LA PALABRA SIEMPRE CONFRONTA

Cuando estudiamos los evangelios, y estudiamos las cosas que Cristo decía, cómo las decía, los momentos en los que las decía, notamos la tranquilidad con la que él decía cosas que eran verdaderamente significativas, cosas que cambiaban la tradición, cosas que cambiaban lo que creían los fariseos. Cuando uno trata de ganarse a una persona, uno trata de ser más simpático, le deja pasar algunas cosas. Sin embargo, cuando estudiamos la palabra del Señor, vemos que, a pesar de que Cristo, en muchos momentos, hacía esto mismo, cuando se trataba de los fariseos, él decía lo que tenía que decir, cuando tenía que decirlo, como lo tenía que decir. Él no tenía ningún problema con decirles las cosas de frente a estos hombres, que se acercaban tan solo para retar la teología de nuestro Señor. 
En Juan 6:59, en adelante, encontramos a algunos de ellos diciendo que la palabra que Cristo estaba hablando era dura de entender. Cuando, en el verso 60, dice que muchos de sus discípulos dijeron que aquella palabra era dura, se refiere a la gente que le seguía, y no como tal a los doce discípulos que conocemos. Los doce discípulos habían tenido la oportunidad de recibir la palabra de parte del Señor más de cerca, y Cristo había podido explicarles las parábolas, les había podido enseñar con más detalles. Cuando estudiamos lo que Cristo estaba diciendo en los versos anteriores, la palabra a la que sus seguidores se refirieron como “dura”, realmente no eran cosas difíciles de entender, no eran palabras tan duras como ellos la percibían. Cristo hablaba en parábolas, porque, aunque el mensaje fuera profundo, Cristo quería llegarles a las personas, para que pudieran recibirlo en su espíritu. Aquella palabra no era difícil de entender, sino difícil de aceptar, porque estaba compitiendo con toda la tradición, con el legalismo, con todo aquello que ya estaba cimentado en la mente y el corazón de los que escuchaban. Podemos entender por qué existía cierta resistencia, si prestamos atención a las cosas que Cristo les decía. Por ejemplo, les dijo que él había bajado del cielo. ¿Qué clase de teología es esa? Hoy podemos entenderlo, y nos parece sencillo, pero, en aquel momento, aquella era una teología controversial, que chocaba con lo que ellos habían estado creyendo. Un poco antes, les dijo que ellos tenían que comerse su cuerpo, que tenían que beberse su sangre. Hoy entendemos a lo que Cristo se refería, pero, en aquel momento, aquellas expresiones les chocaban a aquellos hombres. En este pasaje, Cristo tiene el atrevimiento de decirles que por qué se sorprendían, si ellos mismos lo verían ascender al cielo, de donde él vino en primer lugar. 
El tiempo del ministerio de Cristo, fue uno de los momentos donde más división había, y donde más seguidores se perdieron porque, después de este pasaje, muchos de ellos dejaron de seguirle, porque estas palabras les chocaban. Muchas veces queremos que la palabra el Señor sea suave, que pueda llegarle a todo el mundo, y gloria a Dios por aquellas ocasiones en que tenemos la oportunidad de llevar mensajes con los cuales muchas personas se puedan identificar, pero gloria a Dios cuando también el Señor da revelación a nuestro espíritu, y podemos llevar mensajes que rompen con las tradiciones, con el legalismo, de muchas mentes que ya están cimentadas en ciertos conocimientos. Hay personas que quisieran que se baje la línea del mensaje, pero no hay que bajar la línea del mensaje, porque, aun a Cristo le sucedía y, aunque había gente que se iba, había gente que se quedaba y recibía la bendición. No importa si el nivel del mensaje está bien alto, o si se baja para tratar de llegar a la mayor cantidad de personas, Dios siempre tiene una cosecha de almas, Dios siempre tiene un grupo escogido para recibir revelación específica, en un momento específico.

EL PODER DE UNA PETICION

El libro de Ester es uno de mis favoritos por muchas razones. Pero una de las importantes aplicaciones persona­les que he encontrado en ese libro es la visión reveladora que ofrece sobre la oración. Prescindiendo por completo de cualquier iniciativa o esfuerzo de su parte, Dios dispuso soberanamente, que Ester tuviera una posición de gran influencia en un momento deci­sivo de la historia de Israel. 
Ester no podía ver el guión que Dios había escrito en el cielo y que estaba por consumar en la tierra. Toda la nación judía tenía un futuro incierto, dado que el malvado Amán se había propuesto destruir al pueblo elegido por Dios. Por un breve tiempo, desde su posición estratégica en la tierra, parecía que iba a tener éxito. (Cuando miras a tu alrededor y parece que el enemigo tiene a Dios en posición de jaque mate, no te desesperes. Recuerda que nosotros vemos las cosas desde una perspectiva limitada, finita. Dios sigue estando en su trono, y sus propósitos no se podrán impedir). Tú ya conoces la historia. 
Cuando Mardoqueo, el primo de Ester y objeto de odio de Amán, descubrió el insidioso complot para exterminar a los judíos, suplicó inmediata­mente a la reina Ester que hiciera ejercicio de su posición real e intercediera ante el rey Asuero en favor de su pueblo. La incertidumbre inicial de Ester surgió de un hecho importante. Ella sabía que nadie se atrevía a acercarse al rey sin ser invitado. Hacer eso era arriesgarse a morir; a menos que el rey tuviera misericordia y extendiera su cetro de oro a modo de bienvenida. Ella sabía que su vida estaba en peligro si se presentaba para una audiencia con el rey. Finalmente, Mardoqueo persuadió a Ester de que ella estaba allí con un propósito más grande que ella misma, y que no podía dejar de participar de ese propósito. Después de tres días de ayuno, Ester se puso su vestido real y entró al patio interior del palacio, y encontró al rey sentado en su trono. 
Me encantan los dos versículos que siguen: “Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces vino Ester y tocó la punta del cetro. Dijo el rey: ¿qué tienes, reina Ester, y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará” (Est. 5:2­3). Aquí tenemos una vislumbre de la increíble relación entre un Dios todopoderoso, sentado en su trono en el cielo, y los creyentes que se acercan a su trono desde su posición en la tierra para interceder en favor de su pueblo. (La analo­gía no está completa porque, desde luego, Asuero, al ser un rey pagano, seguramente, no puede representar a Dios con exactitud). Cuando nosotros, igual que la reina Ester, tomamos consciencia de una necesidad aquí en la tierra, podríamos ser renuentes a acercarnos al Rey del universo con nuestras necesidades y cargas insignificantes. Pero nos olvidamos de que este Rey nos ama, nos ha elegido, se deleita en nosotros, e inexplicablemente ha resuelto cumplir sus propósitos en la tierra en unión con las oraciones de su pueblo. De hecho, Él espera que nos acerquemos y le pidamos. Puede que sintamos temor de acercarnos a Él, que es poderoso y podría destruirnos en un abrir y cerrar de ojos, si quisiera. Pero cuando nos aproximamos a su trono “vesti­dos solo en su justicia” (así como Ester se preparó al ponerse su vestido real), sorprendentemente obtenemos “gracia ante sus ojos”; Él extiende su cetro de oro hacia nosotros, y somos bienvenidos a acercarnos y tocar la punta del cetro. Después de tener acceso a su presencia, el Rey nos dice: “¿Cuál es tu petición, amada mía? Se te concederá. Pide y recibirás”. 
 A medida que se desarrolla la historia de Ester, el rey Asuero le hace la misma pregunta tres veces más (Est. 5:6; 7:2; 9:12) y le asegura que su generosidad no tiene límite, que su deseo es bendecirla y que puede cumplir cualquier peti­ción que le haga; se le concederá cualquier cosa que ella pida. A menudo me maravillo de las cosas sobrenaturales que Dios haría en este mundo —cosas que Él está listo, deseoso, ansioso y dispuesto a hacer— si tan solo nos acercáramos a Él y le presentáramos nuestra petición en oración. ¿Cuántos milagros y cuántas bendiciones quisiera Él concedernos, que esperan solo el clamor del corazón de uno de sus súbditos aquí en la tierra? Hace años, una amiga hizo una pregunta, que ha estado siempre en mi mente: si Dios sólo hace algo en mi vida y en las vidas de otros cuando oro, ¿cuánto más haría y cuánto más recibiríamos de su mano, si tan solo oráramos más? Venid todos ante el Rey; y abundantes peticiones traed. Pues tan grande es su gracia y poder, que ninguna petición ha de exceder.
 —JOHN NEWTON (1725-1807) ¡Oh, Dios! Que en nuestra desesperación, nos concedas fe y denuedo para acercarnos a tu trono y presentarte nuestras peticiones, pues sabe­mos que con ello estrechamos lazos con el Omnipotente y nos converti­mos en instrumentos del cumplimiento de tus propósitos eternos aquí en la tierra.

DE LA OPRESION A LA LIBERTAD


No todas las parejas que pasan por el divorcio sanan fácilmente. No todas las personas que han sido abusadas lo superan rápidamente. No todas las personas que atraviesan una quiebra se recuperan. Muchas personas pasan por experiencias trágicas, y algunos por enfermedades desesperantes, por lo que son incapaces de vivir una vida plena. Esta sección trata sobre el milagro de la sanidad y la transformación del alma, la parte de nosotros que clama en silencio y se pregunta: “¿Cómo puedo llegar a ser libre?”. Tal vez usted pueda ser uno de los pocos que nunca sienten la opresión del enemigo, pero posiblemente conozca a alguien que está desesperado por experimentar libertad. Oro que el Espíritu Santo nos ayude a entender la urgencia y la enorme necesidad de enseñanza y conocimiento de lo que el enemigo realmente está tramando, y de las cosas que podemos hacer para volver a estar sanos. Dios quiere que disfrutemos de todas las bendiciones del nuevo pacto. 

• ¿Se siente usted como si la vida lo dejara de lado y duda de que vaya a mejorar? • ¿Cómo puede ser sanada una persona deprimida, emocionalmente quebrantada, y abusada? 
• ¿Puede una persona realmente ser liberada de los espíritus malignos que la atormentan? 
• ¿Qué tipo de poder es este, y cómo puede una persona activarlo? 
• ¿Todos los creyentes tienen poder y autoridad sobre todo poder del enemigo? 
 • ¿Qué pasa con las víctimas? Una vez que aceptan a Cristo, ¿pueden también depender de la autoridad y del poder de Dios para recibir sanidad y restauración? 
 • ¿Qué pasa con las maldiciones transferidas de un familiar a otro? ¿Pueden ser rotas, y la persona ser liberada? 
• ¿Qué hay del aventurarse en el ocultismo? ¿Hacerlo realmente afectará de alguna manera la vida de una persona y su carácter? 
 Yo creo que cuando una persona nace de nuevo y recibe conocimiento de sus derechos en Cristo Jesús por el nuevo pacto, puede responder sí a todas estas preguntas. La Biblia nos revela claramente que a todos los ciudadanos del Reino de los cielos se les ha dado autoridad sobrenatural sobre todo el poder maligno del enemigo: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre todo fuerza del enemigo, y nada os dañará” (Lucas 10:19). Pero el problema es que demasiados cristianos no saben cómo librarse de los hábitos o situaciones paralizantes en los que han caído por otra persona. No tienen idea de cómo utilizar su autoridad del Reino. Esta generación ha producido un gran número de adultos, niños y jóvenes que son absolutamente infelices, y que luchan con trastornos emocionales y sueños no cumplidos. Muchos adultos tratan de echarle la culpa a otros, pero creo firmemente que esta generación está siendo moldeada por padres que están demasiado ocupados para darse cuenta de lo que está ocurriendo a su alrededor, por un sistema educativo que ha quitado a Dios y a la oración de su atmósfera, y por un sistema mundano que tiende a la autogratificación instantánea. A través de programas de televisión, entretenimientos mediáticos, juegos, libros de texto, de la tecnología y de las amistades, somos constantemente alimentados con creencias seculares y de la Nueva Era, y con un estilo de vida que desafía todas las leyes del nuevo pacto establecidas por Dios para que el hombre tenga éxito y se multiplique. Como si eso no fuera suficiente, esta semana, mientras escribo, Satanás ha estado influenciando activamente a gente y a niños para matar y abusar. La CNN News informó que una escuela del área de Los Ángeles fue el centro de un impactante escándalo por abuso de menores después de descubrir que dos profesores abusan de niños inocentes. Muchos de estos niños, sin duda, van a crecer con recuerdos traumáticos, y algunos podrían desarrollar comportamientos irracionales. Situaciones como estas son las que originan arraigadas conductas anómalas en niños, quienes luego se convierten en adultos necesitados de la intervención y transformación divinas. Después oí en las noticias los extraños detalles del comportamiento de un padre que quemó su casa, matándose a sí mismo y a sus dos hijos, después de la búsqueda de su esposa desaparecida. Este era un padre joven con una familia encantadora y una vida plena por delante, pero con una mente y un alma desordenadas, que incursionó en la pornografía infantil y se expuso a los ataques del enemigo. Todas las áreas de nuestra sociedad se ven afectadas por el pecado y los ataques del enemigo. La cantidad de pacientes terminales está aumentando, y muchos están siendo enviados a sus casas, porque se han agotado todas las vías de ayuda médica y psiquiátrica. 
Como en los tiempos del ministerio de Jesús en la tierra, millones de personas desesperadas esperan una unción poderosa que sane a los enfermos y rompa los yugos de esclavitud. Hoy en día tenemos que escuchar las palabras y los mandamientos de Jesús proviniendo del pueblo de Dios, que se abra paso entre las multitudes, ordenando a los espíritus malignos que suelten a la gente, a la enfermedad y a las dolencias que la suelten, a los ojos ciegos y a los oídos sordos que se abran, a la muerte que deje a sus víctimas jóvenes y suicidas, y a la maldición de la pobreza que suelte a las personas. Dios está esperando que tomemos la autoridad sobre todo el poder del enemigo, que Él ya ha delegado a todos los creyentes nacidos de nuevo (Lucas 10:19). Yo creo que los milagros, señales y prodigios están disponibles para nosotros todos los días, al igual que por la intervención divina se nos proporciona nuestro pan de cada día, todos los días, pero hay un compromiso que debemos asumir. 

Me gusta la manera en que lo dice Jennifer LeClaire, editora de noticias de Charisma, en uno de sus boletines: “No podemos hacer la parte del Señor; no podemos forzar los milagros, señales y prodigios. Sin embargo, podemos hacer nuestra parte: podemos derribar las fortalezas de nuestra propia alma que nos impiden caminar en la plenitud del Espíritu. Podemos dejar de tolerar los espíritus que nos tientan a pecar. Podemos comenzar a interceder por los santos caídos en lugar de jugar al juez. En otras palabras, podemos empezar a vivir como vivían los santos en el libro de los Hechos: entregados, encendidos, y dispuestos a morir por el evangelio. El avivamiento comienza con usted. Lo repito, no podemos fabricar milagros. No podemos generar maravillas. Sin embargo, podemos cooperar con el Espíritu Santo para separar lo profano de lo santo en nuestros propios corazones y en nuestras propias mentes. Podemos purificarnos y despojarnos de todo peso que nos detiene. Podemos permitir que el Espíritu de Dios haga una obra profunda en nosotros y pueda, entonces, obrar grandemente a través de nosotros. El avivamiento comienza con usted y conmigo”. 
Hoy somos testigos de un crecimiento sin precedentes en muchas iglesias, las cuales se llenan de nuevos convertidos que esperan con avidez que se manifiesten la unción y el poder de Dios después de oír los mensajes del poder milagroso de Dios para sanar y liberar a las personas de la pobreza y de la potestad de Satanás. ¿Qué sucede entonces? ¿Dónde están los llamados al altar? ¿Dónde están los obreros ungidos del altar, listos para echar fuera demonios y ordenar que la enfermedad, las dolencias, y el quebrantamiento suelten a las personas enfermas, agobiadas y desesperadas? En cambio, la música vuelve a sonar, es necesario hacer los anuncios, y se les dice a las personas que los altares están abiertos para la oración después de que el servicio haya finalizado. ¿Dónde está el poder de Dios para liberar a los cautivos? Hay muchas iglesias llenas del Espíritu que enseñan a la gente cómo ser libre. Pero muchos son buscadores de congregaciones amigables con mensajes maravillosos, pero sin señales, ni prodigios ni milagros que sigan a la Palabra de Dios. La gente sale sintiéndose renovada, pero con los mismos problemas y obstáculos insoportables. Nos falta la parte más importante del evangelio: sanar a los enfermos, abrir los ojos a los ciegos, y libertar a los presos de la oscuridad y la opresión espiritual (Isaías 42:7). Dios ya ha hecho provisión al darnos un Salvador, Jesucristo. 
El enemigo está trabajando horas extras. Él sabe que su tiempo es corto, porque Dios está alineando todo para dar la bienvenida a su novia en el Reino de los cielos. El pueblo de Dios es la novia de Cristo, y debemos limpiarnos y prepararnos para este magnífico evento. Hay demasiadas personas que están sufriendo hoy. Cada familia ha sido afectada por la economía inestable y endeudada, por la pérdida de empleos, de viviendas, de pensiones y jubilaciones, del seguro médico, y por el aumento de los divorcios y la ruptura de hogares. Toda esta inestabilidad está causando desesperación y un alto nivel de conflicto en muchos hogares. Los niños se esconden en su mundo cibernético, y muchos están experimentando trastornos de ansiedad. Nunca hemos visto un tiempo como este. 
Nuestro mundo, tal como lo conocemos, pronto dejará de existir. Un sistema mundial único se está desarrollando con rapidez, y ya está en ciernes una sociedad socialista. Es necesario que el pueblo de Dios se concientice y crea que Dios tiene un plan superior, y que, además ¡Él tiene la última palabra! El justo por la fe vivirá. Tenemos que consagrar nuestras vidas para vivir una vida santa y creer que Dios nos está cuidando activamente. No vamos a fracasar, ni sucumbir, ni morir de inanición, ni arreglárnoslas como podamos. Dios ha prometido que nos mantendrá y nos sostendrá todos los días de nuestras vidas. Debemos creerlo.

MARCHA HACIA ADELANTE

Dios está reuniendo guerreros de oración que tienen unción para obtener autoridad jurisdiccional sobre los poderes de las tinieblas para que las familias, las comunidades, los gobiernos, los ministerios, las corporaciones, los países, los reinos y las naciones sean traídos de regreso al alineamiento divino y para que los individuos cumplan el propósito y maximicen su potencial personal. 
El Espíritu Santo se convertirá en una especie de sargento instructor cuya responsabilidad será capacitarlo en el arte de la oración estratégica y de la guerra espiritual. Él también lo entrenará para que se vuelva un francotirador en el reino espiritual y le permitirá arremeter contra la rapidez de los objetivos satánicos y demoníacos en movimiento. Como con David, Él también lo capacitará para que conquiste al oso, león y gigante demoníaco proverbial. Durante su momento de oración, el Señor incluso puede colocar el espíritu de atalaya sobre usted, y puede percibir actividades que vienen de parte de la voluntad de Dios o aquellas que son de naturaleza diabólica. Si son divinas, permanezca firme en la oración de acuerdo a lo que percibe, diciendo: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad” (Mateo 6:10). Si la actividad es de origen diabólico, ore contra ella usando las herramientas, estrategias y tácticas que contiene esta Biblia para la guerra espiritual. Mientras ora y libra una guerra en el espíritu, recuerde usar su derecho legal y su autoridad espiritual. 
Dios ha colocado a los enemigos bajo sus pies y le ha dado poder para pisar serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo; nada lo herirá de ningún modo. “Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan” (Lucas 10:20). No muestre ninguna misericordia al enemigo mientras emplea estas estrategias y tácticas. Según 2 Corintios 2:14, Dios hará que triunfe. Recuerde que usted no está luchando con la carne y la sangre, sino contra seres espirituales que usan a agentes humanos para cumplir su propósito en el reino de la tierra. Puesto que sus armas no son carnales, sino poderosas por medio de Dios (2 Corintios 10:4), entonces: “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová” (Isaías 54:17).*

DEPENDIENTES

El confiar en nuestro propio camino desafía el hecho más básico de la creación del hombre: Dios hizo al hombre dependiente

“Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para El.
Y El es antes de todas las cosas, y en El todas las cosas permanecen.” Col. 1:16-17

¡Qué fácil nos deslizamos y empezamos a vivir a “nuestra manera”! . Debemos hacer frente a nuestra dependencia, arrepentirme de mis intentos de vivir a mi manera, según mi propio camino y someterme a los caminos de mi Creador.

Nuestro orgullo hacia Dios se manifiesta de dos formas:
< br />• Cuando insisto en vivir a mi manera. La reacción humilde frente a esto es confesarlo a Dios en arrepentimiento y dejarlo de lado. Prov. 28:13

• Pensando que mis propios esfuerzos y habilidades son los responsables de cualquier logro o éxito. La humildad es darme cuenta que alguien más es responsable por todo lo bueno en mi vida: Dios mismo.

¿Piensas que las cosas ocurren por tus propias fuerzas? . ¿Estás pasando una prueba? ¿Dejas que Dios muestre la forma de resolverlo y lo pones en sus manos? ¿O quieres las respuestas tu manera?
La humildad es la señal que realmente entiendo lo que Dios quiere de mí. La tendencia natural del hombre es insistir que le dejen solo para vivir la vida a su propia manera y atribuirse el mérito por cualquier éxito y logro que pudiera experimentar en el proceso.

“Asimismo, vosotros los más jóvenes, estad sujetos a los mayores; y todos, revestíos de humildad en vuestro trato mutuo, porque Di os resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes.” 1° Pe.5:5

La transformación que será para nuestro bien y para la Gloria de Dios comienza con la humildad.

ALIMENTADOS POR CUERVOS

Elías fue obediente a la palabra del Señor, y se fue a vivir cerca del arroyo de Querit, frente al río Jordán. Los cuervos llegaban por la mañana y por la tarde, y le llevaban pan y carne, y él bebía agua del arroyo. 1 Reyes17: 5-6, RVC.
Elías obedeció a Dios y Dios proveyó. En 1 Samuel 15:22, nos enseña que la obediencia es mejor que el sacrificio. Ahora, esta es una de las tres ocasiones en las que Dios provee para Elías de manera sobrenatural. Primero, aquí por medio de los cuervos, segundo, en los siguientes versos por medio de la viuda, y tercero en el capítulo 19 por medio de un ángel. ¿Por qué? Dios siempre provee para aquellos que caminan en justicia.
El Salmo 37:25 nos dice: No he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan.
Dios es un Dios de provisión. Él nunca va a dejar que sus hijos se mueran de hambre. Nunca va a dejar que sus hijos tengan hambre. El Dios del maná en el desierto es el Dios de los cuervos junto al arroyo. Él va a usar lo bueno, lo malo y lo feo para alimentarte pero no vas a padecer hambre.
¿Por qué el cuervo? El cuervo es un animal malo y sucio; en Génesis capítulo 8, fue el cuervo el que le demostró a Noé que las cosas todavía estaban podridas. Pero Dios es un Dios que puede limpiar lo sucio y domar lo malo. Él es el Dios tanto del cuervo como de la paloma.
El cuervo representa un recurso poco probable. Algunas veces Dios nos alimenta y nos bendice con recursos poco probables. Aquí está la Palabra, ésta es tu temporada de alimento del cuervo. Dios está por alimentarte con recursos poco probables. Dios está por proveer del lugar que menos lo esperas.
Así que cuando veas al cuervo, grita, ¡ahí viene mi pan, ahí viene mi carne!

INVISIBLES

Puede que seamos de los que prefieren ocupar las bancas del fondo en nuestra iglesia, o esas que están cerca de la puerta para huir apenas termina la reunión… Puede que, a la hora de escuchar el mens aje, estemos pensando a quién le vendría bien esa palabra. O seamos de los que tenemos una vida mucho más ocupada que la de los demás a la hora de las convocatorias para los ministerios… Quizás somos de los que hace tanto tiempo que concurrimos a una congregación, que la verdad es que ya no hay nada nuevo bajo el sol y hay poco más que podamos aprender. Es que tenemos muchos años de creyentes y de experiencia… 
¿Somos los del fondo del salón? ¿Somos los invisibles de siempre que preferimos el bajo perfil? ¿Somos, en definitiva, LOS TIBIOS…? “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oid or olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.” Santiago 1:22-25 Ser de los invisibles es simplemente un engaño, porque la vida cristiana es radical: es de los hacedores. 
Los oidores viven la mentira de verse en el reflejo sin ser ni vivir la plenitud de la obra que Dios nos tiene preparada. ¿Para qué oímos si no vamos a escuchar la voz de Dios en su palabra? Nos engañamos de que el ir a la iglesia, levantar las manos o hacer actos de presencia es ser cristianos. Pero vamos a desenmascararnos: nos estamos engañando… y luego del oír, nada ha quedado en nuestro corazón. 
La actitud del hacedor es la de “mirar atentamente en la perfecta ley”; examinando el interior y muriendo al yo en cada momento, rumiando con su inteligencia y dejando actuar el Espíritu para comprender aquello que resulta inaccesible para la pequeñez humana. Es la actitud comprometida y sacrificada de “perseverar” en aquello que h a escuchado y reconoce que Dios debe obrar, abandonándose a sí mismo para entregarse en las manos del Creador para que lo haga de la forma en que debe ser. Y “no se permite olvidar”, sino que retiene y reflexiona diariamente en su obrar, buscando agradar al Señor y glorificarlo con su vida. Sin dudas la invisibilidad del oidor resultará más cómoda.