LA CIENCIA DESCUBRE A DIOS


Cada vez es más razonable creer en la existencia de un Dios que está detrás del origen del universo, en lugar de aceptar las improbabilidades extremas que es preciso postular para que el universo llegara a la existencia por sí solo.

Este libro aborda la cuestión de la existencia de Dios desde la perspectiva de que la ciencia es -o al menos debería ser- una búsqueda abierta de la verdad y de si estamos dispuestos a permitir que los datos de la naturaleza nos dirijan al lugar a donde apunten, sea el que sea.

ORACIONES QUE ROMPEN MALDICIONES


Active su máxima fuente de poder.

¿Se caracteriza su vida por continuos atrasos y desgracias?
Este libro es un manual para hacerle frente a las influencias demoniacas y prevenir que operen en su vida, combina poderosas oraciones con decretos obtenidos de las escriturasm ayudándole a mantenerse firme en la Fe.
Ademas identifica las areas de su vida donde quizas este vulnerable a los ataques de Satanás , como:

* Finanazas
* Orgullo
* Relaciones
* Rebelión

DEVUELVELO


¿Alguna vez ha tratado de discernir las ideas absurdas que el enemigo coloca en su mente? Olvídelo, ¡porque esto no se puede hacer!

En este libro aprenderá principios poderosos para hacer guerra espiritual que lo prepararán y equiparán para entrar en una mayor autoridad espiritual para enfrentar a satanás y tener victoria sobre él.

Descubra que:

*Las distracciones son asignadas para que pierda su enfoque.
*El intelecto y la educación han sustituido los ministerios apostólicos y proféticos.
*El poder de satanás solamente opera en lo imaginario.
*Dios nos pide poner nuestro pies sobre el enemigo..

Escrito por Kimberly Daniels

EL ORO DE LOS TONTOS


La fiebre del oro en California, en 1848, dio origen a un grupo de buscadores de ese precioso metal, que pensaron que se habían vuelto ricos de la noche a la mañana, hasta que se enteraron de que existía una piedra brillante que luego se conoció como el oro de los tontos. Muchos vieron que sus sueños se desvanecían en el brillo metálico y el tono ámbar cobrizo de un mineral casi sin valor llamado pirita de hierro.

Esa desilusión encuentra paralelismos en la vida de tod

os nosotros. Tarde o temprano, aprendemos que «no es oro todo lo que brilla». Lo que parece una buena compra no es necesariamente una transacción ventajosa. Aquellos en quienes depositamos nuestras esperanzas nos rompen el corazón.

Necesitamos sabiduría, en muchos sentidos, para diferenciar entre un tesoro real y una réplica sin valor.

Hace mucho tiempo, un antiguo rey descubrió que adquirir sabiduría verdadera vale más que cualquier otra cosa que busquemos. Salomón escribió: «Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino. Más preciosa es que las piedras preciosas; y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella» (Proverbios 3:13-15).

Pero Salomón también advierte a los potenciales cazadores de

tesoros que una fiebre de sabiduría puede dejarnos con algo peor que el oro de los tontos. En su colección de proverbios agrega: «¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él» (26:12).

Dicho de otra manera: «¿Conoces personas que creen que se las saben todas? Si no se despabilan, nunca llegarán a ser tan sabios como aquel que descubre lo tonto que fue».

Un escritor del Nuevo Testamento retoma el entusiasmo de Salomón por la sabiduría y su advertencia contundente. El autor, que se identifica como «Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo», coincide con Salomón al afirmar que la sabiduría proviene del Señor (Santiago 1:1, 5). Nos alienta a pedirla de todo corazón (1:5-6). Pero, después, también nos advierte de que tengamos cuidado con las réplicas sin valor (3:13-18).

Para asegurarse de que entendemos cómo probar y reconocer un te

soro que vale más que el oro, escribe: «Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía» (3:17).

En medio de conflictos, problemas y tentaciones reales que invaden nuestra vida, no podemos darnos el lujo de olvidar estas características distintivas. La sabiduría que vale más que cualquier otra cosa que pudiéramos desear es:

1. Pura. En la medida en que nuestra sabiduría proceda de Dios, no estará contaminada con las toxinas de la envidia y la ambición egoístas (Santiago 3:14-16). Captar su significado profundo tampoco nos hará vacilar sobre si deseamos la ayuda de Dios en los problemas y conflictos de nuestras vidas (1:5-7).

2. Pacífica. No consiste en el deseo de paz a cualquier precio. Como es una sabiduría arraigada en motivos puros, anhela transmitir a otros una armonía que brota del Padre. Al enfrentar conflictos que dividen a la familia de Cristo, Santiago procura una paz fundamenta

da en la verdad y el amor.

3. Amable. Para seguir describiendo una sabiduría que ama la paz, Santiago usa una palabra que implica mostrar cordialidad y paciencia hacia otros. Consiste en una fuerza bajo control que nos permite ser indulgentes con el prójimo. Es una indulgencia razonable, justa e imparcial que nos ayuda a mostrar nuestro amor y la buena voluntad de Cristo al enfrentar conflictos reales o potenciales.

4. Benigna. Teniendo en cuenta las condiciones y los calificativos anteriores, esto no implica rendirse al mal. Refleja la voluntad de dejar de lado nuestros derechos cuando hacerlo manifiesta la intensidad de nuestra preocupación por otros. Tal benignidad también nos da la oportunidad de demostrar con acciones que creemos que nuestro bienestar no se basa en ganar o en salirnos con la nuestra, sino en encomendarnos a D

ios.

5. Llena de misericordia y buenos frutos. La sabiduría proveniente del cielo discierne, pero no juzga. Tampoco hace suposiciones faltas de sensibilidad como que los que sufren merecen ese dolor más que aquellos que son bendecidos con buenas circunstancias. Las actitudes que añaden el problema de perjudicar a otros reflejan una «sabiduría de abajo». La sabiduría de arriba procura aliviar su miseria.

6. Sin incertidumbre. La sabiduría sin valor nos enseña a halagar y a consentir a quienes tienen algo que ofrecernos. Nos hace ignorar y deshonrar a aquellos cuyos problemas podrían costarnos tiempo, dinero o esfuerzo. La verdadera sabiduría ve a todos como personas por las que Cristo murió.

7. Sin hipocresía. Ser sabios en nuestra propia opinión nos incita a ocultar motivaciones que evidencian nuestra verdadera naturaleza. La sabiduría de Dios nos permite ser genuinos y transparentes para amar y respetar a otros.

Padre celestial, ayúdanos a entender cómo este conocimiento puede evitar que seamos sabios en nuestra propia opinión. Muéstranos cómo usar estas apreciaciones no solo para confiar en lo que dijiste, sino también para encomendarnos a todo lo que puedes saber y hacer por nosotros. Sobre todo, ayúdanos a ver cómo esa sabiduría nos acarrea los beneficios infinitos y eternos de conocer a tu Hijo, «en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento» (Colosenses 2:3).

JEANS GASTADOS


Tiempo atrás, cuando los pantalones vaqueros (o jeans) eran chic (y no me refiero a la marca), tuve una conversación telefónica muy reveladora con mi madre acerca de la moda.«Me parece decadente comprar vaqueros que ya tienen hoyos hechos», le dije en tono farisaico.«Y entonces, ¿por qué no es decadente pagar más por vaqueros desteñidos?» —preguntó ella.

¡Gulp! La diferencia, claro, era que yo estaba usando pantalones desteñidos con hoyos que les había hecho el tiempo. Tal vez no gaste $65 por unos Abercrombie con acondicionador de aire prefabricado, pero sí aflojaría unos $9.95 adicionales para acelerar el tono de azul perfectamente desgastado en mis Levi’s.

O sea … este … había hipocresía en mi vida. Mi ropa debía comunicar que no me importaba nada. Pero sí me importaba.

En realidad, la ropa no hace al hombre, ni a la mujer tampoco. Sólo Dios puede hacer eso.

Una intrigante profecía del Antiguo Testamento trata este asunto de que la ropa no hace al hombre. Vestido de ropas sucias, Josué, el sumo sacerdote de Israel, apareció delante del ángel del Señor. Satanás estaba «a su derecha para acusarlo» (Zacarías 3:1). Basado en su propio historial, Josué no tenía esperanza. El profeta Isaías lo expresó en términos fuertes y terrenales: «…como trapo de inmundicia [son] todas nuestras obras justas…» (Isaías 64:6).

Eso va para los sumos sacerdotes, los predicadores y los que se sientan en los bancos de iglesias por igual. Josué estaba perdido. Pero Dios intervino.

Josué podía esperar el día en que Dios enviaría a su Siervo, el «Renuevo», una clara referencia alMesías (Zacarías 3:8). Por medio de Jesús, Dios quitaría «la iniquidad de esta tierra en un solo día» (v.9). Para nosotros personalmente, eso sucedió el Viernes Santo.

Igual que Josué, no tenemos la capacidad de ser útiles a Dios. Nuestro guardarropa espiritual necesita una renovación que sólo Él puede hacer. Todo lo que necesitamos es pedir (Romanos 10:9-13).

El que nuestra ropa tenga o no carácter no tiene importancia. La verdadera pregunta es: ¿tenemos nosotros el carácter santo que sólo Dios puede infundir?

SODOMA Y GOMORRA

SODOMA Y GOMORRA. Ningún rastro de Sodoma y Gomorra ha sido hallado; pero se cree que el sitio está en el área ahora sumergida bajo las aguas del mar Muerto, al sur de la península el-Lisan ("la lengua"). Esta área era indudablemente conocida como el valle de Sidim, originalmente una fértil llanura irrigada por 5 arroyos, los que ahora fluyen desde el oriente y el sureste hasta esta parte del mar Muerto. Esto está implicado en la explicación, "el valle de Sidim, que es el mar Salado" (Génesis 14:3).

Alrededor de 8 km. desde la ribera del mar Muerto en una elevación de ciento cincuenta y dos mts., al sureste de la península Lisan está Bad ed-Drá, la cual sirvió como un lugar santo para los habitantes del área. La cerámica indica que el sitio fue frecuentado desde 2300 hasta 1900 a. de C. Esto parece indicar que Sodoma y Gomorra fueron destruidas sobre el 1900 a. de C., durante el tiempo de la vida de Abraham. Desde la vecina Hebrón, Abraham miró en dirección a Sodoma y Gomorra y vio "el humo que subía de la tierra como el humo de un horno".

Josefo declara que el mar Muerto se extendía desde Jericó hasta Zoar (B. J., IV. viii. 4). El historiador cristiano del siglo IV, Eusebio, confirma la declaración de Josefo y añade que había una guarnición romana en el lugar. También, el mapa de mosaicos que se encontró en una iglesia griega de Medeba, que data del siglo V o VI, situa a Zoar en el ángulo sudeste del mar Muerto.

En 1924 una expedición del Seminario Teológico Pittsbugh-Xenia y de las Escuelas Americanas de Investigación Oriental, encabezada por los doctores Albright y Kyle, exploró el territorio al extremo sur del mar Muerto, para determinar los sitios de Sodoma, Gomorra y Zoar. Esta expedición encontró las ruinas de Zoar de los periodos árabe y bizantino, pero los miembros de la expedición pensaron que el emplazamiento de la Zoar más antigua había sido sumergida por la subida constante del mar Muerto.

Jebel Usdum (monte Sodoma), que es una montaña de sal cristalina de 8 km. de largo y 91 mt. de altura, es denominada así por la creencia de que Sodoma estaba ubicada cerca de allí. El doctor G. Adam Smith comenta sobre las ruinas de Sodoma y Gomorra lo siguiente:

"Aquí tuvo lugar la escena del juicio más terrible del pecado humano. El resplandor de Sodoma y Gomorra se refleja a todo lo largo de la historia de las Escrituras. Esta es la pauta popular del juicio del pecado. La historia se cuenta en Génesis, es aplicada en Deuteronomio y en Lamentaciones, y por Amós, por Isaías, por Jeremías, por Ezequiel y por Sofonías. Nuestro Señor la emplea más de una vez como ilustración del juicio con que Él amenaza a las ciudades donde se predica en vano la Palabra, y sentimos que la llama quema nuestras propias mejillas. Pablo, Pedro y Judas hacen mención de este acontecimiento. El el Apocalipsis la ciudad del pecado es llamada espiritualmente, Sodoma. Aunque el fulgor de esta catastrofe aún quema, las ruinas que ésta dejó han desaparecido".

El mismo Jesús cita estas ciudades cuando elige alos doce apóstoles y les indica su misión:

"A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones diciendo: «Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: "El reino de los cielos se ha acercado". Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. No llevéis oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón, porque el obrero es digno de su alimento. Pero en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos de quién en ella es digno y quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludad. Y si la casa es digna, vuestra paz vendrá sobre ella; pero si no es digna, vuestra paz se volverá a vosotros. Si alguien no os recibe ni oye vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies. De cierto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra que para aquella ciudad" (Mateo 10:5-15, 11:24; Lucas 10:12, 17:29. Cf. Romanos 9:29; 2 Pedro 2:6; Judas 1:7 y Apocalipsis 11:8).

SANIDAD Y ENFERMEDAD

¿Quién puede sentirse hoy inmune al cáncer, el infarto cardiaco, la depresión u otras enfermedades potencialmente mortales? La ciencia documenta la influencia de ciertos hábitos en la comida, bebida y estilo de vida, tendentes a proteger contra esos y otros tipos de enfermedades, así como hábitos tóxicos y abusos que están directamente relacionados con el cáncer, la hipertensión, las enfermedades coronarias, la diabetes, etc. (con mucho, las causas de enfermedad y muerte más prevalentes en el mundo occidental).

Allá donde miremos, vemos personas ocupadas en su autodestrucción, algunas con más premura que otras. Contravienen la enseñanza bíblica, que declara llanamente: “No matarás”. Por supuesto, eso incluye matarse a sí mismo. Nadie tiene derecho a obrar de esa forma.Si pones fin a tu vida rápidamente mediante un disparo de bala en la cabeza, o si lo haces de forma lenta, mediante el hábito de fumar, tomar alcohol, seguir una dieta inadecuada o ceder al temor, el estrés o la envidia, no hace ninguna diferencia, desde el punto de vista moral. Se trata de un suicidio en cualquier caso. Todo aquello que atenta contra nuestra salud y felicidad es una forma de suicidio, y si atenta contra la de otros, asesinato.Más de una padre y madre hacen ambas cosas con respecto a sí mismos y a sus hijos. A menudo predisponen a su prole a la enfermedad moral y física, mediante hábitos perniciosos que ellos mismos aprendieron de sus padres. ¡No cabe un paradigma más exacto de círculo vicioso! Hay niños que comienzan su vida enfermos, expuestos al asma, alcoholismo, adicción a las drogas, estrés, enfermedades circulatorias y quizá hasta cáncer, debido a la falta de información de sus padres. Incluso si comprenden la situación, a menudo se sienten impotentes para romper ese círculo vicioso.

La muerte entró por el pecado (Romanos 5:12). Ambos están relacionados, y es imposible abrir la puerta a uno solo de los dos, dejando al otro fuera. La vida viene por Cristo (Juan 10:10). “Vida” no es un concepto limitado al futuro, después de la resurrección y venida de Cristo. Incluye la vida plena ahora y aquí, la felicidad, la libertad y la salud de la persona en su globalidad, como ser social, inteligente y emotivo en sus vertientes física, mental y espiritual.


Queremos indagar en la Palabra de Dios, en busca de claves que desenmascaren causas ocultas de enfermedad, raíces del mal que pueden estar escondidas allá donde menos cabría imaginar. Existe una cosa tal como el “toque de la fe”, pero es muy distinto a la exhibición de fanatismo sensacionalista que es común en los programas de magia televisiva. Aprende a ejercer la fe que enseña la Biblia, e inmediatamente operará el proceso de sanación. Aplícalo cuanto antes a tu vida, y tus días estarán colmados de plenitud y felicidad. No importa el grado de envejecimiento o enfermedad que puedan afectarte, nunca es demasiado tarde para beneficiarte, al menos en cierta medida, del proceso curativo.

Una causa oculta de enfermedad

Los estudiosos de la Biblia suelen estar de acuerdo en que se refiere a la muerte y enfermedad física. Aunque Pablo cita aquí la cena del Señor, el principio se aplica al alimento cotidiano ordinario. “Indignamente” significa con ligereza, “sin discernir el cuerpo de Cristo”, esto es, sin considerar que comemos y bebemos gracias a la sangre derramada y el cuerpo quebrantado de Cristo. La “fe” halla su mejor definición en el Nuevo Testamento, donde es presentada como una profunda apreciación del corazón, del amor de Cristo por nosotros tal como es revelado en la cruz sobre la cual murió para nuestra salvación. En otras palabras, “fe” implica “discernir el cuerpo de Cristo”.

Vivir “por la fe” es lo contrario a la forma en la que vive el hombre moderno: mediante el resorte del orgullo y satisfacción propia, tratando de triunfar y destacar sobre los demás, intentando impresionar y mantenerse en la cresta de la ola. Es la frenética escalada de una montaña cuya cima no aparece nunca. Eso impone un estrés que agota las fuentes de la vida y conduce a la depresión y la enfermedad.

2. ¿Existe evidencia científica de que el estrés, la ansiedad y la angustia preparen el camino para el cáncer y otras enfermedades graves?

RESPUESTA:

“Estudios recientes implican factores psicosociales, incluyendo depresión, aislamiento social y estrés, como factores predictivos de padecimientos cardiacos... fueron factores significativos de riesgo de muerte o ataque cardíaco” (American Journal of Cardiology, 1 julio 1990).

“Hay evidencia probatoria de la relación entre los episodios de estrés y el riesgo de enfermedad cardiovascular” (Journal of Psychosomatic Research, septiembre 1997).“La depresión y ansiedad tienen un valor predictivo en el desarrollo de la hipertensión” (Psyhcosomatic Medicine, marzo-abril 2000).“Las emociones negativas, como el enfado, la ansiedad y la depresión, han emergido como factores de riesgo potencialmente importantes de causar enfermedad coronaria... Evidencias probatorias cada vez mayores indican que las emociones negativas pueden influenciar en el desarrollo de la enfermedad coronaria” (Ibid. abril-mayo 2000).
“Nuestros datos demuestran un efecto pronóstico... del ánimo deprimido sobre la mortalidad” (Journal of Psychosomatic Research junio 2001).

“El ánimo deprimido es un factor de riesgo... para todas las causas de mortalidad en los pacientes” (Ibid. sept-oct 1988).

“El estrés psicológico y la sobrecarga laboral están relacionados con la patogénesis del cáncer mediante la formación del 8-OH-dG, particularmente en las mujeres”. Esa investigación se realizó sólo con obreros que no fumaban ni consumían alcohol, para evitar la interferencia de esas causas ya bien conocidas de desarrollo del cáncer. (Int Arch Occup Environ Health, marzo 2001).

“Cuanto peor fue la relación con sus padres en la infancia, más altos fueron los niveles de 8-OH-dG en los sujetos masculinos... La angustia psicológica puede estar relacionada con el riesgo de contraer cáncer... La incapacidad para enfrentarse a los problemas diarios, que resulta probablemente de una deficiente relación con los padres desde la infancia, así como la pérdida reciente de un familiar cercano, parecen también tener influencia en la patogénesis del cáncer” (Psychoter Psychosom, marzo-abril 2002).

“Demostró una relación directa entre los niveles de 8-OH-dG y la ansiedad, depresión, enojo, fatiga y confusión... Estos hallazgos en una población de muestra de adultos sanos, no solamente proveen la evidencia del vínculo existente entre el estrés y el cáncer...” (Jpn J Cancer Res, marzo 2001).

“Verdaderamente, el apoyo social mediante el matrimonio, el contacto frecuente con los demás, así como la presencia de un confidente, pueden tener valor protector contra la progresión del cáncer... Son bien conocidos los efectos negativos del estrés sobre la respuesta inmune, y se ha demostrado que esos efectos vienen modulados por el apoyo social. Por lo tanto, es razonable deducir que las acciones sociales de refuerzo pueden mejorar los efectos del estrés producido por el cáncer en el sistema inmune, y de ese modo facilitar la recuperación de los mecanismos de la inmunidad que pueden ser importantes en la lucha contra el cáncer” (Ann N Y Acad Sci, mayo 1998).

“La ciencia de la psicoinmunología estudia el papel de la mente en la génesis de la enfermedad. Numerosos estudios han demostrado que el estrés incrementa el riesgo de contraer infección vírica... Datos preliminares sugieren que el pronóstico del cáncer puede mejorar al reforzar la inmunidad, como resultado de una disminución en el estrés”. (Aust Fam Physician, noviembre 1997).

“La evidencia probatoria de la relación del estrés con la enfermedad, con particular referencia a las causas principales de morbilidad y mortalidad en el mundo occidental: enfermedad cardiovascular, cáncer y depresión... Hay pruebas de la relación entre el estrés y el desarrollo de la depresión grave, así como del mal pronóstico en la enfermedad cardiovascular y el cáncer” (Epidemiol Pschiatr Soc, julio-septiembre 2001).

¿Qué experiencia sanadora proporciona Jesús a todo aquel que acude a él? Mateo 11:28-30

Ese descanso libera tu vida de la raíz misma del mortífero estrés. Esa raíz tiene relación con nuestro deseo natural de supremacía del “yo”. El yugo “fácil” que Jesús nos ofrece es la cruz que llevamos gustosos, cuando apreciamos de corazón la cruz que él llevó toda su vida por nuestra salvación. Nuestro “yo” queda “juntamente crucificado” con él.


Nota: El “reposo” de Hebreos 9:4, en el original griego es Sabbathismos (reposo del sábado). Si observamos el sábado de la forma en que el Señor lo dispuso, entramos en su escuela de la vida, donde aprendemos a experimentar el gozo de Jesús. ¡No hay mejor medicina!

¿Qué puede ayudar más al enfermo que muchas de las medicinas? Proverbios 17:22

RESPUESTA: “El _________ ________ es una buena medicina, pero el espíritu ________ seca los huesos.”

¿Qué dice la Biblia que puede ser una causa oculta de enfermedades relacionadas con la angustia, y cuál es el remedio? Proverbios 15:17

RESPUESTA: “Mejor es comida de legumbres donde hay _____, que buey engordado donde hay _____.”

7. ¿Qué experiencia expulsará con seguridad la angustia y temor causantes de enfermedad? ¿Cómo puedes vivir esa experiencia? 1 Juan 4:18 y 19

RESPUESTA: “El perfecto _____ echa fuera al ______...” Aprendemos a amar cuando apreciamos la forma en la que “él nos ____ primero.”

La alimentación: causa y prevención de enfermedades

Fue después que el diluvio hubo destruido toda la vegetación. Cuando el hombre comenzó a consumir carne, se produjo una drástica reducción en su longevidad. Antes del diluvio el hombre solía vivir cerca de mil años. Si bien es cierto que desde hace tiempo se ha venido permitiendo al hombre el consumo de carne animal, ha habido un importante cambio desde una fecha reciente. Desde 1844, el Señor está por la labor de preparar un pueblo para la segunda venida de Cristo. En la víspera de ese momento culminante, nos llama a un cambio en nuestros hábitos dietéticos, en el sentido de volver a la dieta primitiva, según su plan original.

“Los que comen carne y sus derivados no saben lo que ingieren. Muchas veces si hubieran visto los animales vivos y conocieran la calidad de su carne, la rechazarían con repugnancia. La gente está continuamente comiendo carne que está saturada de gérmenes de tuberculosis y cáncer. La tuberculosis, el cáncer y otras enfermedades fatales resultan así contagiadas... La carne daña la salud; y todo lo que afecta al cuerpo ejerce también sobre la mente y el alma un efecto correspondiente”.

“Lo perjudicial para la salud, no sólo reduce el vigor físico, sino que tiende a debilitar las facultades intelectuales y morales. Al ceder a cualquier práctica antihigiénica dificultamos la tarea de discernir entre el bien y el mal, y nos inhabilitamos para resistir el mal” (El ministerio de curación, p. 241, 243, 90).

10. ¿Qué error es muy común en la dieta del mundo occidental? Proverbios 25:27

RESPUESTA: “Comer mucha _____ no es bueno...”

“Miel” incluye al azúcar y los dulces, aunque nuestros productos refinados eran desconocidos para el sabio Salomón.

11. ¿Qué nos aconseja el Nuevo Testamento a propósito de un cambio en nuestra dieta? 2 Corintios 6:17

RESPUESTA: “...no toquéis lo ________...”

Nota: Lo impuro puede ser una comida o bebida perniciosas. Eso incluye las carnes impuras referidas en Levítico 11:1-24, el tabaco en todas sus formas, así como toda otra droga nociva; el te, café y bebidas de cola que contienen cafeína, y también bebidas alcohólicas de toda clase. Incluye, desde luego, toda práctica insana. Aquellos que se aferran a Cristo, su Sumo Sacerdote que oficia en el santuario celestial, desechan gustosamente todo hábito pernicioso, y reconocen que sus cuerpos son morada del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19 y 20).

¿Qué puede hacer el Señor, y qué está ansioso por hacer en favor de todos los que desarrollen la auténtica fe? Éxodo 15:26

RESPUESTA: “...ninguna ____________ de las que envié sobre los egipcios traeré sobre ti, porque yo soy Jehová, tu _________.”

Nota: La Biblia no nos autoriza a extralimitar ese principio, cayendo en el error de pensar que toda enfermedad conlleva una responsabilidad en el propio enfermo. En Éxodo 15:23-25 leemos cómo el árbol trajo sanación a las aguas amargas. Cuando las aguas de nuestra vida se vuelven amargas, resultamos debilitados, y caemos fácilmente presa de la enfermedad.

Aprópiate de ese árbol, la cruz del Calvario, y permítele que endulce tus aguas. Comprueba la fidelidad de las promesas de Dios. Sé humilde en la comprensión de que necesitarás esa medicina cada día de tu vida, hasta que Jesús regrese por segunda vez.

13. Es una verdad bíblica conocida el que Jesús llevó nuestros pecados en su cuerpo, sobre el madero (1 Pedro 2:24). Es gracias a ello que somos perdonados. ¿Llevó también nuestras enfermedades? Mateo 8:16 y 17

RESPUESTA: “Él mismo tomó nuestras ______________ y llevó nuestras ____________.”

Nota: “Muy íntima es la relación entre la mente y el cuerpo... La condición de la mente influye en la salud mucho más de lo que generalmente se cree. Muchas enfermedades son el resultado de la depresión mental. Las penas, la ansiedad, el descontento, remordimiento, sentimiento de culpabilidad y desconfianza, menoscaban las fuerzas vitales, y llevan al decaimiento y a la muerte”

“Las palabras de nuestro Salvador: ‘Venid a mí... que yo os haré descansar’ (Mateo 11:28), son una receta para curar las enfermedades físicas, mentales y espirituales. A pesar de que por su mal proceder los hombres han atraído el dolor sobre sí mismos, Cristo se compadece de ellos. En él pueden encontrar ayuda. Hará cosas grandes en beneficio de quienes en él confíen”.

“El amor que Cristo infunde en todo nuestro ser es un poder vivificante. Da salud a cada una de las partes vitales: el cerebro, el corazón y los nervios. Por su medio las energías más potentes de nuestro ser despiertan y entran en actividad. Libra al alma de culpa y tristeza, de la ansiedad y congoja que agotan las fuerzas de la vida. Con él vienen la serenidad y la calma. Implanta en el alma un gozo que nada en la tierra puede destruir: el gozo que hay en el Espíritu Santo, un gozo que da salud y vida” (El ministerio de curación, p. 185, 78).

“En cada mandamiento y en cada promesa de la Palabra de Dios se halla el poder, la vida misma de Dios, por medio de los cuales pueden cumplirse el mandamiento y la promesa. Aquel que por la fe recibe la palabra, está recibiendo la misma vida y carácter de Dios...
Recibid en el alma por la fe la incorruptible simiente de la Palabra, y producirá un carácter y una vida a la semejanza del carácter y la vida de Dios” (Palabras de Vida del gran Maestro, p. 20).

“Así dice Jehová, Hacedor tuyo y el que te formó desde el vientre...”

“A mis ojos eres de gran estima, eres honorable y yo te he amado... No temas, porque yo estoy contigo” (Isaías 44:2; 43:4 y 5).

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

“Con amor eterno te he amado; por eso, te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3).

“¡Mirad a mí y sed salvos todos los términos de la tierra...!” (Isaías 45:22).

“Él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias” (Mateo 8:17).

“Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. Por darnos paz, c-ayó sobre él el castigo, y por sus llagas fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5).