EVENTOS DEL PORVENIR


Este libro es una obra de referencia enciclopédica en profecía bíblica, altamente exitoso. Explora la base de la interpretación, los pactos bíblicos, las profecías de esta Era y su final, la tribulación, la Segunda Venida, el milenio y el estado eterno. Incluye una bibliografía extensa y un índice.


Por causa de la prominencia de la profecía en la Escritura, han aparecido muchos libros excelentes relacionados con temas proféticos. Sin embargo, hasta hace poco tiempo el tratamiento de la profecía ha sido o apologético o expositivo, y los temas proféticos han sido desarrollados individualmente separados de su relación con el programa profético revelado en su totalidad. Mucho de nuestro conocimiento ha sido solo fragmentario y sin relación. El texto monumental del Dr. Dwight Pentecost, Eventos del porvenir, ha cambiado todo eso. En este grande y altamente célebre libro, el Dr. Pentecost ha sintetizado todo el campo de la profecía bíblica unificada, una escatología bíblica completa y sistemática.

Eventos del porvenir se ha ganado su lugar en la biblioteca del pastor, del académico y del seminarista o del estudiante de instituto bíblico. Además, ofrece un estudio comprensivo y accesible para quien esté interesado en el tema importante de la profecía bíblica.

ROMANOS


Mas que un comentario, es un manual didactico para entender, ensenar y predicar Romanos. Otorgado el premio "Gold medallion" (medalla de oro).


La influencia del libro de Romanos en la historia de la Iglesia es indiscutible. Es ahí donde mayor énfasis se da a la justificación del pecador por la fe. Además, sabemos que esta carta ha influido el pensamiento de grandes hombres de Dios como Martin Lutero, cuya inspiración para iniciar todo lo que fue la Reforma Protestante tuvo su origen en un versículo de esta epístola: …Más el justo por la fe vivirá. Además de la doctrina de la justificación, la Epistola a los Romanos contiene enseñanzas sumamente prácticas, aplicables a la vida diaria del creyente, tales como su papel como miembro del cuerpo de Cristo, como ciudadano sujeto a un gobierno civil y como responsable de la mutua edificación.

Este libro contiene un detallado estudio exegético basado en el texto griego, que permite al lector hacer una investigación personal de esta epístola. Además tiene lecciones, hojas de trabajo, preguntas de repaso y más de cien expresiones, palabras o frases para que el lector se compenetre con el vocabulario teológico de Romanos.

¿QUIEN MOVIO LA PIEDRA?


Considerado por muchos como un clásico de la apologética sobre el tema de la resurrección, Morrison nos presenta un relato brillante y conmovedor de la entrega a traición y del juicio de Jesucristo.

Frank Morrison era un periodista inglés que emprendió la tarea de demostrar que la resurrección de Cristo era tan solo un mito. Pero sus investigaciones lo hicieron llegar al momento en que puso su fe en Cristo resucitado.

Dice él mismo acerca de su libro: «Se trata esencialmente de una confesión, la historia íntima de un hombre que se propuso una clase de libro y se vio obligado, por la simple fuerza de las circunstancias, a escribir otro muy diferente. ... la perspectiva varió, no de repente, como un rayo de visión o inspiración, sino lentamente, casi de modo imperceptible, por la misma testarudez de los propios hechos.» (pág. 7).

MAS QUE VENCEDORES


La interpretación que el Dr. Hendriksen ofrece acerca del Apocalipsis continúa sirviendo como un recurso sólido y una fuente de inspiración para muchas generaciones de estudiantes de la Biblia. «Hermoso en estilo, en simbolismo, en propósito, y en significado» -escribe William Hendriksen. Por medio del uso de sólidos principios de interpretación, Más que vencedores revela gradualmente los misterios apocalípticos, guardando siempre en mente que «somos más que vencedores por medio de Cristo que nos ama».

En su calidad de pastor, maestro y escritor, el Dr. Hendriksen fue ampliamente reconocido por su habilidad para combinar la erudición con la sencillez y el calor humano. Esta obra iluminará e inspirará tanto a estudiantes que recién dan sus primeros pasos en la Biblia, como a estudiantes más avanzados. En este comentario, el Dr. Hendriksen nos desafía a que enfrentemos un mundo plagado de incertidumbre y confusión, y que lo hagamos con un espíritu gozoso y seguro, afirmado en la convicción de que Dios reina y viene pronto. Esta interpretación directa y fácil de entender ha producido un medio de ayuda para pastores, maestros, dirigentes de grupos de estudio y cualquiera que lea la Biblia con frecuencia.

DEBEMOS PROBAR LOS ESPIRITUS


Estos son tiempos de confusión moral y religiosa y a veces es difícil distinguir lo falso de lo verdadero. Nuestro fiel Señor ha tratado de salvamos de las consecuencias De nuestra ceguera con advertencias repetidas y muchas instrucciones cuidadosas. ¡Nos conviene prestarle mucha atención a Sus palabras!



Hacia el final de los tiempos. se nos dice, habrá un incremento de la actividad religiosa y expectación frenética, surgiendo de las condiciones turbulentas que prevalecerán entre las naciones. El lenguaje es familiar para la mayoría de los cristianos:

"Y oiréis de guerras y rumores de guerra; se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán. y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa demi nombre. Muchos tropezarán entonces. y se entregarán unos a otros. y unos a otros se aborrecerán" (Mt. 24:6- 10).

Junto con este estado de las situaciones habrá un gran aumento de la expectación religiosa y los acontecimientos sobrenaturales en general.


"Porque vendrán muchos en Mi Nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán... Y muchos falsos profetas se leventarán, y engañarán a muchos.... Entonces, si alguno os dijere; Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos" (Mt. 24:5, 23-24).

Muchos Cristianos de mente tierna temen pecar contra el amor, sin atreverse a investigar e indagar en todo lo que lleve el manto de Cristianismo y que tenga aliento del nombre de Jesús. No se atreven a examinar las credenciales del último profeta que ha llegado a su pueblo por no ser culpables de rechazar algo que pudiera ser de Dios. Con timidez recuerdan cómo los fariseos rehusaron aceptar a Cristo cuando vino, y no quieren encontrarse en la misma trampa. así que, o bien se reservan el juicio, o cierran los ojos y aceptan todo sin hacer preguntas. Se supone que esto indica un alto grado de espiritualidad. Pero la cruda realidad es que no indica tal cosa. ¡Más bien pudiera ser evidencia de la ausencia del Espíritu Santo! La credulidad no es sinónima con la espiritualidad. La fe no es un hábito mental que conduce a su poseedor a abrir la boca y tragar todo lo que tenga el color de lo sobrenatural.

¡La fe mantiene abierto el corazón a todo lo que proviene de Dios, y rechaza todo lo que no sea de Dios, no importa cuán maravilloso sea! «Probad los espíritus» es un mandato del Espíritu Santo a la Iglesia Podemos pecar tanto por aprovechar lo espurio o falso como por rechazar lo genuino.

Y el hábito actual de rehusar o negarse a tomar lados o partido no es la manera de evitar la pregunta, el asunto y el problema. El evaluar las cosas con un corazón de amor y entonces actuar sobre el resultado es una obligación que descansa sobre todo Cristiano en el mundo. ¡Y cuánto más si vemos que el día se aproxima!

¿Cómo podemos saber si un hombre, o una demostración, o una manifestación religiosa es de Dios o no?

Es fácil encontrar la respuesta, pero requiere valor seguir los hechos como Dios los revela a nosotros. Las pruebas para la sinceridad o autenticidad espiritual son dos: Primero, el líder tiene que ser un hombre bueno y lleno del Espíritu Santo. El Cristianismo no es nada si no es moral. Ni estratagemas, ni tretas, ni trucos de teología, ni demostraciones sobrenaturales maravillosas, ni evidencias de devoción ciega de parte del público pueden decidir si Dios está en el hombre o en el movimiento, o no. Todo siervo de Cristo tiene que ser puro de corazón y de Vida santa. Aunque no se haya de encontrar la perfección sin pecado ni siquiera en el mejor de los hombres, sin embargo, el líder en el cual se puede confiar es aquel que Vive tan cerca a Cristo como es posible y que sabe cómo arrepentirse en tristeza de corazón cuando peca contra su Señor en acción o palabra. El hombre que Dios honra ha de ser humilde, se niega así mismo, se sacrifica a sí mismo, es modesto, de Vida limpia y pura., libre del amor al dinero, ansioso de promover el honor de Dios e igualmente ansioso de no tomar para sí nada de la honra o la gloria. Sus cuentas financieras serán abiertas para la inspección, sus normas éticas serán altas y su Vida personal será sin reproche.

Pero la prueba de la bondad o bien moral no basta. Todo hombre tiene que someter su obra a la prueba de las Escrituras. No basta que sea capaz de citar extensamente de la biblia o que reclame para sí grandes y sobrecogedoras experiencias de Dios. Volved a la ley y al testimonio. Si no habla de acuerdo con la Palabra es porque no está en él la luz. Nosotros que somos invitados a seguirle tenemos todo derecho, como también la obligación solemne, de probar sus obras según la Palabra de Dios. Tenemos que demandar y requerir que cada persona que reclame nuestra confianza presente una declaración de salud impecable conforme a las Sagradas Escrituras; que haga más, que entretejer un texto en forma ocasional, o levantar la Biblia de manera dramática ante los ojos de su audiencia. Sus doctrinas tienen que ser las de las Escrituras. La Biblia tiene que dominar su predicación. Tiene que predicar conforme a la Palabra de Dios.

El precio de seguir a un profeta falso al desierto pudiera ser la muerte. El precio de hacer caso a malos consejos en los negocios puede ser la bancarrota. El precio de confiar en un seudodoctor puede ser la pérdida permanente de la salud. ¡El costo de poner la confianza en un seudoprofeta puede ser la tragedia moral y espiritual! ¡Tengamos cuidado de que nadie nos engañe!
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EL GNOSTICISMO



“Lo que estaba en juego por tanto era, no sencillamente tal o cual elemento del cristianismo, sino más bien la cuestión fundamental de si la nueva fe tenía o no tenía un mensaje único, y en qué sentido ese mensaje era único” (J. González, Historia del Cristianismo)

Por Jafet Abello

El gnosticismo (gr. Gnosis, conocimiento) fue un complejo movimiento filosófico-religioso del segundo siglo considerado la primera gran herejía que enfrentó el cristianismo y ante el cual debió esmerarse en gran manera para salir airoso. Los gnósticos aseguraban conocer una verdad superior reservada sólo para quienes poseían verdadero entendimiento. Dentro de esos conocimientos y de esa búsqueda de conocimiento, los gnósticos buscaban el conocimiento necesario para la salvación por lo que, al igual que el cristianismo, constituían una religión soteriológica. La Salvación, según el gnosticismo, no estaba fundamentada en la obra expiatoria y vicaria de Cristo en la cruz, sino que se fundaba en la “liberación” del espíritu que estaba esclavizado debido a su unión con cosas materiales (cuerpo). Es esta la liberación que buscaban los gnósticos y que aseveraban se alcanzaba a través del conocimiento (gnosis) desde dónde se deriva su nombre.

El gnosticismo se caracterizó por ser una religión sincretista que adaptaba todas las doctrinas y filosofías circulantes de la época, eso también incluyó las doctrinas cristianas que les llamaban la atención. Dicen los eruditos que el gnosticismo bebió de diversas fuentes (dualismo persa, astrología babilónica, etc.) , diversas doctrinas, y las mezcló de tal manera que es imposible saber el origen de todas ellas.

El primer líder del gnosticismo, Cerinto, distinguía entre Jesús y el Cristo, negando su divinidad, sosteniendo que Jesús fue un hijo-hombre de José y María, afirmando que el Cristo descendió en su bautismo y lo dejó en su crucifixión. En su doctrina creacionista se la atribuía al Demiurgo. El Demiurgo es un ser creador que combina las ideas con la materialización de esas ideas. Según muchos autores, el Demiurgo platónico es retomado por el gnosticismo y se le atribuye el ser la encarnación del mal. El Demiurgo es, entonces, un dios-creador, pero no un ser supremo, según Cerinto.

La liberación del mundo material se logrará a través de un conocimiento místico el cual es transmitido por un mensajero, que en el caso del gnosticismo cristiano, es Jesús. Los gnósticos piensan que a través de la razón se llega al conocimiento de salvación. Una vertiente de este conocimiento es la especulación. Esta especulación les lleva a proponer que el origen de todas las cosas es principio eterno (o eón) que va evolucionando y en la medida en que evoluciona también va en decadencia llegando finalmente a la conformación del mundo. Todo esto es medible por la numerología gnóstica. Los gnósticos pensaban, en último análisis, que el mundo material y el cuerpo era malo y que lo espiritual, bueno. De este pensamiento se derivaba su concepción moral: si el cuerpo era malo entonces se debía llevar una vida asceta y castigarlo, o se podía ser indiferente a su influencia. Esta razón llevó a encontrar grupos gnósticos ascetas y otros proclives al libertinaje.

Las amenazas que recibió el cristianismo por parte de los gnósticos fueron las siguientes: la cristología, la creación del mundo, y las doctrinas de la salvación. Respecto a la doctrina de la creación la divergencia se encuentra en que el gnosticismo plantea la creación del mundo por parte de un ser inferior, malo (el Demiurgo) no del Dios eterno que todo lo hizo bueno. El mundo es, por tanto, malo en su concepción.

En cuanto a las doctrinas salvíficas el gnosticismo propone una liberación a través del conocimiento y la posterior liberación del espíritu, contrarias a la doctrina cristiana de la salvación y de la regeneración del cuerpo y el espíritu en el día de la resurrección final (cabe la pregunta ¿es bueno o malo el cuerpo?). Por último, en lo que respecta a la cristología, el gnosticismo al afirmar que el cuerpo es malo, se negaba rotundamente a creer en que el Salvador vino en cuerpo de hombre y sufrió y murió (¡en ese cuerpo!) por los pecadores. Terminaron negando la encarnación del Cristo llegando así a la heterodoxa doctrina llamada docetismo (gr. Dokeó, parezco).

Todas estas amenazas fueron vistas por los primeros cristianos quienes las combatieron tenazmente. I de Juan fue escrita precisamente para combatir el gnosticismo en ella leemos: 1ª Jn.4:3:

“Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del Anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo”
1ª Jn.4:3

Fue, por tanto, el gnosticismo un complejo sistema filosófico-religioso que debió ser combatido por nuestros hermanos en el primer siglo. Aun los hay, y debemos tener la tenacidad y conocimientos necesarios para defender con mansedumbre y reverencia la fe una vez dada a los santos.

CRISTO EN EL TABERNACULO


El detalle y extensión con que se nos ofrece la construcción del Tabernáculo en la Sagrada Escritura ha llamado siempre la atención de los cristianos. Acaso antes de que finalizara el siglo I mereció todo un comentario inspirado, que pronto ocupó un lugar de honor en la Iglesia Primitiva -a pesar de ser desconocido su autor -, a saber: la Epístola a los Hebreos; ahí hallamos la siguiente declaración referente al Tabernáculo: "Lo cual es figura [o símbolo] del tiempo presente" (He. 9:9). A descubrir tales figuras o símbolos se han dedicado, desde entonces, grandes pensadores cristianos; uno de los primeros fue Orígenes, en los siglos II y III.


Y este empeño, aunque más moderado y mesurado, es el que ha compartido el Dr. A. B. Simpson. Así, su interpretación de las figuras es abiertamente reconocida y aceptada en el mundo cristiano y su estudio ha servido como medio de edificación espiritual a no pocos creyentes. Sin duda, Juan el Bautista no habría podido llamar a Jesucristo "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" si no hubiera estado familiarizado con los sacrificios del ritual judío en el Templo. 

La frase "el Cordero que fue inmolado" aparece con mucha frecuencia en el único libro que tenemos que nos describe las glorias del Cielo en un lenguaje también figurado. No desdeñemos, pues, el método didáctico que Dios empleó para enseñar al pueblo judío la grandeza de su plan redentor en la Persona de su Hijo Jesucristo, y que ángeles y humanos tanto han admirado y admirarán por la eternidad.