
• La ira puede ser una respuesta de alerta que nos estimula a pensar que hacer, que debemos cambiar, que decisión debemos tomar, esto solo es inefectivo cuando nos impulsa a atacar o atacarnos a nosotros mismos.
• El enojo, es mantener la ira. Y nos lleva a evaluarnos de la capacidad que tenemos de dejarlo ir, de no atarnos a los demás, de no dejarnos secuestrar por la falta de capacidad de relación del otro, por su falta de compromiso, de responsabilidad.

La Raíz de amargura es la emoción de la evaluación de la capacidad para romper el secuestro emocional.
Es un estado neutro, donde la tristeza y el enojo se unen, y nos impiden tomar una dirección. No neutraliza de tal modo que nos neutraliza la voluntad, ahí se dan expresiones como estas:

• Ya ni modo
• Se me salió
• Ahí va eso
• Lo-a espero a la bajadita
• Yo lo-a agarro bajando
• Ya no le puedo tratar como antes
• Ya no siento lo que sentía
• Ya no le puedo servir con gusto
• Lo hago por que no me queda otro remedio
• Si no fuera por los hijos, las hijas
Es una prisión de un gorrión en una jaula de oro, o puede ser una prisión en una jaula de cartón.

La amargura es una invitación a romper cadenas de opresión emocional, por razones que no valen la pena seguir en ese estado
Es un auto acondicionamiento del miedo.
El miedo es una invitación a evaluar profundamente que debemos hacer, es un componente necesario para planificar, para sobrevivir, pero puede ser el candado que ponemos al secuestro emocional.

LA CABAÑA

Una agradable excursión familiar se transforma en tragedia cuando Missy, la hija pequeña de Mack, desaparece. Ante la evidencia del asesinato de la niña, el padre reaccionará rebelándose frente a Dios, ante lo que considera una radical injusticia. Transcurridos tres años, Mack recibe una extraña carta, firmada por Dios, que le conmina a reunirse con él en el lugar donde la niña murió.

A pesar de lo aparentemente absurdo de la situación, acude a la cita y tiene un peculiar encuentro con un hombre y dos mujeres, personificaciones de Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo. Tras permanecer un tiempo en su compañía y exponer su indignación y sus dudas, la reflexión de Mack acerca de lo ocurrido cambia por completo; acaba perdonando al asesino de su hija y asumiendo serenamente el designio divino. Dios le muestra el lugar donde se encuentra el cuerpo de Missy, lo que permite a la policía descubrir al asesino.

La cabaña es una novela inspiracional que presenta una sólida reflexión teológica a partir de una historia sencilla y cargada de emotividad. El punto de partida es un trágico suceso, narrado a modo de thriller: el asesinato de una niña en el transcurso de una excursión familiar. William Paul Young en "La cabaña" trata de fomentar un mejor entendimiento del ser humano, el lugar que ocupa en el mundo y su relación con la divinidad.

LA SANGRE


La sangre da color a la Biblia del principio al final. En el comienzo Dios sacrificó animales para arropar a la pareja humana caída en pecado. Y en la antesala del desenlace de la historia Dios delega el comando de la operación de restauración de todas las cosas en Fiel y Verdadero que cabalga un blanco corcel, seguido por un inmaculado ejército celestial. Está a punto de terminar con el falso profeta, la bestia, los reyes de la tierra, sus ejércitos e innumerables seguidores. La batalla aún no ha empezado, pero descubrimos un importante detalle: la ropa del comandante ya está teñida en sangre.

La sangre en la ropa del Capitán que lidera la batalla final es la marca de la cruz. No es sangre enemiga, es su propia sangre. Ningún enemigo de Cristo podrá vencerle ya, gracias a esa sangre derramada por amor de nosotros una sola vez y para siempre. A la vista de esa sangre, al oír mencionarla, toda potestad de las tinieblas huye despavorida, pero es exterminada.

Entre el principio y el final de la historia del Plan Sostenible (duradero por la eternidad) de Dios la sangre marca el camino. Veamos sus carteles indicadores. No equivoquemos la ruta, sigamos sus instrucciones:

· De una sangre Dios hizo el linaje de todos los hombres. Hechos 17:26
· La tierra clama a Dios por la sangre derramada. Génesis 4:10-11
· Dios castiga al tirano Egipto transformando el agua en sangre. Éxodo 7:17-21
· La sangre es la señal que libra a Israel del ángel exterminador. Éxodo 12:7-23; Hebreos 11:28
· La sangre rociada representa el pacto antiguo de Dios con Israel. Éxodo 24:8; Hebreos 9:20, 22
· La sangre en el altar simboliza el sacrificio de la cruz. Éxodo 29
· La sangre es central en el ritual de purificación y santificación de Israel. Levítico
· Dios no perdona al que derrama sangre inocente. 2ª Reyes 24:4
· Los pies del pecador están prestos a derramar sangre. Proverbios 1:16; Romanos 3:15
· Dios se hastió de los vanos sacrificios de sangre. Isaías 1:11; 66:3
· Dios desea una vida sostenible no la sangre de inocentes derramada. Jeremías 22:3, 17
· Israel y Judá se apartaron de Dios y violaron el pacto de sangre. Ezequiel 9:9; 35:6
· La sangre de todos los justos cayó sobre Israel. Mateo 23:35; 27:25; Lucas 11:50-51 Hechos 5:28
· La revelación no proviene de la sangre. Sólo Dios revela la verdad al hombre. Mateo 16:17
· Los hipócritas rehúyen el castigo por la sangre de los profetas. Mateo 23:35; Hechos 5:28
· Jesús anuncia el nuevo pacto en su sangre, Mateo 26:28; Lucas 22:20; 1ª Corintios 11:25; Hebreos 9:22; 11:24
· Judas Iscariote y Pilatos reconocen la inocencia de la sangre de Jesús. Mateo 27:4, 24
· La palabra profética se cumple con el pueblo reclamando la sangre de Cristo. Mateo 27:25; Lucas 11:50,51
· Los que reciben a Cristo Jesús no son engendrados de sangre sino de Dios. Juan 1:12-13
· Romanos 3: 23
· Cristo Jesús es la propiciación provista por Dios mediante nuestra fe en la sangre de Cristo Jesús. Romanos 3:24-25

La sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios:
- ha justificado al creyente delante del Padre. Romanos 5:9
- redimió y limpia de todo pecado al que cree, Efesios 1:7; Colosenses 1:14; 1ª Juan 1:7; Hebreos 9:12; Apocalipsis 1:5; 5:9
- limpia la conciencia de malas obras y habilita para obrar el bien. Hebreos 9:14
- saca de un estilo de vida vano a una vida con sentido. 1ª Pedro 1:18-23
- abrió la entrada a la presencia de Dios. Hebreos 10:19
- constituye uno de los tres testimonios del amor de Dios por el hombre. 1ª Juan 5:8

- El sol se oscurecerá y la luna se teñirá en sangre antes del día de la ira de Dios. Joel 2:31; Hechos 2:20; Apocalipsis 6:12. Entonces, el juicio de Dios vendrá sobre la tierra con sangre. Apocalipsis 8:7,8; 14:20; 16:3-6

- No hay para el pecador condenado, mejor agente de cambio que la sangre de Jesucristo. Y no hay para el creyente en Cristo Jesús, mejor agente de cambio que la sangre vertida una vez y para siempre en la cruz del calvario. En esa sangre hay virtud para limpiar, fortalecer y proteger al que cree.

- La salvación le pertenece al Señor (Salmos 3:8; Apocalipsis 7:10) , por lo tanto los que Él salva nadie puede condenar. No es sostenible una salvación que se adquiere por gracia y se teme perder. El creyente recibe valor para vivir a la altura de una salvación tan inmerecida como real.

- El condenado pasa a ser rescatado; y el rescatado pasa a ser santificado. Jesucristo es el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2).

- Nuestra fe está alimentada en la sangre de Cristo (Juan 6:53-56). Esta es la fe que trae a un mundo en crisis la verdadera sostenibilidad: la vida eterna ganada por la sangre de Jesucristo.

- La sangre de Cristo es el agente de cambio único pues es capaz de reconciliar todas las cosas con Dios. Colosenses 1:20

EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO


El verdadero arrepentimiento no es un sentimiento, es una acción. Es cambiar nuestra manera de pensar. Si pensamos de acuerdo con la Palabra de Dios, entonces nuestros sentimientos y nuestras opiniones se alinean con la Palabra de Dios y nos conducen en la dirección correcta. Es por ello que las Escrituras hacen declaraciones poderosas acerca de quien realmente se ha arrepentido y ha nacido de nuevo. "Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios" (1 Juan 3:9). La Nueva Versión Internacional lo dice de la siguiente manera: “El que es nacido de Dios no persiste en la práctica del pecado”.

“La esencia del pecado es el rechazo de la autoridad justa de Dios sobre la vida de uno”.

Todo en el Reino del cielo se trata acerca de autoridad. La palabra autoridad en griego hace referencia al derecho legal de ejercer poder. Cuando alguien tiene autoridad, este posee el derecho legal de ejercer poder sobre otro. Permítame darle un ejemplo del mundo real.



El pecado es un problema de autoridad. Dios nos creó y tiene un derecho inherente para decirnos qué hacer, qué decir y cómo vivir. Él es Señor. Desde el principio, el pecado ha estado basado en este primer paso: el rechazo de la autoridad legal de Dios sobre nuestra vida. Lucifer en el cielo primero tuvo que negar la autoridad justa de Dios antes de poder considerar desobedecerlo. Lo mismo sucede con nosotros. Para poder desobedecer a Dios, debemos primero rechazar su autoridad legal sobre nosotros. Debemos decir: “No, no me someteré a ti. Rechazaré tus demandas legales y justas sobre mi vida y mis acciones”. Ah, posiblemente no lo digamos tan abiertamente, pero todos lo hacemos. No podemos cometer un acto de desobediencia sin primero rechazar la autoridad legal y justa de Dios sobre nuestra vida.

La esencia del pecado

La Biblia nos ordena arrepentirnos de nuestros pecados. En otras palabras, debemos cambiar nuestra manera de pensar acerca de rechazar la autoridad legítima de Dios y aceptar su derecho de gobernar y reinar en nuestra vida. Este es el verdadero arrepentimiento. Es por ello que 1 Juan 3:9 dice: “El que es nacido de Dios no persiste en la práctica del pecado” ni rechaza la autoridad legítima de Dios. La persona que se ha arrepentido de verdad, ha dejado de rechazar la autoridad legítima de Dios y ha elegido someterse a Él.

Una vez que la persona elige someterse, entonces se libera todo el poder que necesita para vivir de acuerdo con la Palabra de Dios. Cuando nos arrepentimos, Dios nos perdona y nos limpia de toda maldad (vea 1 Juan 1:9). Nos limpia de nuestro carácter que va contra su naturaleza y crea en nosotros su carácter y su naturaleza. El poder del pecado en nuestra vida es quebrantado. Al llevar cada área de nuestra vida ante Dios y rendirla a la autoridad legítima de Cristo, el poder de la redención y de la liberación comenzará a obrar prácticamente en nuestras acciones diarias.

Si lo pensamos, resulta lógico. Si realmente me he arrepentido, he cambiado mi manera de pensar acerca de rechazar la autoridad legítima de Dios sobre un problema particular de mi vida. Ahora, entonces, no solamente me someto a Dios, sino también estoy de acuerdo con Él en que ese acto en particular es completamente pecaminoso y aborrecible. Mi creencia acerca de la conveniencia de ese pecado en particular, ahora ha cambiado. En este punto, mis sentimientos acerca de ese pecado cambian del deseo a la repugnancia, de anhelar tenerlo a desear dejarlo. Mientras esté de acuerdo con la perspectiva de Dios con respecto a este pecado, sentiré lo que Dios siente al respecto. Mis emociones estarán de acuerdo con Él y me alejarán del comportamiento pecaminoso.

Si continuamos siendo atraídos por algunos pecados, se debe a que no nos hemos arrepentido completa y verdaderamente. Podemos sentirnos muy culpables y avergonzados de nuestros deseos, pero en lo profundo continuamos amándolos. En lo profundo, ese pecado está alimentando un área de inseguridad o de inferioridad, y el deseo de satisfacer esos sentimientos es mayor que su voluntad de someterse a la autoridad legítima de Dios en su vida. La única manera de ser libre es arrepentirse y someterse verdaderamente a la autoridad de Dios en su vida.