CORTINAS DE HUMO

Muestra los peligros del movimiento ecuménico

Nos enseña que lo que dicen los líderes de la Iglesia Católica no es nada más que una cortina de humo, escondiendo las verdaderas intenciones de la Iglesia.

LA LECCION DE LA MARIPOZA


Un día, una pequeña abertura apareció en un capullo; un hombre se sentó y observó por varias horas como la mariposa se esforzaba para que su cuerpo pasase a través de aquel pequeño agujero. Al cabo de un tiempo, pareció que ella ya no lograba ningún progreso. Que había ido lo más lejos que podía en su intento y que no podría avanzar más.

Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa: tomó una tijera y cortó el resto del capullo. Así, la Mariposa salió fácilmente.

Pero su cuerpo estaba atrofiado, era pequeño y tenía las alas aplastadas.

El hombre continuó observándola porque esperaba que, en cualquier momento, sus alas se abrirían, se agitarían y serían capaces de soportar el cuerpo, el que a su vez, iría tomando forma. ¡Nada ocurrió!

En realidad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un cuerpo deforme y alas atrofiadas. Ella nunca fue capaz de volar.

Lo que el hombre, en su gentileza y voluntad de ayudar, no comprendía, era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para que la mariposa pasara a través de la pequeña abertura, era el modo por el cual Dios hacía que el fluido del cuerpo de la mariposa llegara a las alas, de tal forma que ella estaría pronta para volar una vez que estuviera libre del capullo.

Algunas veces, el esfuerzo es justamente lo que precisamos en nuestra vida.

Si Dios nos permitiera pasar a través de nuestras vidas sin obstáculos, seríamos lisiados.
No tendríamos la fuerza que podríamos haber tenido, y nunca podríamos volar.

Pedí fuerzas... y Dios me dio dificultades para hacerme fuerte.

Pedí sabiduría... y Dios me dio problemas para resolver.

Pedí prosperidad... y Dios me dio un cerebro y músculos para trabajar.

Pedí coraje... y Dios me dio obstáculos que superar.

Pedí amor... y Dios me dio personas para ayudar.

Pedí favores... y Dios me dio oportunidades.

"No recibí nada de lo que pedí... pero recibí todo lo que necesitaba".

EL ALCANCE DE LA BENDICION


Si usted es hijo de Dios nacido de nuevo,su identidad, su capacidad y su llamado son parte de la Bendición.

Para entender el verdadero alcance de la Bendición, debemos escudriñar su origen bíblico en el primer capítulo de Génesis. La Bendición aparece por primera vez en lo que considero un momento sin igual de la creación divina. En los seis días que precedieron a la Bendición, Dios creó la Tierra por su Palabra. Él dijo: “¡Sea la luz!”, y fue la luz. A su voz de mando aparecieron en su lugar el sol, la luna, las estrellas y el mar. Las plantas, los animales y la vida marina surgieron por la Palabra de Dios. Todo estaba preparado para la creación suprema:

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal
que se arrastra sobre la tierra” (Gn 1:26). En cuanto a mí, creo que en ese momento hubo silencio en todo el universo, mientras los ángeles y las huestes celestiales miraban y esperaban la aparición de un ser semejante a Dios que estaba a punto de ser creado. Toda su atención se centró en aquel ser llamado “hombre”, a quien se le daría autoridad sobre la Tierra. ¿Cuál sería el aspecto de tal criatura? ¿Qué clase de poder tendría? ¿Qué obra le
encomendaría Dios? Todos esos interrogantes quedaron resueltos al instante con lo que sucedió a continuación. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo
Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra (vv. 27-28).

Las primeras palabras que Adán oyó

Con esas palabras Dios confirió a Adán, a Eva y a toda la humanidad la Bendición. Les dijo quiénes eran: los amos de la Tierra que Él había creado a su imagen para que la dominaran y la gobernaran. Les dijo lo que debían hacer: llenar la Tierra, sojuzgarla y hacer que se cumpliera en ella la voluntad perfecta de Dios. Les dio también el poder para llevar a cabo esa tarea. Bendecir significa en realidad “facultar”. De manera que las primeras palabras que Adán oyó, el primer sonido que hizo eco en sus oídos fue la voz de Dios que le confería la capacidad divina y creativa de gobernar la Tierra y hacerla un reflejo perfecto de la voluntad suprema y perfecta de
Dios. ¿Cómo sabía Adán cuál era la voluntad perfecta de Dios para la Tierra?
Solo tenía que mirar a su alrededor. Vivía en el huerto de Edén, un lugar creado y dispuesto por Dios mismo. Ese huerto era la demostración perfecta del plan de Dios para este planeta; era el prototipo de lo que Él deseaba extender por todo el mundo. El trabajo de Adán consistía en ejercer la autoridad que había recibido de Dios y extender ese huerto hasta que abarcara toda la Tierra: ¡ese era el propósito de la Bendición! Facultó a Adán para continuar la obra que Dios empezó en la creación. Lo capacitó con los recursos divinos necesarios para seguir el ejemplo de Dios en cuanto a hablar palabras de unción y llenas de fe que transformaran las partes baldías del planeta en un verdadero huerto de Edén. En otras palabras, la Bendición facultó a Adán para ser bendición dondequiera que fuera. En sentido literal, el huerto de Edén estaba en Adán.

El Dios que nunca desiste

Claro, todos sabemos que Adán y Eva lo arruinaron todo. En vez de obrar conforme a la bendición que habían recibido y bendecir así toda la Tierra, desobedecieron a Dios y se apartaron de Él. Se inclinaron ante el diablo y le dieron acceso a la autoridad que habían recibido de Dios, y así fue como echaron a perder todo. La Bendición se convirtió en maldición. La Tierra, en lugar de prosperar bajo su cuidado, se les opuso y se convirtió en su enemiga. En vez de hablarle y gobernarla como reyes, Adán y Eva la labraron como esclavos, con sudor y esfuerzo que apenas les permitía subsistir. ¡Menuda caída! Adán tuvo el poder suficiente para dominar la Tierra entera y bendecirla; pero después de la entrada del pecado, apenas pudo mantenerse con su propio huerto. Aún así, Dios no renunció a su plan original. Nunca lo hace. No hay sombra de variación ni cambio en Él. Una vez
que se decide hacer algo, no se detiene hasta llevarlo a cabo. No nos sorprende, entonces, que unos capítulos más adelante, en Génesis 12, lo vemos restableciendo la Bendición que Adán desechó. Otra vez aparece ofreciéndosela a un hombre que estuvo dispuesto a obedecerle y a establecer un pacto con Él. Así es como lo encontramos diciéndole a un hombre llamado Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandecerétu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra (Gn. 12:1-3).

De generación en generación

No hay duda al respecto. No fue cualquier bendición lo que Dios le ofreció a Abram. Era la Bendición, la misma que recibió Adán, la misma capacidad divina y unción creativa que permitió el florecimiento de toda virtud y prosperidad dondequiera que Adán iba. Al igual que en Génesis 1, Dios volvió a ofrecerle a un hombre el poder de bendecir la Tierra entera.
Abram no respondió como Adán. Él no dejó escapar la bendición, sino que la recibió con reverencia y empezó a obrar conforme a ella por fe. Incluso la enseñó y la transmitió a sus hijos. ¿Cuál fue el resultado? Las condiciones del huerto de Edén empezaron a desarrollarse en la vida de Abram. Así
como Dios aparecía en el huerto para gozar de la compañía de Adán y Eva, Dios empezó a visitar a Abram y a hablar con él. Su relación era tan fuerte e íntima que Dios se refirió a Abraham (el nombre que Dios le puso) como
su amigo. El cuerpo de Abraham también empezó a reflejar las condiciones del huerto. La Bendición lo renovó y rejuveneció hasta el punto de que él y Sara, su esposa estéril, pudieron tener un hijo cuando ella tenía 90 años y él 100. La gran abundancia material característica del huerto de Edén también empezó a manifestarse en la vida de Abraham. Se hizo muy rico en ganado, plata y oro. Dondequiera que él iba, prosperaba en sus finanzas. Por causa de la Bendición, Abraham y los miembros de su casa aprendieron a hacer lo que antes no podían realizar. Por ejemplo, sin entrenamiento militar formal, los siervos de Abraham se convirtieron en guerreros expertos. Abraham venció con apenas 318 siervos a una gran alianza de ejércitos enemigos. Luego liberó a los prisioneros y se llevó todo el botín. La Bendición produjo una y otra vez esa clase de resultados en la vida de Abraham, y no solo él las disfrutó, sino que prosiguieron en la vida de sus descendientes, porque Dios dijo específicamente: “Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti” (Gn 17:7). En virtud de esa promesa, podemos encontrar la Bendición a lo largo de generaciones en las páginas de la Biblia. Podemos verla en la vida de Jacob, el nieto de Abraham, que prosperó y creció contra todo pronóstico. Incluso quienes se propusieron engañarlo en sus empresas solo pudieron aumentar la riqueza de Jacob. Su familia llegó a ser tan numerosa que la región en la que vivían no podía contenerlos. José, el hijo de Jacob, tuvo el mismo éxito a pesar de
enfrentar obstáculos aún mayores. Por ejemplo, cuando sus hermanos lo vendieron como esclavo, la Bendición lo facultó para convertirse en el capataz de todas las propiedades de su amo. Más adelante, cuando fue encarcelado debido a las mentiras de una mujer inescrupulosa, la
Bendición lo exaltó hasta que estuvo a cargo de todo el lugar. Al fin, cuando la cárcel no podía detenerlo más, la Bendición lo llevó al palacio, donde llegó a ser la mano derecha de faraón y primer ministro de toda la nación de Egipto.

¿Quiénes son la descendencia de Abraham?

Después de la muerte de José, la revelación de la Bendición empezó a desvanecerse y los descendientes de Abraham padecieron 400 años de esclavitud en Egipto. Pero Dios, que nunca desiste, levantó a un hombre llamado Moisés, sopló aliento fresco en esa revelación y le enseñó a una generación entera de israelitas a andar de nuevo en la Bendición de Abraham.

Fue esa Bendición lo que abrió a su paso el Mar Rojo, los guió y los guardó durante 40 años en el desierto. Fue la Bendición lo que derribó los muros de Jericó e introdujo a los israelitas en la Tierra Prometida. Fue la Bendición lo que dio a Sansón la fuerza para derrotar a mil filisteos con una sola mano, y lo que dotó a David de coraje y gracia para matar a Goliat. Fue la Bendición sobre Daniel que cerró la boca de los leones cuando estuvo en el foso. Todos ellos gozaron de los beneficios de la Bendición en virtud de la promesa que Dios hizo a Abraham.

Todos experimentaron parte de sus resultados porque Él había prometido no solo darle la Bendición a Abraham sino también a su descendencia.Usted podría decir: “Eso es maravilloso, hermano Copeland, pero yo no soy judío. ¿Qué tiene que ver eso conmigo?” Si usted es creyente, tiene todo que ver con usted porque el Nuevo Testamento dice que cuando Dios dio la Bendición a Abraham y a su descendencia: “… [Él] no dice: Y a las descendencias, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu descendencia, la cual es Cristo” (Gálatas 3:16). En otras palabras, cuando Dios habló a Abraham y a su descendencia se refería directamente a Jesús. Él le daba a Jesús (por medio de Abraham) la Bendición que le había
sido conferida a Adán. Por eso Jesús se llama “el postrer Adán” (1 Co 15:45). Él fue el verdadero heredero de esa Bendición; todo su ministerio terrenal fue una demostración de esta. Dondequiera que iba traía bendición. Por eso, cuando los enfermos lo buscaban, Él los sanaba. Él llevó a cabo la
misión que le había sido encomendada a Adán. Liberó el poder de la Bendición que había en Él para extender el reino de Dios y reproducir la voluntad perfecta de Dios como se manifestó inicialmente en el huerto de Edén. En el huerto de Edén no hubo enfermedad, así que la sanidad es parte de la Bendición y Jesús sanó en toda oportunidad. En el huerto no hubo pobreza ni hambre, de modo que la prosperidad es parte de la Bendición. Por eso Jesús multiplicó los panes y los peces para alimentar
multitudes hambrientas que venían a oírlo. En el huerto no hubo condiciones climáticas peligrosas, así que cuando la tormenta amenazó con destrucción, Él habló y todo se calmó. Esa fue la Bendición en acción.

Es nuestra herencia

Pero Jesús no se limitó a hacer solo eso. Después de demostrar el poder de la Bendición en su propia vida, fue a la cruz y pagó el precio por el pecado de toda la humanidad. Él venció la maldición, se levantó de los muertos y recuperó la Bendición para que usted y yo pudiéramos heredarla. Como dice Gálatas 3: Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los
gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu… Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa (vv. 13-14, 29). ¿Se da cuenta de lo que dice este pasaje? Nos dice que por medio de Jesús, usted y yo somos herederos no solo de
una bendición, o de algunas bendiciones, o de muchas bendiciones, ¡sino herederos de la Bendición! Hemos recibido de Dios el poder para crear, para administrar bendición y para vencer todo obstáculo a fin de que se manifiesten las condiciones del huerto de Edén no solo en nuestra vida
sino en la de los demás.¡Esa es nuestra herencia! Somos herederos de todo lo que Dios hizo en el huerto. Hoy día, nuestra labor consiste en ayudar a extender ese huerto y hacer nuestra parte para llenar la Tierra con su bendición. Esa fue la voluntad de Dios para el primer Adán, y esa voluntad está vigente otra vez por medio de Jesús, el postrer Adán. Algunas personas dicen que no debemos fijar nuestra atención en la Bendición, sino en Jesús. Pero la verdad es que es imposible separar a Jesús de la Bendición. Eso es lo que Él vino a restaurar, lo que demostró y entregó a otros cuando ministró en el mundo, y es a lo que nos ha llamado, como discípulos, para que andemos en ella y la demos a otros en su nombre. Creo que hoy día los ángeles también aguardan con ansias poder ver esta nueva raza de hombres que son criaturas nuevas y que han recibido la autoridad sobre la Tierra en el nombre de Jesús. Están esperando nuestras órdenes mientras vamos por todo el mundo haciendo las obras de Jesús y contando a todos los que quieran oír que Él pagó el precio para que todos podamos heredar la Bendición... por medio de Jesús, usted y yo somos herederos no solo de una bendición, o de algunas bendiciones, o de muchas bendiciones, ¡sino herederos de la Bendición


COSAS POSITIVAS DE LA ADVERSIDAD


1. La adversidad crea resistencia, le hace fuerte. Dice pablo en hebreos: Que nosotros nos hacemos fuertes en la batalla ¿Nos hacemos fuertes en qué? En la batalla. Cuando usted no tiene desafíos reales, usted es como un tallarín, no tiene espina dorsal, no tiene identidad. Usted no puede saber cuánta grandeza hay dentro de usted, hasta que no venga la adversidad.

Muchas veces Dios permite la adversidad para que usted pueda conocer sus fundamentos. No hay posibilidad de saber dónde estamos parados hasta que el viento le golpee, hasta que la prueba venga. Usted se conoce en la adversidad. Los problemas no le hunden, los problemas no le levantan, los problemas revelan lo que hay dentro de usted. Y la forma que usted tiene de describir el problema es como se describe usted. Si usted se levanta un día y dice: Que día más horrible, usted se está describiendo por dentro. Nunca olvide eso. Cada vez que usted describe un problema, se está describiendo a usted mismo.

La mejor manera para conocernos a nosotros mismos es en la adversidad. Nosotros creamos resistencia en la adversidad. ¿Sabe cómo se vence el miedo a volar en avión? Volando. Usted nunca vencerá el miedo a volar, sentado en un sillón viendo televisión. ¡Uy!, que miedo volar, ¡Señor, quítame el miedo a volar! Dios te dice: Súbete al avión y se te va a quitar.

Estamos ungidos para el problema, no para ser sacados del problema Cuando el Señor viene a su vida, no viene necesariamente para sacarle del problema, sino a darle fuerzas para el problema. Estamos ungidos para el problema, funcionamos en problemas.

Estamos ungidos para trabajar en ambientes hostiles, para trabajar en la adversidad. Podemos cantar donde otros se suicidarían, podemos reír donde otros llorarían, podemos caminar con optimismo donde otros se deprimirían. Estamos ungidos para ser diferentes. Podemos caminar donde otros se hunden, podemos criar hijos que otros no criarían`, podemos soportar ambientes hostiles donde otros abdicarían en una semana y usted puede estar allí porque está ungido, está ungido para el problema.

Pablo podía cantar en una cárcel. Después que lo habían golpeado, diez minutos más tarde era el líder de la cárcel, por qué vino un terremoto y la sobrenaturalidad actuó en su vida y fue el líder de la cárcel ¿por qué? porque Pablo estaba ungido para cantar en medio de la adversidad. Ese es el punto. Nosotros nos hacemos fuertes en la batalla. Se nos desarrollan los músculos, crecemos.Tome el principio es probable que una adversidad le esté haciendo orar más, depender más del señor y generar otras cosas. Pero la adversidad siempre dejará algo positivo en usted.

2.- La adversidad siempre hará que usted madure.

El Apóstol Pablo en hebreos 5: 14 dice que el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez ¿para quiénes? para los que han alcanzado madurez.

Hebreos 5:14
5:14 En cambio, el alimento sólido es para los adultos, para los que tienen la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, pues han ejercitado su facultad de percepción espiritual. La adversidad ayuda a que desarrolle madurez.

¿Qué es una persona madura? Es una persona que cuando hablan de él, no se enoja, es una persona que cuando lo critican no se altera, está seguro, es maduro. Una persona madura, es una persona que puede vivir al lado con gente que no se parece a ellos celebran la diversidad. Hay muchas mujeresque quieren hacer a sus maridos a su imagen y semejanza. ¡Tú tienes que ser como yo! La mujer quiere que el hombre sea como ella que tenga los mismos gustos…y después de 20 años de casados se da cuenta de que su marido nunca será igual que ella y llega el momento en que después de tantas peleas usted madura y ya no se molesta, sino que comienza a celebrar la diversidad.

¿Cuántos hombres han deseado que sus mujeres sean a su imagen y semejanza? O sea, una especie de mujer masculina. ¡Tienes que parecerte a mí! ¡Tienes que tener mis gustos! y nunca va a ser así.


Muchas veces estamos en grupo y hay una persona calladita que no habla nada y el que habla mucho le dice: ¡y tú di algo, siempre tan callada…!¿Qué tiene que sea callada? Déjala ¿te molesta a ti? Acepta que sea diferente. Y si el otro habla mucho…¡este que habla tanto! ¿Cuando se callará? ¡Déjalo que hable! Es felíz hablando.

Celebre la diversidad. A lo mejor usted ha querido que todo el mundo se parezca a usted y ha metido la pata, se ha quedado solo, porque nunca va a ser así. La prueba y la adversidad desarrollan madurez en nosotros.

3.- La adversidad amplía el marco de lo que usted considera rendimiento aceptable.

Lo explicaré: Yo pensé que esto era bueno. Yo pensé que esto era lo mejor que yo podía hacer las cosas, pero cuando vino el problema, cuando vino la adversidad. Usted se dio cuenta que usted podía mejorar significativamente su rendimiento por causa del problema..

O sea, cuando le persiguen se vuelve veloz. Cuando estamos en adversidad, cuando las cosas nos salen mal, cuando vienen los tiempos difíciles, desarrollamos una capacidad de rendimiento máximo.

¿Por qué existen las artes marciales, el judo, el karate, el taekowndo? porque cuando esos países fueron invadidos, les quitaron las armas, no tenían ni cucharas para comer, por eso comen arroz con palitos. Ellos no tenían armas no tenían nada, así que las armas fueron sus manos. Pero fíjese el poder que desarrollaron por la adversidad. Usted sería tan flácido como un tallarín cosido no hubiera forma de pararlo, si no hubiera adversidad.

Dios sabe que usted necesita adversidad, porque usted es un guerrero, es un luchador. Es un guerrero de Dios.

4.- La adversidad provee mayores oportunidades.

Fíjese que en la segunda guerra mundial ha sido devastadora. Murieron 48 millones de civiles, 6 millones de judíos. Pero en medio de esa adversidad se inventaron los medicamentos, los antibióticos, el teléfono, la radio. Todo lo que hoy conocemos como el mundo moderno, la mayoría de esas cosas se inventaron en las guerras. Cuando usted está enfrentado a la adversidad, usted comienza a ver otra clase de oportunidades.

5.- la adversidad le lleva a la innovación.

A hacer cosas, a crear nuevas cosas, y ver otras oportunidades. Cuando viene el problema, cuando a usted se le quebró el negocio, usted dice ¿en qué fallé?, cuando usted se levantó un día y a veces tiene solo una taza de te y no tiene nada que comer y usted dice tengo que hacer algo y comienza a abrirse, Dios envía las ideas y comienzan a aterrizar en su mente yo he visto los mayores negocios surgir en medio de los problemas más tremendos que la gente ha vivido ¿por qué? Porque se empieza a generar un espíritu innovador.

6.- La adversidad hace que usted descubra beneficios inesperados. ¡Ahí irrumpe Dios en su vida!

Cuando a José lo vendieron sus hermanos, Dios proveyó que lo comprará un general egipcio y ese general fue como el instrumento para que José se hiciera conocido en Egipto.

La adversidad hizo que Pablo fuera llevado ante el César Romano.
La adversidad siempre trae recursos inesperados. Y yo quiero decirle a usted que en medio de esa crisis debe de estar expectante porque uno de estos días Dios le va a sorprender con algo que usted no tenía en su agenda, algo que no tenía considerado en su programa. Dios irrumpe extra progamáticamente con algo que usted no tenia considerado. De algún lado vendrá algo sobrenatural a su vida. Yo hablaba hace un tiempo atrás acerca de los favores de Dios.

¿Qué es un favor de Dios? Es cuando Dios asigna sobrenaturalmente gente para que le resuelva problemas a usted que usted no puede resolver por si mismo. Dice la palabra que: el favor de Dios está sobre los fieles y a ellos dará a conocer su pacto.

Hay personas que están en una encrucijada y que realmente no hay nada que puedan hacer para cambiar el rumbo de su vida. Son problemas tan agudos, tan insolubles que no hay ninguna cosa que ellos hagan para que puedan cambiar las circunstancias, salvo un favor de Dios, salvo que Dios irrumpa en su vida. Y cuando usted mira su vida hacia adelante lo ve tan cerrado, lo ve como un frente de tormenta tan oscuro que no hay manera de salir. Pero yo le digo: ¡Prepárese porque Dios le va a sorprender con su favor! y Dios hará que otros resuelvan problemas que usted no puede resolver por usted mismo. Se va a provocar un evento sobrenatural en su vida..

¿Qué significa evangelio? Buenas noticias.

Ahora, ¿sería una buena noticia que usted va a ser pobre para este año? ¿Sería una buena noticia que usted se enfermará para este año? ¿Sería una buena noticia que su matrimonio se va a disolver, que su hijo se va a morir en un accidente? No, claro que No. El evangelio son buenas noticias.

Si usted recibiera ahora mismo una noticia espectacular, realmente buena y se gane un premio ¿cómo estaría usted? ¿Cómo estaría su cara? Estaría ahogado para contarle a todo el mundo. Ahora si el evangelio son buenas noticias ¿por qué muchos tienen cara de funeral? Hay muchos, que usted les ve la cara y dice: No este nunca ha recibido una buena noticia. Porque tienen una cara de funeral.

7.- las buenas noticias le provocan motivación.

Una buena noticia tiene un poder mágico de cambiarle la cara a la gente. De andar con una cara de funeral, la buena noticia le hace una cirugía plástica. Usted no sabe lo que puede hacer un hombre altamente motivado. No hay nada que pueda pararlo.

Eso es lo que Dios quiere que sea. Pablo dice: Estamos pasando situaciones difíciles, abatidos, pero no destruidos pero dice: Esta leve tribulación momentánea provoca en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria. O sea, Pablo tenía tan claro el final de la película que él nunca se desmotivó a mitad de camino. Pablo sabía, tenia tan claro para dónde iba, que él no se desmotivó. Porque él había escuchado la buena noticia.
Quiero concluir con esto. El evangelio para usted es la mejor noticia y le motiva.

Un día Pablo escribió en el libro de los efesios: Bendito sea el señor y padre de nuestro señor Jesucristo. Dios nos bendijo. ¿Sabe usted que significa bendecir? Decir bien.

Dios es la persona que mejor habla de usted. Todo el mundo se ha limpiado la boca con usted, todo el mundo ha dicho algo de usted desde que usted nació hay gente que ha estigmatizado su vida. Yo desde que nací, los tíos, los vecinos, los parientes, marcaron mi vida con nombres, con apodos, con frases, siempre me tiraban hacia abajo. Pero la palabra dice: que Dios habla bien de mí. Eso es una buena noticia.

Dice que: Dios le bendice, Dios es la persona que mejor habla de usted.Cuando usted mismo no se cree. Dios viene para decirle: Eres hechura de mis manos, eres príncipe, eres una obra maestra, eres maravilla, eres extraordinario. Yo soy tu fabricante. Crea lo que el señor dice de usted.


Si usted recibiera una llamada telefónica de una persona que le dijera: te estoy llamando solo para decirte que tú eres una de las personas que más he admirado en mi vida, que tu trayectoria, tu vida me ha inspirado, tu ejemplo me motiva, eres una gran persona. En el mundo, debería haber más personas como tú. Llamaba solo para decirte eso y cuelga.

¿Como seria ese día para usted? Si usted fuera mecánico, usted arreglaría mejor los autos ese día. Claro. Si usted estuviera en la casa señora ¿cómo cocinaría? Mejor. Si fuera mamá ¿como criaría a sus hijos? Más contenta.

Después de esa llamada, el conocimiento que tiene sigue siendo el mismo, pero es simplemente que alguien le dijo que es importante. Todos nosotros necesitamos sentirnos importantes para alguien. Todos nosotros necesitamos saber que hay una persona que puede cruzar todo un mundo, una persona se puede subir en un avión 10 horas y cruzar todo un continente para estar contigo tan solo un día. Todos necesitamos saber que le importamos a alguien.

NOMBRES.....


Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía:

JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.

Juan 19:19

Uno de los momentos más significativos de mi vida fue cuando el Rector de la universidad donde había cursado mis estudios mencionó mi nombre para que subiera a recibir mi título; también recuerdo bien que una de las primeras cosas que hice al abrir el pergamino fue revisar que mi nombre estuviese bien escrito?

Hoy revivo en mi mente esos momentos y no puedo evitar sonreír. En verdad fue un gran día. Sin embargo estoy completamente seguro que llegará el momento en que la persona más grande e importante de todo el Universo dirá mi nombre, el cual leerá escrito en Su libro de la vida; mi nombre, sencillamente eso? sin títulos, sin grados, sin meritos por los que yo haya luchado,? sólo por Su Gracia saldrá escrito allí y ese, sin duda será el día mas glorioso de toda mi existencia!

Pero mientras vivamos en esta tierra estaremos siempre marcados por diferentes títulos, y sé que para mis padres seré el hijo, para algunos el amigo, para mis hermanos, el hermano, para otros el veterinario, etc., pero lo que más deseo ser es un hijo de Dios.

En estos últimos meses he estado recibiendo algunas enseñazas del Señor que quisiera compartir con ustedes y es acerca de lo que sin duda es lo más difícil en la vida de un cristiano. El negarse a sí mismo. Estaba seguro de saber muy bien la teoría en este tema, pero Dios me ha estado enseñando que me faltaban aún algunas ¿prácticas de laboratorio?.

La Biblia dice que un día Jesús le preguntó a sus discípulos que quién decía la gente que era él y bueno, recibió una gran gama de respuestas. Más adelante en la vida de Jesús la gente pudo ver en realidad quien era él; su glorioso título se podía leer claramente en varios idiomas, en un lugar muy alto, a la vista de todos quienes entraban en la ciudad. Su título se encontraba sobre la cruz donde también él estaba siendo crucificado, pero fue allí donde quienes no estaban muy seguros de quien era ese personaje se dieron cuenta de la verdad: que ese despojo humano que yacía sobre esa sucia y ensangrentada cruz era precisamente Jesús, el Rey de los judíos, en otras palabras el Mesías anunciado, el salvador de la humanidad, el hijo de Dios.

Dios me mostraba por este pasaje lo que significó la cruz para Jesús, la negación total de sí mismo, para salvar a toda la humanidad. Me enseñaba también el Señor que la cruz es una cosa muy pesada para cargar y que precisamente, si llevamos nuestra cruz adonde quiera que vamos, esta nos va a pesar muchísimo, porque la cruz no es un instrumento para cargar sobre nuestras espaldas, sino para morir en ella.

Qué ejemplo tan hermoso nos dió nuestro Señor! Sufriendo la vergüenza de estar desnudo, con los brazos abiertos y clavados como señal evidente de vulnerabilidad, en un lugar alto a la vista de todos, obedeciendo a su Padre por encima de todas las cosas y pudiendo bajarse de la cruz con Su poder, no lo hizo, por amor a nosotros? allí murió, con su título de Rey sobre su cabeza coronada con espinas.

Cuantas veces sin darme cuenta he reclamado mi vida para mi? Cuantas veces le he dicho al Señor que las cosas que esta haciendo con mi vida no son precisamente las que me gustarían! Y sin embargo se me olvida a ratos que yo un día le entregué mi vida y que ésta ya no me pertenece?

Se que no es sencillo mi querido amigo, negarse a sí mismo es muy difícil, pero es allí sobre nuestra cruz, muriendo a nosotros mismos que nuestro título de hijos de Dios aparece a la vista de todos, desnudos y humillados tal vez? pero obedeciendo a Dios, vulnerables y heridos, puede ser, pero haciendo la voluntad del Padre? una cosa es segura, tal y como pudo haber hecho Jesús podemos dejar a un lado todo y bajarnos de la cruz, pero te imaginas que consecuencias desastrosas para la humanidad si Jesús hubiera hecho caso a las voces de los pasantes que le decian: ??si eres verdaderamente el Hijo de Dios, bájate de la cruz!?.

Querido hermano la voz que tu y yo debemos oír es ?si eres verdaderamente un hijo de Dios, quédate en esa cruz? Él conoce lo que se siente pues estuvo allí también y cuando hayamos obedecido la voz del Padre hasta que llegue Su tiempo, Él, que levantó de los muertos a Jesús nos levantará a nosotros también, para Su Gloria y Honra y habremos ganado nuestra batalla obedeciendo a Dios y lo que antes parecía una derrota ?se convertirá en gloria y bendición!

LA SALUD DEL CREYENTE


A pesar de que Jesús manifestó aquel gran poder, no todos los Israelitas recibieron sanidad. ¿En dónde se origina esta diferencia?

Lectura Éxodo 15:26

En la Biblia está registrado que cosas asombrosas sucedían en todo lugar al que iba Jesús. Los ciegos veían, los sordos escuchaban, y los cojos caminaban y saltaban. Varias enfermedades eran sanadas, incluyendo la lepra que era incurable en aquellos días, y aún los muertos llegaban a obtener vida.

A pesar de que Jesús manifestó aquel gran poder, no todos los Israelitas recibieron sanidad. Algunos recibieron respuestas, pero otros no, inclusive habiendo sido testigos del poder del Señor.

¿En dónde se origina esta diferencia?

Pues esto es una cuestión de fe. Aquellos que se acercaron a Jesús con fe recibieron respuestas a los deseos de su corazón. Llegaron al Señor por sí mismos y buscaron respuestas por fe. Cuando estos no podían llegar al Señor por sí mismos, sus familiares se acercaban en lugar de ellos.

Por ejemplo, existía una mujer quien había sufrido de un flujo de sangre durante 12 años. Ella recibió sanidad cuando se acercó a Jesús. Marcos 5:28 nos dice que ella tenía la fe de que sanaría con solo tocar Su vestimenta. Y sucedió tal como ella creía; fue sanada por completo cuando tocó la vestimenta de Jesús.

Cuando el mendigo ciego llamado Bartimeo se acercó a Jesús, Él le dijo: “Vete, tu fe te ha salvado” (Marcos 10:52). Está escrito asimismo acerca de un paralítico a quien llevaron a Jesús bajándolo por una abertura hecha en el techo de la habitación. Debido a que no era posible acercarse a Jesús por causa de la multitud, sus amigos hicieron una abertura en el techo de donde estaba, y bajaron el lecho en el cual se encontraba el paralítico (Marcos 2:4). Ellos hicieron esto porque tenían fe de que él sanaría una vez que llegase a Jesús.

De la misma manera, para recibir la obra de Dios, usted ciertamente debe preparar una vasija de fe.

Amados hermanos y hermanas, ¡Nada es imposible para Dios, pues Él es Todopoderoso!

El poder del Dios Todopoderoso se está manifestando en esta iglesia cada día. A pesar de que hay cosas incurables para la ciencia médica actual, nada es imposible para Dios. Todo tipo de enfermedades, tales como SIDA, leucemia, varios tipos de cáncer, enfermedades pulmonares, y hernias están siendo sanadas por el poder de Dios.

Una pierna que había quedado reducida por causa de la poliomielitis fue estirada, y se han restaurado huesos rotos y ligamentos desgarrados. Muchos de los que vinieron en silla de ruedas salieron de aquí caminando. Los ciegos vieron y los mudos hablaron.

Niños que sufrían de una terrible dermatitis atópica, gente con envenenamiento con monóxido de carbono sin esperanza de recuperación, una persona con 12 costillas rotas en un accidente de tránsito, y otros con sus vidas en riesgo; al recibir oración con fe, todos estos recibieron pronta sanidad y se recuperaron.

Ustedes desean conocer y experimentar a Dios, así como desean recibir bendición, ¿no es así? Entonces, deben reconocer en dónde está la raíz de sus problemas y deben encargarse de esa raíz delante de Dios.

Digamos que alguien le ofrece un millón de dólares al amanecer si se mantiene despierto toda la noche sin quedarse dormido. ¡Qué oferta tan emocionante! No importa cuán cansado usted esté, hará todo lo posible para no dormirse si tiene la esperanza y seguridad de recibir tan grande cantidad de dinero muy pronto.

De la misma manera, si usted cree verdaderamente en Dios Todopoderoso, ¿de qué forma debería adorarlo si Él dirige su mirada hacia usted en este instante? Si usted cree que Dios es Todopoderoso, y si usted en verdad recibe la respuesta, ¿cómo puede usted dormirse o divagar en sus pensamientos? Cuando Dios creó los cielos y la tierra, no existía la enfermedad ni el dolor. Tampoco había desastres ni muerte.

Cuando Adán, el primer hombre, cometió pecado, él y todas las criaturas sobre las que gobernaba quedaron bajo una maldición. Desde ese momento, llegaron a existir todo tipo de gérmenes y virus, y otras cosas inmundas portadoras de enfermedades. Aparecieron las enfermedades causadas por la contaminación del medio ambiente, así como los desórdenes mentales y corporales, y existen cuerpos formados de manera incompleta, ya sea por deficiencias adquiridas o congénitas. En conclusión, el pecado de Adán es la causa fundamental de toda enfermedad.

Éxodo 15:26, nos enseña que la causa de la enfermedad es el pecado. Dice así: “Si oyeres atentamente la voz de JEHOVÁ tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy JEHOVÁ tu sanador.”

En este verso, la frase “enfermedad de las que envié a los egipcios” se refiere a todas las enfermedades de la tierra.

Él nos dice que nos protegerá de todo tipo de enfermedad si vivimos de acuerdo a Su palabra. No significa vivir una vida justa y buena ante los ojos de los hombres, sino llegar a ser reconocidos como justos por Dios mismo.

Al infringir Su palabra y vivir en pecado, Dios no podrá protegerlo. Debido a que Dios no puede protegerlo, usted puede enfermar, o puede lastimarse en un accidente, o su bebé puede nacer con enfermedades o deformaciones.

Por supuesto, existe una excepción, similar al hombre ciego descrito en Juan 9. El Señor dijo que había nacido ciego “para que las obras de Dios se manifiesten en Él” (Juan 9:3). Pero este es un caso muy raro; en la mayoría de casos, la causa fundamental de la enfermedad o deformaciones recae sobre el pecado.

Si usted anhela que el problema de su enfermedad o deformación sea solucionado, usted necesita primeramente resolver el problema del pecado. Jesús perdonó los pecados de la gente antes de sanarlos. Antes de sanar al paralítico en Marcos 2, Él dijo: “Hijo, tus pecados te son perdonados” (Marcos 2:5). Una vez que fue perdonado de sus pecados, cuando Jesús le dijo: “Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa”, inmediatamente se levantó y caminó hacia afuera (Marcos 2:11-12).

Cuando sus pecados fueron perdonados, él fue sanado. Por lo tanto, para ser sanado de sus enfermedades, usted debe primeramente arrepentirse de no haber estado viviendo de acuerdo a la palabra de Dios y debe recibir el perdón.

No obstante, existe la posibilidad de que la gente se enferme a pesar de no haber cometido pecado. Por ejemplo, no cuidan su cuerpo sino que continúan haciendo cosas que les son dañinas, trabajan en exceso o se alimentan de manera irregular; comen en exceso o no comen suficiente, y a veces no se alimentan de una forma nutricionalmente balanceada.

Si continúan viviendo así, significa que están quebrantando las leyes naturales de la carne que Dios creó; por lo tanto, no podrán ser protegidos de acuerdo a la justicia. Aún en este caso, debe arrepentirse ante Dios por no cuidar de su cuerpo y de su salud apropiadamente.

Además de eso, ingerir cosas dañinas tales como alcohol o cigarrillos también es una causa de enfermedades. Muchas personas no dejan de ingerir substancias perjudiciales a pesar de conocer el daño que causan. Si no logran controlarse a sí mismos, no podrán desechar la codicia, y no podrán cuidar de sí mismos sino que causarán daño a sus cuerpos.

La Biblia dice: “Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.” Usted debe arrepentirse ante Dios y debe cambiar. Pues existen enfermedades causadas por asuntos de la mente. Cuando la gente continúa receptando extremo estrés debido a las preocupaciones y ansiedades, o cuando retienen ira, odio o dolor extremo, llegan a enfermarse.

Empiezan con problemas del sistema nervioso o con desórdenes mentales como la neurosis, la depresión, los ataques de ansiedad, y luego estos se tornan en problemas en otras partes del organismo. A veces están débiles mentalmente y someten sus mentes y pensamientos a la oscuridad de manera que son capturados por las fuerzas del mal.

Sin embargo, estas enfermedades también pueden ser sanadas si se vive de acuerdo a la palabra de Dios. Dios dice: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6). Dice también: “Regocijaos siempre, dando gracias en todo”, “Buscad la paz con todos” y “No se enojen”. Él dice: “Ama a tus enemigos”, “No odies” y “No busques tu propio beneficio”.

Si usted vive regido por la palabra de Dios, usted tendrá paz en su corazón, y nunca sufrirá. Cuando usted odia, se enoja y siente rencor, no puede perdonar sino que siente dolor y odio. Tampoco podrá agradecer, ni regocijarse, sino que guardará sentimientos de rencor y se preocupará porque no confiará en Dios. Por lo tanto, estos son actos de injusticia ante Dios, y son cosas de las cuales usted debe arrepentirse.

Finalmente, existen enfermedades que el diablo enemigo y Satanás pone sobre un individuo. Este es el caso de quien ha sido capturado por Satanás o posesionado por demonios. También hay discapacidades y enfermedades que han sido provocadas por el diablo enemigo y Satanás.

Estas enfermedades generalmente se dan en familias donde la adoración a los ídolos es muy fuerte. Se puede observar que pruebas y aflicciones continuas nunca abandonan a las familias que están profundamente involucradas en la adoración a ídolos. Esto es así porque la adoración a los ídolos es un pecado que Dios aborrece y detesta en gran manera.

Éxodo 20:5 dice: “No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.”

Cuando las personas se levantan contra Dios mediante la adoración a los ídolos, la consecuencia afecta a la tercera y cuarta generación. Problemas muy severos ocurren en estas familias, tales como enfermedades, discapacidades, desórdenes mentales, adicciones al alcohol, depresión, y suicidio. No obstante, aún estas familias pueden ser protegidas si aceptan al Señor en su buen corazón y viven según la palabra de Dios.

Sin embargo, a pesar de que usted asista a la iglesia, existe la posibilidad de que algún tipo de atadura a un ídolo aún esté ligada a usted sin su conocimiento. Por ejemplo, digamos que sus padres o cualquier ancestro grabaron o esculpieron su nombre en un templo Budista o algo relacionado con ídolos. Lo mejor sería que usted borre o elimine su nombre de aquel lugar a fin de evitar darle al diablo una oportunidad para acusaciones.

Además, ya sea sus ancestros o usted quizás hicieron cosas malas; por tanto, usted quizás sea capturado por Satanás o posesionado por los demonios. A menudo, aún entre los asistentes a la iglesia quienes no tienen relación alguna con ídolos, existen personas que son poseídas por los demonios o que aceptan la obra del espíritu de maldad.

Este es el caso de aquellos que han hecho maldades muy serias que van más allá del límite humano, a pesar de que confiesan ser creyentes. Aún en estos casos, sus problemas serán solucionados al arrepentirse completamente delante de Dios.

Por cierto, si el paciente tiene un desorden mental que no le permite escuchar ni entender la palabra, este no debería venir al templo de Dios. Su familia debe arrepentirse por amor a esa persona, y debe venir a recibir oración de fe en su lugar.

Apreciados hermanos y hermanas en Cristo, En Isaías 59:1-2 dice: “He aquí que no se ha acortado la mano de JEHOVÁ para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.”

Una persona quizás no pueda recibir respuestas, no porque Dios no esté dispuesto, sino debido a que existe una barrera de pecado entre la persona y Dios. Por lo tanto, para experimentar la obra de Dios, primeramente debe arrepentirse de sus pecados y cambiar por completo para destruir la barrera del pecado. Hablando de manera más concreta, ¿de qué debe arrepentirse específicamente?

Primero: debe arrepentirse de no creer en Dios y de no aceptar al Señor Jesucristo. Dios es el Creador quien nos creó. Él nos ama y entregó en sacrificio por nosotros a Su hijo unigénito. El hecho de no apreciar la importancia de tan grande amor y de no creer en él, es el pecado más grande entre todos los pecados.

Cuando usted se da cuenta y se arrepiente de no creer en Dios, y cuando acepta al Señor Jesucristo, entonces Dios le concede el Espíritu Santo. Al recibir al Espíritu Santo mismo, existe la posibilidad de que las enfermedades sean quemadas por Su fuego y eliminadas inmediatamente.

Segundo: si usted se enferma inclusive si piensa que cree en el Señor, debe arrepentirse de no haber tenido fe verdadera. A pesar de que usted confiesa que cree y asiste a la iglesia, quizás usted no tenga plena seguridad de fe en Dios, y no acepta al Señor como su salvador.

Usted asimismo duda cuando escucha que alguien ha sido sanado por el obrar de Dios; cuando tiene un problema de esta índole, usted llega a depender más del mundo que de Dios.

En 2 Crónicas encontramos al Rey Asa. Al principio él creía firmemente en Dios, y experimentó Sus obras sorprendentes, pero luego cambió y se distanció mucho de Dios. 2 Crónicas 16:12 dice: “En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó gravemente de los pies, y en su enfermedad no buscó a JEHOVÁ, sino a los médicos.”

Permítame darle un ejemplo. Supongamos que su padre es el mejor cirujano cardiólogo del mundo. Si usted tiene un problema en su corazón, ¿a quien recurrirá por ayuda? ¡A su padre por supuesto, pues es el mejor cirujano del mundo! Si usted acude a otro cirujano, es porque usted quizás hizo algo indebido ante él, o porque existe algún problema entre su padre y usted. Su padre se sentirá ofendido de no haber recibido la confianza de su propio hijo.

Lo mismo sucede entre la relación entre Dios el Padre y nosotros. Dios es Padre para usted y para mí. Él está lleno de amor y es Todopoderoso. Si usted cree verdaderamente en este Dios, usted debe depender solamente en Él. No obstante, si usted no tiene fe suficiente en Dios, usted dependerá del mundo y buscará las maneras del mundo.

Si usted se arrepiente de no creer en Dios plenamente y sigue guiando su fe a total dependencia en Dios, ciertamente Él le dará respuestas.

Tercero: debe arrepentirse de no guardar los mandamientos a pesar de confesar que cree y que ama a Dios. 1 Juan 5:3 dice: “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.” Proverbios 8:13 nos dice también: “El temor de Jehová es aborrecer el mal.” Si usted vive en pecado aún cuando confiesa creer en Dios, amarlo, y tener temor de Él, su confesión es una mentira.

Hay muchos mandamientos dados por Dios; desecha la arrogancia, la codicia, y el adulterio; honra a tus padres, diezma y ofrenda, no des falso testimonio, ama a tu prójimo como a ti mismo, no te enojes, no tengas envidia, no tengas celos, no juzgues, no condenes. Si usted le pide a Dios que lo sane y que le de bendición sin intentar guardar estos mandamientos, ¿qué le dirá Dios?

He aquí un ejemplo: un hijo está siempre desobedeciendo a sus padres. Cuando se le dice que estudie, él juega. Cuando se le dice que sea bueno con su hermano, él lo hace llorar. Cuando se le pide que limpie su habitación, él tiene una rabieta. Juega con malos amigos y causa problemas a sus padres. Si luego dice a sus padres: “¡Los amo! Por favor cómprenme una buena bicicleta o una computadora.” ¿Piensa usted que sus padres estarán felices? Él tiene que arrepentirse de herir el corazón de sus padres, y tiene que llegar a ser un buen hijo.

Así también es entre usted y Dios. Primero debe arrepentirse por no guardar los mandamientos de Dios, por no amar a los demás, por no buscar la paz con todos, y por no ser fiel. Y entonces, una vez que usted ama a Dios verdaderamente y vive de acuerdo a Su palabra, con certeza Dios lo sanará y le responderá.

Ahora, usted debe arrepentirse por tratar de cosechar sin haber sembrado. Gálatas 6:7 dice: “pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Si usted desea recibir bendición de parte de Dios, usted debe sembrar la semilla de la fe ante Dios a ese punto. En otras palabras, usted debe plantar la semilla del tiempo, del esfuerzo y de la energía. Usted debe adorar y orar en espíritu y verdad. Debe ser fiel al reino de Dios y debe plantar también en lo natural.

El Señor dice en Mateo 6:21: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” Dios no acepta la acción simplemente; la cantidad de dinero entregado, su adoración, su obra voluntaria, sus ofrendas, etc. sino que recibe el corazón involucrado en tales acciones. Si usted es agradable para Dios con el aroma de su corazón, fe y amor, el fruto de las respuestas y bendiciones llegará pronto.

Aquellos que aman a Dios diligentemente cosechan aún cuando no tienen problema alguno. Esto es así debido a que están muy agradecidos de ser salvos, y por el amor y la gracia de Dios. Preguntan: “¿Qué más puedo dar y cómo puedo recompensar la gracia que me ha sido dada?”, y con esto en mente, ellos oran con fervor, son fieles, y dan ofrendas a Dios.

Estas personas siempre reciben bendiciones a la medida de lo que han sembrado, y aún más. Si usted tiene un problema que requiere una respuesta especial, usted debe plantar la semilla de la fe con todas sus fuerzas.

Si ustedes se han arrepentido verdaderamente, han quebrantado la barrera del pecado, y han orado, entonces ahora deben tener la fe de que han sido sanados.

Isaías 53:5 dice: “Por su llaga fuimos nosotros curados.” No dice que “seremos curados”, sino dice que “somos curados.” Jesús no tuvo pecado original y tampoco pecó jamás\; pero aún así, él fue azotado y derramó Su preciosa sangre a fin de redimirnos del pecado.

Usted dejará de sufrir enfermedades si cree en el hecho de que Jesús pagó por nuestros pecados con Su preciosa sangre. En lugar de decir: “Aún estoy enfermo y aún me duele mucho,” usted debe creer y buscar, confesando que ha sido sanado, y entonces usted se regocijará y dará gracias; y así, Dios le dará la fe espiritual para recibir respuestas.

Ahora, usted debe recordar algo más; existe una diferencia en el hecho de recibir respuestas entre las diferentes personas. Algunos reciben sanidad inmediata al orar, pero parece que a otros les toma más tiempo el recibir sanidad.

Algunos quizás sean sanados al siguiente día, o unos días más tarde, o quizás tome mayor tiempo. Mientras crece su fe al vivir como cristianos, gradualmente recibirán la sanidad. Esto es debido a que Dios obra de manera diferente de acuerdo a cada corazón y a cada situación.

Por ejemplo, si alguien puede mantener una fe sin cambios luego de haber sido sanado, aunque su fe haya desfallecido un poco, podrá recibir una respuesta inmediata. Por otro lado, algunas personas reciben sanidad gradualmente mientras crece su fe, o reciben la sanidad luego de que su fe se haya fortalecido. Esto es así debido a que el propósito fundamental de la sanidad de Dios es la salvación de las almas.

A pesar de que alguien se aferre a Dios y llegue a ser sano, ¿de qué sirve la buena salud si cambia su corazón y se aleja de Dios? Pues aunque su sanidad se de paulatinamente, es mejor que la fe de aquella alma aumente, antes que se aleje de Dios al recibir sanidad rápidamente.

Luego de que usted ha sido sanado, puede enfermar nuevamente si es que comete pecado. Luego de que Jesús sanó a alguien, él habló según lo que está escrito en Juan 5:14: “Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.” En otras palabras, Él dice que, aunque usted haya sido sanado por fe, puede enfermar aún más si usted peca nuevamente. Una vez que sucede esto, aunque usted venga al Señor nuevamente, recibir sanidad será más difícil que antes.

Por lo tanto, el aspecto más importante, el cual determina que recibamos respuestas rápidas o lentas, es el hecho de vivir de acuerdo a la Palabra de Dios sin cambiar. Cuando lo busca con este tipo de corazón sincero, Dios le responderá más rápido, y le dará bendiciones sobreabundantes.

Si ustedes creen verdaderamente con sinceridad de corazón, y se arrepienten, no cometerán pecado otra vez.

El Señor Jesús, quien no cometió pecado, fue azotado y derramó Su sangre debido a nuestro pecado. Él llevó una corona de espinas y fue crucificado sobre la cruz. Si usted reconoce estos hechos y se arrepiente con sumisión de corazón, ¿cómo puede cometer pecado nuevamente? Usted debe tratar a toda costa de vivir de acuerdo a la palabra de Dios.

Aunque no le haya sido posible vivir según la palabra de Dios completamente desde el principio, si usted continúa orando diligentemente y esforzándose, Dios le dará la fortaleza para vivir en Su palabra. Al esforzarse haciendo esto, usted agradará a Dios y Él le proporcionará fe espiritual y las respuestas que usted requiere.

Él no lo sanará solamente sino que hará que todo sea próspero según prospera su espíritu y su alma. Y luego, al finalizar la vida en esta tierra, Él lo guiará a la gloria eterna en el cielo.

El cielo y el infierno ciertamente existen. El infierno es un lugar extremadamente miserable que no se puede comparar con ninguna enfermedad o desastre. De hecho, Jesús dijo que es mejor perder las manos y los pies para no ir al infierno, antes que llegar a él con manos y pies llenos de pecado.

PROSPERA CON INTEGRIDAD


La economía es un asunto espiritual que demanda honestidad. El Señor tiene promesas de bienestar para los trabajadores íntegros.

En esta época de crisis económica muchas personas que han demostrado una falsa humildad deben reconocer que las finanzas sí son una cuestión espiritual. Producir dinero no es lo único necesario para prosperar. Lo importante no es cuánto produces sino cómo lo haces. Para poder acercarte al Señor y pedirle sanidad económica debes demostrar honradez, integridad, trabajo y obediencia a Sus leyes.

No proclamamos una doctrina de prosperidad, sino una de bendición y providencia divina para quienes buscan bienestar a través de la Palabra. Aquellos que se niegan a clamar al Padre por su situación económica tienen un doble ánimo que les impide recibir bendición. Es tan contradictorio como luchar porque nuestros hijos se preparen y luego decir que no nos importa su futuro. No puedes dividir tu pensamiento, todos deseamos vivir sin preocupaciones y tener seguro el sustento. Tu tranquilidad financiera tiene que venir de Dios. La Biblia dice que prosperará aquel que medita en la Palabra de día y de noche. Jesús dijo que no se puede servir a dos amos, a Dios o a las riquezas. Con esto nos demuestra que reflexionó sobre cuestiones financieras porque son importantes para nuestra vida. La economía sí es un tema espiritual. Necesitamos aprender a crecer económicamente en el Señor. La Palabra también dice que no coma aquel que no trabaja; también dice que si alguno no provee para los suyos es peor que un infiel y ha negado la fe. Con esto debemos comprender que la fidelidad y la fe se expresa en el sustento que le brindas a tu familia. No lo digo yo, lo dice el Señor.

Las leyes y la moral

1ra. Timoteo 3:3 dice: no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro.

La economía saludable no se mide por cuánto tienes sino por cómo lo obtienes. Si se habla de ganancias deshonestas es porque hay posibilidad de obtenerlas de la forma contraria y permitida. No codicies lo deshonesto. Ahora existe una lucha entre legalidad y moralidad. Los hombres juegan a Dios cuando redactan y proclaman leyes superiores a la moralidad que Él proclama. Por ejemplo, la prostitución y el comercio de licor son legales pero inmorales. Cuídate de tener un negocio legal y moral, no legalices la inmoralidad. Antes era ilegal el adulterio, incluso hubo un tiempo cuando era la única razón por la cual se permitía el divorcio. Ahora ya no recibes juicio ni condena por ser infiel en tu matrimonio, sin embargo continúa siendo inmoral. Otros ejemplos de inmoralidades legales en algunos países son el aborto además de los matrimonios y adopciones entre parejas homosexuales. Cuando jugamos a ser dioses encontramos problemas delante del Señor.

Integridad para prosperar

Proverbios 17:8 dice: Piedra preciosa es el soborno para el que lo practica; Adondequiera que se vuelve, halla prosperidad.

El soborno trae prosperidad que no es de Dios. Aprende a ser productivo de forma honrada. Si eres honesto, trabajas, diezmas y pagas tus impuestos, no te lamentes porque otros sin integridad prosperan más que tú. Recuerda que hay un reino de luz y otro de tinieblas, ambos tienen su señor, Jesús y Beelcebú respectivamente. En ambos lados se obtienen resultados, puedes sanar por el poder del Espíritu o por el de un brujo. Ante faraón había dos serpientes, la de Moisés y la de los sacerdotes. Hay dos destinos, el cielo y el infierno. Es posible pero efímero y no permitido prosperar en las tinieblas. Para lograr estabilidad financiera y bienestar debes respetar los principios y leyes de Dios. Sé honesto donde quiera que estés y sin importar a qué te dediques.

Proverbios 17:23 recuerda: El impío toma soborno del seno. Para pervertir las sendas de la justicia.

El soborno prospera pero niega la justicia. Este proceder deshonesto no ocurre solamente en el gobierno. Estás usando soborno cuando privilegias a alguien por amistad o cuando aceptas u ofreces algo a cambio de recibir un favor. No promuevas esta conducta en tu negocio o trabajo. Actúa siempre con la motivación correcta, no busques tu conveniencia o intereses personales al ofrecer ayuda.

Éxodo 23:8 dice: No recibirás presente; porque el presente ciega a los que ven, y pervierte las palabras de los justos.

El soborno prospera pero tuerce el derecho. Un buen amigo al que visité en su oficina recibió un regalo mientras yo estaba allí. La persona que se lo entregó esperaba que lo abriera pero no lo hizo. Luego me aclaró que dicha persona quería comprarlo y él no estaba en venta. Me alegré porque demostró honradez y transparencia.
En Deuteronomio 16:19-20 se lee: No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da.
El soborno trae prosperidad pero también ceguera, injusticia y corrupción. Incluso hay personas que quieren comprar o manipular el mensaje que damos los pastores quieren comprarnos para que no hablemos de ciertos temas, pero no estamos a la venta porque el Señor ya nos compró. Tus actos deben ser respaldados por las Escrituras. Aléjate del soborno para decidir correctamente y recibir bendición.

Vida honesta

Proverbios 29:4 advierte: El rey con el juicio afirma la tierra; Mas el que exige presentes la destruye.

Recuerda que los regalos y sobornos no son necesarios para provocar que suceda aquello que es justo y noble.

Proverbios 28:16 recuerda: El príncipe falto de entendimiento multiplicará la extorsión; Mas el que aborrece la avaricia prolongará sus días.

La extorsión y soborno arriesgan todo. No sobornes ni en tu hogar. Si perdonas un adulterio que no sea a cambio de casa y carro nuevo. Todos debemos revisar y corregir nuestro comportamiento.

En Proverbios 15:27 leemos: Alborota su casa el codicioso; Mas el que aborrece el soborno vivirá.

No te confundas, quienes no tienen al Señor pueden prosperar pero lo mal habido es perdido. La Palabra dice que hay caminos que parecen buenos pero son de muerte. Es mejor lo poco del justo que lo mucho del impío. Esfuérzate y trabaja para alcanzar la prosperidad verdadera. De la misma forma que logras un cuerpo sano con ejercicio y sin necesidad de tomar drogas. Vale más comerse un plato de frijoles ganados con honradez que un banquete a costa de tu integridad. Si te niegas a un negocio ilícito cuéntalo a tu familia porque es valioso que vean que nadie te logró comprar y pueden estar orgullosos de ti. Jóvenes, no presionen económicamente a sus padres, ámenlos y bendigan el trabajo que tienen. No codicies las ganancias deshonestas porque la honestidad vale más que la plata.

La sanidad de la economía de un país depende de la conducta de sus habitantes. Recibe al Señor en tu corazón, dale gracias por el trabajo que tienes y pídele honestidad para tu vida y tu nación.