SOLO ES EL CAMINO


Pon tu mirada en la meta, no en el camino que puede estar lleno de dificultades. Aprende a superar los fracasos porque la aflicción es pasajera si creemos en nuestro futuro de bien.


Todos vamos en camino hacia nuestro destino y debemos superar etapas. El hecho de perder en algo no nos hace perdedores. Hay que diferenciar entre un evento y una actitud de vida. Veamos a Dios que también perdió en algún momento con Adán y a Eva por el pecado que cometieron. El Señor se arrepintió de haber hecho al hombre porque le dolió lo que estaban haciendo. El hijo pródigo también se le perdió al Padre Eterno. Entonces, debemos notar que no todas las etapas son para ganar. No debemos anticiparnos a la derrota porque estamos hechos para ganar.

En Juan 16:32-33 vemos que Jesús estaba consciente que en algún momento de su vida se quedaría sin compañía pero realmente no estaría solo porque el Padre siempre lo acompañaría. A veces sentimos que estamos sin compañía, pero no estamos realmente solos porque el Padre está con nosotros. No debes ver lo que pierdes sino lo que sigues teniendo. Imitemos la actitud del Señor y no veamos la aflicción sino el triunfo que podemos lograr en Cristo Jesús.

En la vida tendremos aflicciones por hacer lo malo y por hacer lo bueno. La vida en Cristo es difícil pero sin Él es imposible. Podremos tener aflicción por fumar y también por dejar de hacerlo, por hacer negocios lícitos o por hacer trampas, por decir la verdad o seguir mintiendo. Los inteligentes hemos escogido tener aflicciones por hacer lo bueno porque lo malo, además de afligirnos nos lleva al infierno

RECUERDA OLVIDAR



Aunque nunca he asistido a una de las reuniones de mi instituto de enseñanza secundaria, ¡he escuchado sobre ellas! Mis amigas me han contado acerca de compañeros de clase que siguen siendo de la forma que siempre fueron y de otros cuyas personalidades han cambiado por completo. Informan también que otros son más grandes -¡o más calvos!- y casi irreconocibles. Además, y tristemente, algunos que disfrutaron del éxito mientras estudiaban han seguido el camino del alcoholismo, sufrieron alguna incapacidad física o han enfrentado otras tragedias.

El pasado nos hace quienes somos. Nos enseña lecciones acerca de Dios, de la vida y de nosotros mismos. Aprendemos mucho de lo que queda atrás. Pero nuestro aprendizaje no debe detenerse allí. Debemos tomar esas lecciones y seguir adelante. Y esa es precisamente la verdad que el apóstol Pablo enseña en Filipenses 3:13-14, otro de los pasajes que me hacen crecer y del que quiero hablarles. Después de exaltar a Jesucristo y exhortarnos a que seamos como Él, Pablo nos dice cómo buscar la semejanza a Cristo.

Reconociendo que él aún no ha llegado en su propia búsqueda, Pablo ofrece en Filipenses 3:13-14 tres acciones que lo ayudaron a continuar su progreso hacia la madurez espiritual. Y, mi amada amiga, esas mismas verdades se aplican a tu crecimiento también. Pablo escribe: "Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús" (NVI).

El primer paso hacia una vida que agrada a Cristo -una vida que culmina en gloria eterna con nuestro Señor- es olvidar lo que queda atrás. El pasado, como tú bien sabes, no siempre es fácil de olvidar. Ya sea un logro anterior que nunca más se ha repetido o algún fracaso que no hemos dejado ir, el pasado puede apropiarse de nuestra mente y nuestro corazón. Yo lo sé, porque pensar mucho en las heridas, insultos y tristezas del pasado hizo una vez que la infelicidad y el llanto fueran parte de mi vida diaria.

Sin embargo, las palabras del apóstol Pablo en Filipenses 3:13-14 vinieron en mi rescate. Me dieron la dirección que necesitaba para vencer -por la gracia de Dios- el estilo de vida negativo que surgió de mis malsanos pensamientos acerca del pasado. Y al igual que Pablo lo es para mí, él puede ser tu maestro y tu ejemplo de olvidar y proseguir. Olvida por completo. Al comenzar a mirar la experiencia de Pablo de olvidar el pasado, permíteme decir que el pasado es importante. Nos moldea, nos enseña y nos recuerda la fidelidad de Dios. Sin embargo, nuestro desarrollo espiritual puede obstaculizarse al prestar demasiada atención al pasado. ¿Cómo es posible?

Hacer mucho hincapié en el pasado puede hacer que se afloje el paso de nuestro andar con Cristo. Es fácil mirar atrás y nunca moverse hacia adelante. Como lo expresa un comentarista: "De seguro mirar atrás termina en ir hacia atrás". El crecimiento cristiano -el proceso de moverse hacia adelante- requiere mirar al futuro y no al pasado. En realidad, un erudito escribe: "El proceso hacia adelante del cristiano se ve obstaculizado si este piensa mucho en el pasado lleno de fracasos y pecados, lleno de penas y desalientos, lleno de desencantos y esperanzas y planes frustrados. Siempre que el cristiano tenga sus cuentas justificadas ante Dios y los hombres, debe olvidar completamente su pasado".

¡El lenguaje de Pablo en Filipenses 3 es fuerte! Otro erudito bíblico escribe: "Cuando Pablo dice que olvida lo que queda atrás, se refiere a un tipo de olvido que no es simple y pasivo. Es un olvido activo, de modo que cuando algún pensamiento... del pasado le pasaba por la mente a Pablo, él inmediatamente lo desterraba de allí... Es una exclusión constante, deliberada de cualquier pensamiento del pasado...". Aun otra fuente de gran erudición explica: "Olvidar es muy fuerte en el griego, [significando] ‘olvidar completamente'" y traduce las palabras de Pablo: "De hecho estoy olvidando completamente las cosas que están detrás".

Tomemos el consejo de Pablo. Los cristianos de otras épocas tomaron el consejo de Pablo de olvidar lo que queda atrás con mucha más seriedad que nosotras hoy. F. B. Meyer, escribiendo en su famoso comentario devocional a fines del siglo XIX, se refirió al "deber de olvidar", y llamó a eliminar el "insano meditar en el pecaminoso pasado". Meyer solicitó a sus lectores que "aprendieran a olvidar... y no insistieran en el pecado pasado". Él explicaba: "Pudiera haber cosas en nuestro pasado de las que nos avergonzamos, que pudieran obsesionarnos, que pudieran reducir nuestro vigor. Pero si las hemos entregado a Dios en confesión y fe, Él las ha echado fuera y las ha olvidado". ¿Su consejo? "Olvídalas y... el pecado que ha... ennegrecido tu expediente, [y] extiéndete a lo que está delante para te des cuenta de la belleza de Jesucristo".

Sigue adelante con fe. No siempre es fácil olvidar lo que queda atrás. Y observa esto: La palabra "olvidando" está en el tiempo presente. Es que olvidar no es un acto que se hace de una vez y por todas. En lugar de eso, al igual que Pablo, debemos mantenernos olvidando estas cosas del pasado que nos estorban. Pablo no quería descansar en sus logros del pasado, tampoco debemos nosotras. Y Pablo no quería que sus errores del pasado le impidieran seguir adelante y tampoco debemos nosotras. Así que, una y otra vez, me he dicho a mí misma: "No, Elizabeth, eso es del pasado. Eso ya terminó. Eso ya no es real. ¡Así que no sigas pensando en eso! No permitas que eso te frene. Olvida cualquier cosa que te impida seguir adelante en fe y tu desarrollo espiritual". He aprendido a mirar al pasado (bueno, ¡la mayoría de las veces!) para recordar la obra de Dios en los problemas y dolores del ayer, para recordar su misericordiosa provisión, presencia, fidelidad y compasión.

Recordar lecciones que Dios nos ha enseñado y olvidar aquellos elementos del pasado que obstaculizarían nuestro progreso pudiera parecer un equilibrio muy difícil de mantener. ¿Qué más nos enseña el apóstol Pablo acerca del "arte de olvidar" esos elementos del pasado que obstaculizarían nuestro crecimiento cristiano y nuestro progreso hacia la semejanza a Cristo?

Una cosa que nos lleva a seguir adelante hacia el crecimiento espiritual saludable es recordar olvidar lo malo que hicimos antes de llegar a ser cristianos. Antes de venir a Jesucristo como Señor y Salvador, Pablo era Saulo, el perseguidor de los cristianos. Fue apodado por un erudito como "el espíritu guiador de la maldad". A Pablo se le describe como actuando con "crueldad brutal... [como] un animal salvaje atacando con fiereza a un cuerpo". La Biblia dice que Pablo "asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel" (Hch. 8:3).

También es muy posible que, en vez de ser un simple testigo del apedreamiento de Esteban, Pablo participara en la sentencia y diera su aprobación incondicional para el asesinato (Hch. 7:58; 8:1). Luego, gracias a Dios, yendo rumbo a Damasco, con cartas en su mano del sumo sacerdote autorizándolo a apresar y llevar a los cristianos a Jerusalén para que fueran juzgados (Hch. 9:1-3), ¡Pablo tuvo un encuentro con Jesucristo! Solo su encuentro con Cristo impidió que las manos de Pablo siguieran manchándose de sangre.

Tú y yo no hemos cometido asesinato, pero es probable que hiciéramos cosas antes de que conociéramos a Cristo que debemos olvidar si vamos a crecer como cristianas. ¿Qué podemos hacer tú y yo cuando recordamos esos pecados pasados?

En primer lugar, recuerda, ¡prohibido pescar! Debemos recordar la verdad de 2 Corintios 5:17: "Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas". Si eres cristiana, tú -¡sí, tú!- eres una nueva criatura. Has sido creada por completo de nuevo. ¿Qué significa eso? Significa que las viejas cosas, incluso el pecado que cometiste antes de conocer a Jesucristo, ¡se han ido para siempre! Todo lo que eras y todo lo que hiciste cuando no eras cristiana se ha ido para siempre, ha sido quitado al igual que "está lejos el oriente del occidente" (Sal. 103:12). Como le gustaba decir a la escritora y evangelista Corrie ten Boom: "Cuando confesamos nuestros pecados, Dios los echa en lo más profundo del mar y desaparecen para siempre. Y aunque no puedo encontrar un pasaje bíblico para eso, creo que Dios entonces pone un cartel que dice: ‘Prohibido pescar'".

Amada lectora, el amor de Dios por ti conquistó el perdón de tu pecado, tu purificación, tu nuevo nacimiento y tu nuevo comienzo. De seguro, las consecuencias de tus acciones pueden permanecer, ¡pero el pecado como tal es perdonado! Estás cubierta y limpia por la sangre preciosa de Cristo. Puedes, por lo tanto, continuar con tu vida sin vergüenza y sin ser refrenada. Y puedes mostrar tu amor a Dios al negarte a estar pensando en cosas de las cuales Él ya se ha ocupado y ha quitado. Cuando tu pecado pasado viene a tu mente -y lo hará-¡deja de pescar!

Reconoce el perdón de Dios, dale muchas gracias a Él y sigue adelante. En segundo lugar, ¡recuerda proseguir! Además de dejar ir esos pecados cometidos antes de reconocer a Jesucristo como Señor y Salvador, tú y yo necesitamos dejar ir los pecados que hemos cometido y las malas cosas que nos han ocurrido desde que somos cristianas. El apóstol Pablo, por ejemplo, sufrió mucho por el nombre de Cristo (Hch. 9:16). Sufrió golpes, traiciones, hambre y sed por su fe en Jesucristo (vea 2 Co. 11:23-27). Dios también le permitió a Satanás que afligiera a Pablo con "un aguijón en la carne" (2 Co. 12:7). Estar pensando en estas cosas y preguntar por qué sucedieron, habría obstaculizado el crecimiento espiritual de Pablo y su avance. Por lo tanto, él necesitaba olvidarlas y seguir adelante.

Cualquiera que sea el sufrimiento que has experimentado (desde inexplicables pérdidas hasta un comentario irreflexivo) y sin importar cuándo haya ocurrido (sea hace veinte años o apenas dos minutos), el remedio de Dios es el mismo. No te estanques. No permitas que te obstaculice tu amor por el Señor. No, sigue el consejo del Señor por medio de Pablo: ¡Prosigue! Olvida lo que queda atrás. Deja que quede detrás de ti. Déjalo en el pasado. No permitas que el dolor o las preguntas te mantengan derribado. Mi amada lectora y amiga, haz que tu dolido corazón mire hacia arriba. Reconoce que los caminos de Dios no son tus caminos (Is. 55:8), que los inocentes sufren cuando las personas pecan, que vivimos en un mundo caído. ¡Y luego prosigue! Continúa con tu vida. En otras palabras, ¡recuerda olvidar

LIBRES DEL ESPIRITU DE CONTROL


Seis maneras de identificar un estilo de liderazgo poco saludable en una iglesia o ministerio.

Una semana como esta hace 20 años, mi mundo se estremeció. El 10 de noviembre de 1989, un día después que unos manifestantes alemanes derrumbaron el Muro de Berlín, también cayó un ministerio cristiano del cual fui parte por 11 años.

El Maranatha Campus Ministries era un ministerio de alcance vibrante en los campus universitarios. Fue fundado en Kentucky durante el "Jesus Movement" (Movimiento Jesús) fundado por la apasionada pareja carismática Bob y Rose Weiner, quienes por consiguiente fundaron iglesias en más de 50 universidades estadounidenses. En los buenos tiempos, durante la época de Reagan, los estudiantes de Maranatha llevaron el evangelio alrededor del mundo.

Sin embargo, con todas las buenas intenciones y el entusiasmo por el evangelismo, el ministerio no sobrevivió. Teníamos una falta, un modelo de liderazgo autoritario, lo que hizo peor la falta de consejeros maduros. Cuando los jóvenes pastores de Maranatha crecieron y se dieron cuenta que el ministerio tenía una estructura poco saludable y opresiva, votaron por disolverse. Las iglesias, o se hicieron independientes, se unieron a otros grupos o cerraron.

Mientras tanto, muchos jóvenes que fueron disciplinados en Maranatha tuvieron que lidiar con su forma única de trastorno por estrés postraumático. Se levantaron y se dieron cuenta que Maranatha fue influenciada por el Shepherding Movement (Movimiento del pastoreo) que enseñaba que todos los cristianos debían someterse a pastores personales que daban consejos y aprobaban todas las decisiones.

El Shepherding Movement que tuvo una vasta influencia en muchas iglesias carismáticas, colapsó al mismo tiempo. Dado que viví esa época, soy muy sensible a la manera que el espíritu de control funciona en una iglesia. Puedo asegurarle que las actitudes controladoras destruyen un ministerio. Aquí encontrará seis señales obvias de un espíritu de control en funcionamiento:

1. Poca o ninguna rendición de cuentas. Hay seguridad en la multitud de consejos (vea Pr 11:14). Hay mucho menos seguridad, quizás hasta peligro, cuando un líder no se preocupa en buscar consejos de diversos grupos de sus contemporáneos, así como de los hombres canosos y las mujeres que han tenido la sabiduría que viene con la edad. Si un pastor o líder de la iglesia no está abierto a recibir corrección, va de camino al desastre.

2. El elitismo espiritual. Si hay un espíritu de control en una iglesia, usualmente se le dice a la gente que su grupo es superior. Supuestamente tienen privilegios espirituales de Dios superiores, así como revelación "exclusiva". Si las personas escogen irse, son rechazadas o catalogadas como renegadas. Algunas veces, en casos extremos, maldicen a las personas si se van. (La semana pasada, cuando estuve en Hungría, supe de un líder carismático que maldice a las personas públicamente cuando abandonan la congregación.) Este comportamiento sectario causa inimaginable sufrimiento emocional y también divide a las familias.

3. Una atmósfera opresiva. Los líderes autoritarios saben cómo controlar la gente con la manipulación. En algunos casos, este control puede que simplemente sea en forma de sutiles sugerencias o persuasiones. En gran parte de las situaciones abusivas, puede venir en forma de amenaza, exigencias legalistas, requisitos irrazonables o falsas doctrinas. En algunos casos, especialmente en los círculos carismáticos, puede venir en forma de profecías erróneas o visiones místicas. En tales iglesias, no se le permite a nadie que haga preguntas. La pesadez espiritual cae como una densa nube sobre la congregación, unos pocos creyentes manifiestan gozo genuino, porque están sobrecargados por los sentimientos de culpa y miedo.

4. Dominio con enojo. Los tiranos son sorprendentemente similares. Porque quieren control de su entorno, muchas veces se molestan cuando no se cumple con sus exigencias. Aún así, el apóstol Pablo enseñó que los líderes de la Iglesia no deben ser violentos ni pendencieros, sino apacibles y dulces (vea 1 Tim 3:2-3). Luego, instruyó a Timoteo que el siervo de Dios "no debe ser contencioso, sino amable para con todos" (2 Tim 2:24). Siempre va a encontrar mucho coraje dondequiera que haya un espíritu controlador.

5. Se desanima la dirección individual. La Biblia enseña que cada cristiano tiene acceso directo a Dios a través del mediador, Jesucristo. Cada creyente puede escuchar la voz de Dios personalmente y debe esperar recibir la dirección de Dios.

No obstante, en las iglesias autoritarias, a los miembros no se les anima a buscar la dirección de Dios por sí mismos. En vez de eso, se les anima a conformarse a las preferencias del líder o el grupo. En algunos casos, los líderes le han enseñado a su congregación a buscar consejos y aprobación de un pastor antes de tomar grandes decisiones. Los miembros de la iglesia desarrollan una dependencia poco saludable en el hombre para funcionar espiritualmente, y su habilidad para confiar en Dios se reduce.

Esta clase de control es emocionalmente atroz. Para muchos que se han sometido a la filosofía detrás del Shepherding Movement, les tomó años recuperarse de la pérdida de su habilidad para tomar decisiones. Relegaron su voluntad y perdieron su identidad porque vieron la absoluta obediencia a sus líderes espirituales como una virtud cristiana.

6. Las mujeres se consideran inferiores. Algunas iglesias hoy día permiten la ordenación de mujeres hasta como pastoras u obispos, mientras que otras mantienen que las Escrituras no permiten que las mujeres tengan estas posiciones. Aparte de estas diferencias de opiniones en la interpretación bíblica, se debe señalar que las iglesias autoritarias desaniman a las mujeres de buscar un genuino rol en el ministerio. Se ven a las mujeres como útiles sólo en sus funciones de esposas y madres, y no las animan a dar pasos más allá para buscar oportunidades en el ministerio.

Esta baja visión de la mujer lleva al hombre a tratarlas como objetos sexuales ordenados por Dios o como ignorantes que sólo sirven para hacer trabajos de ínfima importancia. A las mujeres que tienen dones de liderazgo, las catalogan de rebeldes o "Jezabeles".

Cuando el Muro de Berlín cayó en 1989, hubo murallas similares del control comunista que cayeron en sucesión hasta que se desplomó la Unión Soviética. Todavía las murallas de cautiverio espiritual existen en muchas partes de la Iglesia, y el fantasma del Shepherding Movement aún acosa.

Somos llamados a ser emancipadores, no esclavizadores. Mientras buscamos construir iglesias saludables, recordemos estas palabras de Gálatas 5:1: "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud".


J. Lee Grady es el editor de la revista Charisma, una publicación de Strang Communications.

LIBRE DE VERGÜENZA


¿Tiene una naturaleza basada en la vergüenza? ¿Está arraigado o plantado en la vergüenza? La maldición y el poder de la vergüenza pueden ser arrancados de usted por el poder de Dios. Sabemos por Isaías 54:4 que el Señor ha prometido quitar la vergüenza y la deshonra de nosotros para que nunca más las recordemos. De hecho, Dios ha prometido que en su lugar derramará sobre nosotros una doble bendición. Poseeremos una doble porción de lo que hemos perdido, y tendremos gozo perpetuo (vea Isaías 61:7).

Póngase firme en la Palabra de Dios. Eche raíces y plántese, no en la vergüenza y la deshonra, sino en el amor de Cristo, estando completo en Él.

Pida al Señor que obre un milagro de sanidad en su mente, voluntad y emociones. Permítale entrar y completar lo que Él vino a hacer: sanar su corazón quebrantado, vendar sus heridas, darle hermosura en lugar de cenizas, gozo en lugar de luto, manto de alabanza en vez de opresión, y un doble honor, en vez de una doble vergüenza (vea Isaías 61:1-3).

Determínese, desde este momento en adelante, a rechazar las raíces de amargura, vergüenza, pesimismo y perfeccionismo, y a alimentar las raíces del gozo, la paz, el amor y el poder.

Por la fe, trace la línea de la sangre de Cristo a través de su vida, y declare con valentía que está sano de los dolores y heridas de su pasado; ha sido liberado a una nueva vida de salud y sanidad. Continúe alabando al Señor y declarando su Palabra sobre usted mismo, solicitando perdón, limpieza y sanidad.

Deje de culparse y sentir remordimientos, de sentirse indigno, y como si nadie lo amara. En cambio, comience a decir: "Si Dios es por mí, ¿quién puede estar contra mí? Dios me ama, y yo me amo. ¡Gloria al Señor, soy libre en el nombre de Jesús, amén!".

LA IDENTIDAD DE LA MUJER CRISTIANA


Dios nunca tuvo la intención de que una mujer derivara su valor de un hombre o que fundamentara sus méritos en tener hijos. 

Ni el matrimonio ni la maternidad validan la personalidad, el carácter o la espiritualidad de una mujer. 

La identidad de la mujer cristiana debe ser hallada solo en Cristo.

Por J. Lee Grady

 El futuro de Leilani era brillante. Estudiaba periodismo y ciencias políticas en la Universidad de Hawaii, era senadora del consejo de estudiantes y también encontraba tiempo para hacer trabajo voluntario en dos campañas políticas estatales. Era muy franca con relación a su fe; sin embargo, sus compañeros no cristianos la respetaban por su valentía y obvias destrezas de liderazgo. Todo el mundo sabía que esta joven tenía todo lo necesario para hacer un gran impacto en el mundo. Luego de su graduación, un grupo de hombres de negocios cristianos se acercó a Leilani para sugerirle que trabajara por una silla de representante estatal. Hawaii necesitaba más cristianos evangélicos en el gobierno. Aun se ofrecieron a financiar completamente su campaña. Leilani oró sobre esta oportunidad y sintió que Dios la llamaba para entrar en la arena política. Pero antes de llamar al grupo de hombres de negocios para decir sí, decidió buscar el consejo de la esposa de su pastor quien era una de sus mejores amigas. 

Entonces le contó toda la historia y esperaba que se emocionara. Pero no lo hizo. La mujer le dijo a Leilani: La verdad es que te alentaría a desistir de esa idea. Algún día te casarás. Dios tiene el hombre perfecto para ti. Y entonces, ¿cómo se vería eso? Qué incómodo para tu esposo que ustedes se casaran y tu estuvieras en un importante puesto político. Esa no es la forma de Dios. Estás llamada a ser esposa en primer lugar. Esa debe ser tu prioridad. Esto devastó a Leilani. Muchas preguntas pasaron por su mente. ¿Por qué debo dejar esta oportunidad y basarme en que puedo casarme pronto? ¡Ni siquiera salgo con alguien! ¡Ni siquiera sé si me casaré de aquí a cinco años! Al final, Leilani no pudo descartar el consejo de su mentora. Les dijo a los comerciantes que no podía trabajar para el puesto. Su siguiente idea fue matricularse en la escuela de leyes. Otra vez, buscó el consejo de la esposa del pastor y una vez más, su reacción fue negativa. 

En esta ocasión le dijo: –Leilani, esa es una carrera demasiado activa que demanda que estés mucho tiempo fuera de la casa. ¿Qué harás cuando te cases? ¿Qué pasará si tienes que salir fuera de la ciudad para pelear un caso? Tienes que pensar con dedicación en tu esposo. –¡Pero no tengo esposo! – protestó Leilani. –Lo tendrás. Dios tiene un hombre para ti –dijo la mujer con plena confianza–. Y cuando te cases sabrás que él era el perfecto plan de Dios. A pesar de sus fastidiosas dudas, una vez más Leilani se sometió a los consejos de su amiga. Luchó con sus sentimientos, hasta que esa noche le gritó sus pensamientos al Señor: "Dios, ¿por qué tengo el deseo de impactar a la sociedad cuando mis pastores me dicen que las mujeres no hacen eso?" Afortunadamente, Leilani no enterró sus sueños. Admitió que puso su vida en compás de espera por unos años, pero cuando el señor Perfecto no llegó, aceptó un trabajo de periodista y se convirtió en una exitosa escritora independiente. 

Casi diez años después de su crítica conversación con la esposa del pastor, Leilani se casó con Jerome, un compasivo hombre que apoyó completamente su deseo de trabajar fuera de la casa como directora de relaciones públicas para una iglesia en proceso de crecimiento en Missouri. Hoy se entrena para entrar al ministerio pastoral y tiene una especial preocupación por las mujeres solteras a quienes la iglesia ha puesto en un estante. El mito de la mujer "incompleta" Dios nunca tuvo la intención de que una mujer derivara su valor de un hombre o que fundamentara sus méritos en tener hijos. Ni el matrimonio ni la maternidad validan la personalidad, el carácter o la espiritualidad de una mujer. 

La identidad de la mujer cristiana debe ser hallada solo en Cristo. Él la completa, sea que tenga un esposo y doce hijos o se quede soltera toda la vida. Cristo es su vida. Por supuesto que el matrimonio es ordenado por Dios, y que debe ser una maravillosa bendición que incluye el romance, la intimidad sexual y la expresión más profunda del amor humano. Por supuesto que Dios quiere que los maridos amen a sus esposas, por supuesto que quiere que las esposas amen a sus esposos, por supuesto que quiere hijos que crezcan en la corriente de ese amor. Pero para muchas personas este ideal de la familia cristiana nunca se materializará.

Casada con Cristo

Por siglos, Dios ha usado a mujeres solteras con esta actitud de entrega total. Probablemente estas mujeres se sintieron muy solas y quizás sintieron la carga del doloroso estigma de estar solteras. Pero en medio de su angustia Dios se convirtió en el amante de sus almas, y continuaron más allá de su dolor y exploraron un mundo de realización espiritual que está reservado solo para quienes lo buscan con total abandono.

Debemos estar llamando a cristianos –hombres y mujeres– a dejar a un lado los deseos y ambiciones carnales y obedecer la voluntad de Dios sin importar el costo. ¡Qué ridículo es esperar este nivel de compromiso en los hombres y luego decirle a las mujeres que deben enfocar su energía espiritual en encontrar a un marido! ¿Por qué esperar menos de ellas?

También debemos dejar de poner el pesado yugo sobre las mujeres solteras de la iglesia, al sugerir que no están completas sin un hombre en sus vidas, o sugiriendo que de alguna manera un hombre da validez a sus ministerios. El matrimonio no califica a nadie para servir en la iglesia. Desde el momento en que fue liberada del campo de concentración nazi en 1944 hasta que murió en 1983, Corrie Ten Boom le habló al mundo de un Salvador que podía perdonar al más cruel de los nazis. Su testimonio de perdón, relatado en el libro "El refugio secreto", se convirtió en un éxito de librería y en una aclamada película de cine. La historia le abrió las puertas para ir a hablar en sesenta países. 

Antes de morir, a la edad de noventa y un años, tuvo la oportunidad de establecer varios centros de rehabilitación para víctimas del holocausto. No obstante, esta evangelista de dulce hablar nunca se casó. ¿El hecho de que nunca tuvo un esposo la hace menos completa? ¡No! Corrie encontró su realización en Cristo solamente. Las mujeres solteras han revolucionado naciones para el Evangelio desde el comienzo de la iglesia. La profetisa alemana Hildegarda (1098–1179) rompió con las tradiciones medievales de su tiempo al ejercer como portavoz de Dios a los líderes europeos, tanto en el gobierno como en la iglesia. También escribió sesenta populares himnos. A los sesenta años comenzó con un ministerio itinerante de predicación; viajaba a caballo tan lejos como a Francia. No permitió que su soltería le impidiera cumplir con su destino espiritual. Lottie Moon (1840-1915) rompió su compromiso con un adinerado hombre de Virginia porque sabía que él no compartía sus convicciones cristianas. En lugar de casarse, entregó su vida al trabajo misionero en China, donde sirvió al Señor hasta su muerte. Algunas personas le dijeron a María Slessor (1848 -1915) que no tenía nada que hacer como misionera en África. 

Pero esta pelirroja escocesa desafió la enfermedad y el peligro para plantar iglesias entre las tribus caníbales de la región de Calibar, en lo que es hoy Nigeria. En varias ocasiones María arriesgó su vida al retar las costumbres caníbales, que incluían golpear, y aun matar, a mujeres que cometían ofensas triviales. Inspirada por el misionero David Livingstone, María fue una de las muchas mujeres europeas del siglo XIX que se aventuró a naciones inalcanzables para plantar prosperas iglesias. Enriqueta Mears (1890-1963) se unió a la Primera Iglesia Presbiteriana en Hollywood, California, donde se convirtió en directora de educación cristiana. La Escuela Dominical aumentó de 450 a 4.000 en menos de tres años y desarrolló vívidas lecciones que más tarde publicó al fundar Gospel Light, una de las más respetadas casas publicadoras de literatura de Escuela Dominical en la actualidad. 

Es mayormente conocida por ser la mentora de tres jóvenes que luego segaron grandes cosechas espirituales: Bill Bright, fundador de Campus Crusades para Cristo; Richard Halverson, un pastor que luego se convirtió en capellán del Senado de los Estados Unidos; y el conocido evangelista Billy Graham. Su cultura le dijo que necesitaba un hombre –cualquier hombre– para sentirse realizada. Pero ella rechazó esa mentira y escogió encontrar su realización en Cristo. Se lanzó a los propósitos de Dios para su generación y es muy probable que su obediencia haya producido más frutos espirituales que cualquier otro ministro cristiano del siglo XX.

El triunfo de la encarnación

Algunos cristianos han tergiversado un confuso pasaje del Nuevo Testamento para sugerir que las mujeres tienen que tener hijos para poder ser salvas o ser espiritualmente eficaces. Esta es una idea absurda, por supuesto, ya que contradice el mensaje bíblico de la gracia gratuita en Cristo. Sin embargo, es importante examinarlo: "Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos si permaneciera en fe, amor y santificación, con modestia" (1 Timoteo 2:13-15).

Ciertamente Pablo no estaba dando una garantía de que las mujeres cristianas nunca morirían en el parto. Y por supuesto, sabemos que Pablo no estaba implicando que las mujeres tenían que tener hijos para que Cristo las aceptara. ¿Dónde hubiesen quedado las solteras y las estériles? Pablo dedicó gran parte de sus escritos en el Nuevo Testamento para refutar la idea de que podía obtenerse la salvación a través de las obras. Proclamó con denuedo a los legalistas judíos que solo la fe en la expiación de Cristo trae una conversión verdadera. Entonces, ¿qué quiere decir este pasaje? Hay varias posibilidades de traducción para 1 Timoteo 2:15. Algunos expertos creen que los textos griegos señalan hacia la venida del Mesías a través de la virgen María. El versículo podría traducirse: "Pero se salvará por dar a luz al Hijo...". 

La misionera y expositora de la Biblia, Katherine Bushnell, establece claramente que lo que Pablo decía a Timoteo era: las mujeres no se salvarán de morir en el parto, ni son espiritualmente salvas por el proceso de dar a luz a sus hijos. Las mujeres son salvas de sus pecados y pueden alcanzar el cielo, precisamente en los mismos términos que los hombres, y sin ningún otro término adicional; porque Dios no hace acepción de personas. Pablo dice aquí, traducido literalmente del griego: Ella [la mujer] se salvará por la maternidad. 

Esto es, por el nacimiento del Redentor. Gracias a la encarnación, la mujer fue liberada del dolor del pecado que la marcó por siglos. Ahora que están en un lugar de dignidad en Cristo, son llamadas, como María, a dar vida, no solo a través de la maternidad natural sino por los frutos del espíritu. Casadas o solteras, con hijos o sin ellos, las mujeres son llamadas ante su presencia donde pueden ser cubiertas por el poder de Dios, tal como fue María. Como compañeras del Señor, pueden también desatar una poderosa liberación. Pueden ganar al perdido, sanar al enfermo y echar fuera demonios. Pueden alcanzar vecindarios o impactar naciones enteras. Pueden servir como misioneras, maestras, evangelistas, profetisas, y todo aquello para lo cual sean llamadas por Aquel que las hizo libres.

Extraído de "Diez mentiras que la iglesia le dice a las mujeres", por J. Lee Grady, Editorial Casa Creación.

COMPAÑERISMO = TERAPIA



Nuestras vidas se pueden comparar con un terreno sembrado de minas adormecidas dispersas que limitan su utilización para la siembra. Algunas de estas minas son más antiguas y están enterradas más profundamente. La mayoría fueron sembradas durante nuestros primeros años de vida como resultado de experiencias desagradables vividas o por falta de cierto tipo de vivencias positivas no recibidas, o debido a tendencias genéticas heredadas o conductas aprendidas. Estas minas activas enterradas hacen que nos sintamos tensos, irritables, enojados, deprimidos, inseguros, a veces, inalcanzables e inaguantables.

Por años las personas-especialmente los seres amados más cercanos-han tenido que lidiar con mucha cautela, temerosos de desatar temperamentos volcánicos expresados a través de... "No me hables ahora"... ¿Por qué me hablas con ese tono?... "No me hables mientras como... mientras manejo... mientras veo el partido de fútbol... cuando estoy cansado... preocupado... etc. "Tú sabes que eso me enferma". "Tú sabes cómo me enoja que me digas...que hagas...o que no hagas...". y muchas de esas expresiones surgen a menudo en las querellas recurrentes. ¿Le parece familiar lo descrito? Invariablemente, alguien o algo detonará una de esas minas activas. Según el estado emocional del individuo la mina estallará con tremendas repercusiones causando mucho daño en las relaciones más cercanas. De igual modo, esto provocará a otras minas cercanas, adormecidas, empeorando las relaciones ya debilitadas. También pueden ser afectados trabajos estresantes, condiciones de salud crónicas y estados espirituales ya desecados. El surgimiento de estos síntomas a menudo nos estimula a buscar orientación profesional, a veces por presión o decisión drástica de nuestros cónyuges, jefes, u otros.

Al comienzo, en la terapia se utilizan primeros auxilios emocionales tales como manejo del estrés a través de técnicas de relajación, para proveer calma y estabilización, y así permitir que el individuo pueda continuar funcionando en el trabajo, en las relaciones familiares y en otras responsabilidades. Al mismo tiempo se van sondeando "minas" interpersonales y sus posibles orígenes. Una vez identificada, refiero a la mayoría de mis pacientes a un proceso de oración especializado a través del cual se irán desactivando las minas más sobresalientes. Éste es un componente críticos del proceso terapéutico.
¡Recordemos que Cristo es quien sana! (Lc 4:40). Los individuos de diferentes creencias religiosas-aún os que profesan no tener alguna-se han beneficiado significativamente de estos procesos de oración salutógenos. Es bueno recordar que no todos aquellos que fueron sanados por Jesús regresaron a él., y aun así siguieron sanos. La gracia de Dios es para todos y no tiene límites, sino los que le ponemos nosotros.

A esta altura, los individuos al ser tratados continúan con la psicoterapia para el seguimiento debido, para la limpieza, el relleno del terreno desminado de sus vidas, preparándolos para un mejor y más fructífero usos en el futuro. Los cambios comienzan a ocurrir tanto en los patrones de pensamiento como en los de comunicación y conducta. Las relaciones dañadas y fracturadas comienzan a ser reparadas y mejores destrezas y actitudes son desarrolladas por las personas. Simultáneamente se recomiendan ayudas diversas índoles tales como participación en varios grupos de apoyo-AA, AlAnon, COA, círculos de oración, estudios bíblicos, células de compañerismo, así como ejercicio físico, nutrición apropiada, terapias de masajes, aromaterapia. En ciertos casos, también se recomiendan los medicamento bajo supervisión médica adecuada.

Todo esto forma parte del plan integral de tratamiento. La duración de este proceso depende tanto del nivel de compromiso del cliente, de sus recursos emocionales, espirituales, y del apoyo que tenga esa persona en su comunidad.

Todo ser humano desea pertenecer a una familia en la cual ser afirmado y amado. Nuestras congregaciones y parroquias pueden proveer el compañerismo, el cuidado tierno y acogedor indispensable para facilitar una rehabilitación efectiva, promover el cultivo de vidas libre de minas, y propiciar la madurez emocional por medio de servicio y ministerio con significado trascendente. Las palabras de San Pablo (una paráfrasis de Ro 12:2) "no nos conformemos a lo que hemos sido siempre en el pasado, sino seamos transformados por la renovación de nuestra mente" acompañan este plan de tratamiento clínico basado en los resultados de estudios en la neurociencia. ¡No es en vano que Cristo promete vida y vida en abundancia!

CONFIA EN DIOS


Si quieres sentirte segura, no deposites toda tu confianza en alguien que no sea en Dios o en ti misma. La inseguridad viene cuando nos conformamos, comprometemos nuestros sueños, limitamos nuestras ideas y aceptamos que nos avasallen y controlen. Tenemos que aprender a ser nosotras mismas, caminar libremente y sanar los miedos. Para lograr sentirte segura y libre, tienes que: concientizarte, reconocerte y aceptarte.

Concientizarte es cobrar conciencia de cómo nos sentimos y cómo nos gustaría cambiar nuestra vida. Si no tomamos conciencia, los sentimientos nos dominarán y será muy difícil expresar con claridad lo que queremos. Muchas mujeres pasamos por la vida tratando de contentar a los demás, sin pensar en lo que necesitamos o queremos. Por supuesto, cuando comienzas a clarificarle a los demás tus sentimientos y necesidades, te tildan de egoísta. No te preocupes. Por causa de la programación de la niñez, a veces nosotras mismas nos sentimos egoístas cuando exigimos respeto o ponemos en claro nuestras reglas del juego. Créeme: suprimir los deseos, las necesidades y los sentimientos puede causarte más daño a ti que a los que están a tu alrededor.

Comienza a preguntarte, ¿qué estoy sintiendo? ¿Por qué me siento así? ¿Es un sentimiento familiar? ¿Cómo me limita? ¿Qué me asusta? ¿Qué me preocupa?

La libertad comienza cuando sabemos lo que sentimos. El análisis efectivo es crucial para que le des un codazo a las circunstancias que te limitan y te comprometen. Analizar las situaciones y tomar control de tus acciones te mantendrá con los ojos abiertos. Te permitirá hacer tus planes en forma efectiva y con seguridad. La clave para sentirte segura es asumir tus responsabilidades.

Por su parte, reconocer de forma honesta, nuestras emociones, cuerpos físicos, capacidades intelectuales, aptitudes sociales, creencias e inseguridades, rompe con una atadura emocional. Nos ayuda a conectarnos con los demás y con nosotros mismos. Personalmente sé que la mejor manera para reconocer mis miedos y aclarar mis incertidumbres es hablar en voz alta conmigo misma.

Cuando tengo que resolver un conflicto con alguna persona, evito hacerlo en el momento que surge. Me conozco y sé que en el momento de coraje, si digo o hago algo, no voy a ser efectiva ni inteligente. Tengo que alejarme. Me toma tiempo calmar mi mente y mi emoción negativa. Acostumbro hablar sola en el auto, en mi baño y en mi cuarto, hasta que logro clarificar lo que siento, por qué lo siento y cómo lo voy a enfrentar.

Por eso es importante conocerse y tomar conciencia de la forma más cómoda y natural
de reconocer lo que nos pasa. Muchas personas se desahogan escribiendo. Otras toman un lugar para respirar o hacer ejercicios. Cada ser humano es un mundo, pero entiende, tú tienes el poder de decidir cómo vas a reaccionar, cuándo y cómo. Es importante reconocer nuestra válvula de escape. Aprende a manejar la frustración y el coraje para
ser una persona efectiva y más segura cada día.


Las emociones, en esencia, son impulsos para actuar la palabra. "Emoción" viene del verbo latino "mover", lo que sugiere que en toda emoción hay una tendencia a actuar. En nuestra mente, interactúan la mente racional y la mente emocional. La primera es reflexiva, analítica, estudiosa y es la parte que medita. La segunda tiene la habilidad de motivarse, persistir frente a las decepciones y controlar los impulsos. Evita los arranques de humor y los trastornos que disminuyen la capacidad de pensar, demostrar empatía y abrigar esperanza.

Alguna vez te has preguntado, ¿cómo una persona tan inteligente pudo hacer algo tan irracional y tan estúpido? La respuesta es que la inteligencia académica tiene poco que ver con la vida emocional. Las personas más brillantes pueden hundirse en peligros, pasiones desenfrenadas e impulsos incontrolables.

Según los estudios sobre esta materia, el coeficiente intelectual contribuye 20 por ciento al éxito de la vida y el 80 por ciento lo aportan las otras fuerzas como la inteligencia emocional, la inteligencia interpersonal (capacidad para comprender a los demás) y la inteligencia social. Estudios también afirman que hay una independencia entre la inteligencia emocional con respecto a la académica, y que hay poca o ninguna relación entre las notas o el cociente intelectual y el bienestar emocional de las personas.

Una persona puede tener un doctorado en cualquier especialidad y ser un analfabeta emocional. De ahí viene la importancia de cuidar nuestras emociones y calibrar nuestro carácter. La Biblia le llama tolerancia, templanza, paciencia, benignidad, paz, gozo, mansedumbre, bondad y amor.

Por último, acepta tus sentimientos tales cuales son. Verás que se va a desarrollar en tu interior un cambio que te conducirá al crecimiento emocional y espiritual de tu vida y la de tus semejantes. Si tienes coraje y alguien te pregunta, simplemente dile: "Sí, estoy enojada, estoy furiosa". Si te preguntan por qué y sabes la respuesta, dícela. Si tienes coraje y no sabes por qué estás tan enfadada, sé sincera contigo y dile: "Todavía no he descubierto la verdadera razón por la cual estoy tan furiosa".

Aceptarse a sí mismo, tal cual uno es, es un acto libertador y perdonador. No te da permiso para quedarte en las actitudes que sabes que son negativas, pero te da la herramienta para comenzar a hacer los ajustes necesarios para vivir una vida mejor.

Una maravillosa manera para desarrollar seguridad en ti misma es pensar en algo que hiciste mal. Piensa y di a ti misma que hiciste lo mejor que pudiste en ese momento. Perdónate y cree que no volverás a cometer el mismo error dos veces. Eso es aceptación. No esperes tener sentimientos mágicos de libertad y de paz interior. Ten paciencia contigo y procura desarrollar paciencia y aceptación con los demás. El salmista dijo: "Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre" (Salmo 125:1).

Dios es digno de confianza. El hombre falla, pero Dios es fiel. Él puso en cada ser humano las herramientas necesarias para vivir una vida segura y en abundancia. Tenemos que aprender a confiar en nuestras capacidades. Dios nos dio un cuerpo, intelecto, emociones, y nos hizo seres gregarios. Si desarrollamos cada una de estas áreas y las fortalecemos, estaremos seguros y viviremos confiados.