VIVIR EN FAMILIA



No se es familia sólo por los lazos sanguíneos. La familia es más que eso, es algo que se lleva en el corazón.
Madres, padres, hijos, hijas, hermanos y hermanas… todos debemos amarnos y sentirnos bien unos con otros.

Para vivir en familia hay que sentirse familia, y eso parte del corazón y del amor.
El mundo se constituye constantemente en un espacio de descomposición social que muy a menudo amenaza con una de las cosas más importantes en nuestras vidas: la familia. Y con ello no hablamos únicamente de ese concepto tradicional y yaestructurado de “familia”: madre, padre, hijos y hermanos. ¿Acaso si falta el padre o la madre ya no existe la familia? ¿Acaso si no somos hermanos de sangre no podemos ser hermanos del alma? ¿Acaso si nuestro hijo no creció en nuestro vientre ya no es nuestro hijo?
La familia no la hace la sangre sino el corazón: en algún momento hemos sentido a quien no comparte nuestro grupo sanguíneo como parte fundamental de nuestra existencia, por ende, es parte de nuestra familia, ¿cómo más podría decírsele? No debemos det
enernos en las construcciones esquemáticas que las personas poco generosas de espíritu han creado. La familia trasciende las barreras de una simple cadena de ADN y llega a llenarnos el corazón con su compañía y su alegría. No importa si somos hermanos o no, no importa si somos tíos o no, no importa si somos madres o no, lo verdaderamente importante es que lo sentimos, y ningún papel ni lazo preestablecido podrá borrar la intensidad de un sentimiento sincero. La familia no es sólo una y tampoco nos llega hecha: nosotros la podemos crear, aumentar, minimizar, nutrir, concertar…
Pero, ¿qué significa vivir en familia? ¿Tenemos una familia? ¿Sabemos vivir en familia?
Vivir en familia implica mucho más que compartir un espacio físico, implica comprendernos, apoyarnos, cuidarnos, tolerarnos, respetarnos, amarnos… Una autora hindú afirma que solemos
discutir con frecuencia con quienes tenemos mayor confianza, hecho que nos lleva a convertirnos en “luz de la calle, oscuridad de la casa”, pero lo cierto es que debemos empezar por valorar lo que se nos hace más cercano para luego poder apreciar con mayor claridad lo de afuera, no lo contrario.
Nosotras no somos monedas: cara para quienes nos conocen a fondo y sello para quienes apenas se acercan a nosotras. Debemos empezar a replantear nuestras prioridades y reconocernos como mujeres con cualidades y defectos sin que cambiemos de pensamientos según la ocasión y el público objeto.
Vivir en familia va más allá del protocolo, puesto que hablamos de unión, solidaridad y amor puro que no se excusa en la confianza para entregar lo “peorcito” de nosotras,
sino de un amor que desde la confianza encuentra su plenitud y abundancia. Habrán momentos en los que no querremos ver a los demás “ni en
pintura”, pero a pesar de las vicisitudes, siempre habrán razones por las cuales ser leales, respetuosas, justas, sonrientes y libres de prejuicios.
La familia es la cadena de ADN de nuestro corazón, es el resguardo de nuestras almas, así como podemos hacerla crecer sin límites también le podemos restarle importancia, pero lo que siempre debemos recordar es que a pesar de que en algunas ocasiones no veamos los brazos de nuestra familia, ella siempre estará allí para regalarnos calor en los momentos de frío y desolación.

¿POR QUE ALABAR?


Deberíamos alabar al Señor porque Dios ama la alabanza y busca adoradores (Jn. 4:23). La alabanza es importante para Él; cada vez que lo alabas, estás cumpliendo uno de los deseos más profundos de su corazón.

Deberíamos alabar al Señor, porque la alabanza es nuestra primera y eterna función en el cielo. En Apocalipsis 4—5, Dios da al apóstol Juan una visión del trono en el cielo. En aquella visión, Juan ve más de cien millones de ángeles (5:11) que están totalmente dedicados, día y noche, a adorar a Aquel que está sentado en el trono y al Cordero que está a su dies­tra (4:6-8; 5:12). Los santos y los ciudadanos del cielo que han ido antes que nosotros están también allí alabando y adorando al Señor. En cierto sentido, cuando alabamos al Señor aquí en la tierra, estamos haciendo un “ensayo gene­ral” de lo que haremos en el cielo por la eternidad. ¿Estás “practicando” a fin de prepararte para el concierto de ala­banza eterna en el cielo?

Deberíamos alabar al Señor, porque Él ha mandado que le adoremos. ¿Sabías que el mandamiento que más se repite en toda la Palabra de Dios es el mandamiento de “alabar al Señor”? (Sospecho que podría ser el mandamiento más olvidado también).

Deberíamos alabar al Señor, porque Él se merece nuestra alabanza y adoración. Solo Él es digno “de recibir la gloria y la honra y el poder” (Ap. 4:11). Él es Dios sobre todos los dio­ses, es Rey sobre todos los reyes, es Señor sobre todos los señores. No hay nadie como Él en el cielo o en la tierra. Él es digno de toda nuestra alabanza.

Deberíamos alabar al Señor, porque hemos sido creados para agradarle, y la alabanza le agrada. ¿Te has preguntado alguna vez cuál es tu propósito aquí en esta tierra? Cuando alabas a Dios, estás cumpliendo el máximo propósito de haber sido creada.

Deberíamos alabar al Señor, porque nos lleva a su presencia y hace descender su gloria. El Salmo 22:3 nos dice que en reali­dad Dios habita entre las alabanzas de su pueblo. Como lo expresó un predicador: “La alabanza es el domicilio de Dios”. El salmista nos invita y nos dice: “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza” (Sal. 100:4).

En la dedicación del templo de Salomón, un coro masivo, acompañado de ciento veinte que tocaban la trompeta, así como otros instrumentos musicales, “alababan a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre” (2 Cr. 5:13). En ese momento, “la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios” (v. 14).

¿Quieres ver la gloria de Dios? ¿Quieres estar cerca de Él? A través de la alabanza, podrías llegar hasta su trono y al lugar de su más íntima presencia.

Deberíamos alabar al Señor, porque la alabanza es una cura para la sequía espiritual. Dios nos ha creado de tal manera que tenemos sed de Él. Cuando pretendemos que las cosas y las personas de esta tierra sacien nuestra sed, nos secamos y nos decepcionamos. Pero cuando levantamos nuestros ojos a Él en alabanza, nuestro corazón se llena. Un día, cuando David se estaba escondiendo del rey Saúl en el desierto de Judá, y se sentía seco y necesitado, descubrió este poderoso secreto:

“Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas, para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario. Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos. Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi boca” (Sal. 63:1-5).

¿Estás espiritualmente seca y sedienta? Comienza a ala­bar al Señor, y Él te llenará de sí mismo hasta que tu sed se sacie y tu copa rebose.

Deberíamos alabar al Señor, porque la alabanza derrota a Satanás. Satanás odia la alabanza, porque odia a Dios y odia todo lo que exalte o agrade a Dios. Una de las estrategias de Satanás es hacer que nos centremos en nosotros mismos; en nuestras necesidades, nuestros problemas, nuestras cir­cunstancias, nuestros sentimientos. Cuando alzamos nues­tros ojos, aunque estén llenos de lágrimas, y decidimos ala­bar al Señor, el plan de Satanás es destruido, y Dios gana la victoria en nuestra vida.

Cuando Satanás tentó a Jesús para que cayera y le ado­rara, Él le respondió: “Al Señor tu Dios adorarás” (Mt. 4:10). Al momento que Jesús expresó su compromiso de adorar solo a Dios, “el diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían” (4:11).

¿Te ha estado atormentado Satanás con dudas y temo­res? ¿Sientes que eres atacada con la tentación a pecar? Trata de alabar al Señor, y verás cómo Satanás huye.

Finalmente, deberíamos alabar al Señor, porque la ala­banza nos hace libres de la esclavitud espiritual. Acuérdate de Jonás. Sentado en el vientre de un gran pez, comenzó a clamar al Señor, primero en humillación, después en adoración. Tan pronto como el profeta arrepentido dijo: “Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios” (Jon. 2:9), “mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra” (v. 10).

La alabanza precede a la liberación y nos prepara para ella. Acuérdate de Pablo y Silas. En medio de la noche, pre­sos en un calabozo romano de Filipos, dejaron de pen­sar en sus heridas y alzaron sus ojos con himnos de ala­banza. Dios se agradó tanto de ellos, que envió un pequeño acompañamiento celestial en forma de un terremoto que sacudió los cimientos de la prisión y provocó que las puertas se abrieran de par en par (Hch. 16:11-34).

¿Estás viviendo en alguna clase de prisión? Tal vez eres esclava de tu pasado, de recuerdos dolorosos, de fracasos pasados, de las expectativas de otros o de algunos hábitos que te esclavizan. Tu prisión podría ser la consecuencia de tu propia desobediencia, como en el caso de Jonás. O podría ser el resultado del agravio de otros, como en el caso de Pablo y Silas. Si has pecado, entonces, desde luego, el arre­pentimiento es el primer paso. Después, levanta tu corazón en la celda de tu prisión, alaba al Señor y observa cómo Dios comienza a abrir las puertas. Tus circunstancias podrían cambiar o no; pero tú cambiarás; tu corazón será liberado; Dios te hará libre.

DIOS RESTAURA TU ALMA


Nunca te dejaré solo, sino que te guardaré seguro en el cobijo de mi rebaño. Yo soy el buen Pastor, y te llevaré a verdes pastos y te haré descansar junto a aguas tranquilas. Te guiaré en la senda de justicia. No temas ningún mal; yo estoy contigo. Mi vara y mi cayado son tu consuelo. He preparado una mesa para ti en presencia de tus enemigos. El bien y la misericordia te seguirán todos los días, y habitarás conmigo para siempre.

Leer: Salmo 23

Declaración en oración

Señor, tú eres mi pastor, y nada me faltará. Tú me haces reposar en verdes pastos; me conduces junto a aguas tranquilas, y restauras mi alma. Tú me guías en senderos de justicia por amor de tu nombre. Aunque ande por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me consuelan. Tú preparas una mesa delante de mí en presencia de mis enemigos. Unges mi cabeza con aceite; mi copa rebosa. Ciertamente tu bondad y tu amor me seguirán todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor para siempre.

ORGANIZACION RESCATA ADOLESCENTES DE TRAFICO SEXUAL EN INDIA


Dos adolescentes fueron rescatadas de un prostíbulo en la India después de que una organización cristiana alertó a la policía que las niñas habían sido forzadas a la esclavitud sexual, el Servicio de Noticias ASSIST informó.
La Misión de Rescate de la India (IRM), dijo la policía local de que dos chicas llamadas Roopa, de 16 y Gowri, de 17, fueron atrapadas en una red de prostitución en la ciudad de Prune, situada a unos 100 kilómetros al sureste de Mumbai. Después de que la policía fue informada de la presencia de las chicas, allanaron el prostíbulo y detuvieron a su propietario.
En la declaración rendida por Gowri después de la operación de rescate, dijo que fue engañada para ir a la India desde Bangladesh con la promesa de un trabajo, lo que finalmente la llevó a ser forzada a la esclavitud sexual.
"Ella fue obligada a asistir a los clientes por la fuerza y si se les negaba entonces era golpeada. Ella se mantuvo en cautiverio durante cuatro meses", dijo James Varghese, el fundador de la IRM.
Con el fin de ayudar a las chicas a recuperarse y reajustarse, la IRM planea la prestación de una casa de acogida para la rehabilitación, así como formación para el autoempleo, agregó Vargas.
La difícil situación de las dos niñas es un ejemplo del grave problema de la prostitución infantil que enfrenta la India. De acuerdo con Nick Kristof del New York Times, hay 10 millones de niños obligados a prostituirse en todo el mundo, con la India que tiene más que cualquier otro país. "Los burdeles de la India son las plantaciones de esclavos del siglo 21", escribió Kristof.
Además de ser obligadas a servir de 10 a 25 clientes al día, prostitución infantil en la India también las obliga a amamantar, con sus hijos que, literalmente, nacen en la esclavitud: las niñas son educadas para ser prostitutas y los niños son educados para ser trabajadores.

ONU PIDE LIBERACION DE PASTOR



Un representante especial de las Naciones Unidas ha pedido públicamente al gobierno iraní que liberar al pastor Youcef Nadarkhani, quien se enfrenta a la pena de muerte por negarse a abjurar de su fe en Cristo.

El Relator Especial de la ONU, Ahmed Shaheed, expresó su preocupación por las reiteradas violaciones de Irán a los derechos humanos en un discurso este jueves a la Asamblea General de Asuntos Sociales, comité Cultural de Asuntos Humanitarios, también conocida como la Tercera Comisión.

"Estamos particularmente perturbados por un reciente fallo de la Corte Suprema confirmando una sentencia de muerte para Nadarkhani Yousef, un pastor protestante que nació según se informa de padres musulmanes, pero se convirtió al cristianismo cuando tenía 19 años de edad", dijo Shaheed.

Shaheed también habló al comité sobre los intentos del poder judicial iraní para silenciar a los abogados que le ayudan a sus clientes.

Mencionó que el abogado de Nadarkhani, Mohammad Ali Dadkhah, ha sido condenado a nueve años de prisión.

La mayoría de los abogados en Irán están acusados de actuar contra la seguridad nacional, insultar al Líder Supremo, y la difusión de propaganda contra el régimen, de acuerdo con Shaheeed.

El ACLJ sigue trabajando para que Nadarkhani sea puesto en libertad. El grupo dijo que la creciente presión internacional ha ayudado a mantener vivo el pastor.

El director ejecutivo de ACLJ, Jordania Sekulow, dijo que las dificultades han surgido de la acusación iraní en el caso del pastor de 34 años de edad, porque no se ajusta a la definición de un apóstata de acuerdo con la legislación iraní.

Hasta el momento, cerca de 200.000 estadounidenses han firmado la petición de la ACLJ a la secretaria de Estado Hillary Clinton para presionar a Irán para la liberación de Pastor Nadarkhani.

Únase a CBN News en Twitter para difundir la palabra sobre el caso de Pastor Youcef.

*Síguenos en @CBNNews, Retweet nuestro mensaje, "¿Quién es Youcef Nadarkhani? Un pastor, esposo y padre que puede morir en Irán por su fe. RT por la libertad religiosa, http//bit.ly/cbnnews."

Solidaridad Cristiana Mundial llama a la acción urgente.

*También puede llamar a la oficina de enlace iraní en el Departamento de Estado de EE.UU. al número 202-647-6575.

"Predicador Ametralladora" inspira a Hollywood - Entretenimiento - Mundo Cristiano - CBN.com

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BREVE HISTORIA DEL VOTO FEMENINO EN MEXICO


Al grito de “¡Que lo repita! ¡Que lo repita!”, más de 20 mil mujeres congregadas en el Parque 18 de Marzo de la Ciudad de México el 6 de abril de 1952, demandaban el compromiso al candidato presidencial Adolfo Ruiz Cortines para que cumpliera con su promesa de plasmar en la Constitución el derecho de las mexicanas a votar y ser electas.

Ruiz Cortines repitió su compromiso y la algarabía femenina se apoderó del lugar, y un año después de ese histórico mitin, el 17 de octubre de 1953, Ruiz Cortines --ya como presidente-- cumplió su palabra y promulgó las reformas constitucionales que otorgaron el voto a las mujeres en el ámbito federal. Se cumplía así un sueño, se consumaba una lucha y comenzaba otra que aún no ve final: la pelea por la ciudadanía plena de las mexicanas.

México era uno antes de 1953 y es otro después de ese año, cu
ando se reconoció oficialmente el derecho de las mujeres a elegir a sus gobernantes y a ser electas, pero ese reconocimiento no fue un obsequio ni una concesión, sino el resultado de movimientos universales y locales a favor de la equidad de género.

Sin embargo, 50 años más tarde en una sesión solemne por el 50 aniversario del voto femenino en México y con un salón de plenos adornado con flores se destacó afirmó que la condición de madre soltera, indígena, pobre, discapacitada y analfabeta ha sido pretexto para que las mujeres sean maltratadas, asesinadas, desaparecidas y violadas. Agregó que el hecho de ser consideradas la parte esencial de la familia las obliga a permanecer al lado de quienes, ostentando su poder, violan a diario los derechos de las mujer
es.

Pero, al mismo tiempo, se hizo un llamado para modificar las leyes que oprimen a las mujeres al considerar que la ausencia de la equidad las excluye de los espacios de toma de decisiones. “El voto no es una concesión, nacemos con derechos”, aseveró la diputada Micher, quién reconoció una vez más que ha sido el movimiento de mujeres y feminista los que han logrado colocar la visión de género en la agenda legislativa.

El entonces presidente de la Mesa Directiva del Congreso de la Unión, señaló que “el alma de este país son sus hombres, pero el corazón de México son sus mujeres”. Reconoció que ha sido lento el avance
en la participación política de las mujeres, sin embargo el Congreso es testigo de debates diarios que han dado lugar a las reformas del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) y la ley que creó el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).

El sufragio femenino significa también el reconocimiento a la igualdad en la participación política, el que cada mujer pueda decidir sobre su vida, y además acepta la posibilidad de la elección de mujeres para estar en cargos de representación pública, derecho ejercido anteriormente sólo por hombres, a pesar de que la representación proporcional es en promedio del 50 por ciento.

La lucha femenina por ejercer sus derechos de votación y decisión empezó en el mundo hace varios siglos, pero en México sus primeras manifestaciones importantes se dan durante los años 1884 y 1887, cuando por primera vez una publicación, la revista femenina Violetas del Anáhuac, fundada y dirigida por Laureana Wright González y escrita solamente por mujeres, demandó el sufragio femenino.

Hacia 1910, diversas asociaciones se unen a Madero, entre ellas el club femenil antireeleccionista “Las Hijas de Cuauhtémoc”. Poco tiempo después, las integrantes del club protestan por el fraude en las elecciones y demandan la participación política de las mujeres mexicanas.

Posteriormente, en 1916, se realizó el primer Congreso Feminista, específicamente el 13 de enero. Este fue impulsado por el general Salvador Alvarado como Gobernador de Yucatán y varias organizadoras. Uno de los principales acuerdos a los que se llegó en este Primer Congreso feminista fue demandar que se otorgara el voto ciudadano a las mujeres, aunque en realidad la demanda no hizo mucho eco.

Luego de la promulgación de la Constitución Política de 1917, donde no se negaba la ciudadanía a las mujeres, ni mucho menos su oportunidad de votar, tampoco se otorgó expresamente ese derecho.

En abril del mismo año, se expidió la Ley de Relaciones Fam

iliares, según la cual los hombres y las mujeres tienen derecho a considerarse iguales en el seno del hogar.

Del 20 al 30 de mayo de 1923, la Sección Mexicana de la Liga Panamericana de Mujeres convocó al Primer Congreso Nacional Feminista, que se reunió en la Ciudad de México, con la asistencia de 100 delegadas. Sus principales demandas en lo político fueron la igualdad civil para que la mujer pudiera ser elegible en los cargos administrativos y el decreto de la igualdad política y la representación parlamentaria por parte de agrupaciones sociales.

Como consecuencia del Congreso Nacional Feminista, el 13 de julio de ese mismo año, el gobernador de San Luis Potosí, Aurelio Manrique, expidió un decreto en el que se concedía a las mujeres potosinas el derecho a v
otar y a ser elegidas en elecciones municipales.

En Yucatán, Elvia Carrillo Puerto resultó la primera mexicana electa diputada al Congreso Local por el V Distrito, el 18 de noviembre de 1923. Sin embargo, después de desempeñar su cargo por dos años renunció, debido a las amenazas de muerte que recibió. Más tarde cambió su residencia a San Luis Potosí, y fue electa al obtener la mayoría de votos, pero el Colegio Electoral no reconoció su triunfo.

Hacia 1935 por primera vez las mujeres participaron en las votaciones internas del Partido Nacional Revolucionario (PNR), creado seis años antes y entre 1935 y 1936, mujeres del partido oficial conforman el Frente Único Pro Derechos de la Mujer (FUPDN), junto con y militant
es o cercanas al Partido Comunista. Ellas encaminaron sus demandas de clase y reivindicaciones de género.

Posteriormente, el frente profundizó en ciertas áreas del trabajo popular como la creación del Departamento Autónomo de la Mujer en la Confederación Campesina Mexicana (CCM); luchó por el cumplimiento de la Ley Federal del Trabajo y la sindicalización de las obreras y empleadas gubernamentales, así como por la instalación de salas de asistencia infantil anexas a los mercados.

La lucha que implicaba profundizar y afinar las
alianzas con sectores y grupos dominantes en el ámbito nacional repercutió en detrimento de la organización amplia del movimiento de mujeres, sin embargo lo anterior se compensó con la actividad febril que desencadenó la demanda del voto.

En 1937 el presidente Lázaro Cárdenas envió a la Cámara de Senadores la iniciativa para reformar el Artículo 34 constitucional, como primer paso para que las mujeres obtuvieran la ciudadanía. En 1938 la Reforma se aprobó y ese mismo año lo fue en la mayoría de los Estados.

El 24 de diciembre de 1946, la Cámara de Diputados aprobó la iniciativa enviada por el presidente M
iguel Alemán, en la que se adicionó el Artículo 115 Constitucional, que entró en vigor el 12 de febrero del siguiente año. En ella se establecía que en las elecciones municipales participarían las mujeres en igualdad de condiciones que los varones, con el derecho a votar y ser elegidas.

Siendo candidato a la presidencia de la República, en 1952 Adolfo Ruiz Cortines prometió, ante 20 mil mujeres asistentes a un mitin de campaña, la ciudadanía sin restricciones para las mujeres.

Por fin, el 17 de octubre de 1953 se publicó en el Diario Oficial el nuevo texto del Artículo 34 Constitucional: “son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos: haber cumplido 18 años, siendo casados, o 21 si no lo son, y tener un modo honesto de vivir”.

Así, indirectamente, en 1953 se reconoce el derecho al suf
ragio femenino gracias a la organización y participación de las mujeres en los foros feministas demandando derechos ciudadanos, sólo que ese avance no se materializó sino hasta por lo menos dos décadas después, debido a que en la mayoría de los casos seguían siendo los hombres quienes decidían lo que sus esposas, hijas o hermanas debían hacer.

En las elecciones del 3 de julio de 1955 las mujeres acuden por primera vez a las urnas a emitir su voto. En esa ocasión se elegía a diputados federales para la XLIII Legislatura. Pese a la importancia que tenía ese primer ejercicio de libertad de decisión, la verdadera democratización de la ciudadanía tardó mucho más en
gestarse, sobre todo porque la tradición imperaba sobre la razón.

Muchas mujeres sufrían un severo nivel de represión familiar que les impedía acudir a las urnas, y otras simplemente reproducían los designios que los “hombres” de la casa les sugerían que debían manifestar. Se considera que es hasta los años setenta cuando en realidad las mujeres empezaron a ejercer su derecho ya que en el mundo se daba una revolución ideológica y política, como consecuencia de la filosofía de la liberación.

En esos años se constituyó el concepto de género como categoría de análisis para explicar los mecanismos de opresión y a partir de ahí se abrió la posibilidad de superarlos, lo que en la práctica sembró la semilla de la democracia, entendida como la igualdad de los géneros, conservando la diferencia sexual.

Ya en los años noventa, la reivindicación de los derechos va más allá. Inicia la lucha contra la violencia, esa que día a día se ejerce en las casas por medio de golpes, palabras o actitudes, esa que día a día maltrata a muchas mujeres que dan todo por sostener sus hogares a costa de su integridad misma. Inicia entonces el reconocimiento de la pluralidad, la tolerancia y el respeto.

Hoy en día faltan muchos eslabones por superar, como el hecho de que los partidos políticos cumplan con el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales en su Artículo 22 Transitorio que indica que las candidaturas no deben exceder de un 70 por ciento para un mismo género.