La historia está en el Libro de Jeremías capítulo 38.
El profeta Jeremías no estaba preso por robar.
No estaba preso por traicionar.
Estaba preso por decir la verdad.
Por anunciar el mensaje que Dios le había dado.
🕳 LA CISTERNA DE LODO
Los príncipes de Judá se cansaron de escuchar sus advertencias y convencieron al rey Sedequías de callarlo.
¿La solución?
No matarlo directamente…
Sino lanzarlo a una cisterna vacía, sin agua, pero con lodo.
La Biblia dice que Jeremías se hundió en el lodo.
No era solo un encierro físico.
Era humillación.
Era abandono.
Era silencio.
Y todo por obedecer.
⚖ CUANDO DECIR LA VERDAD INCOMODA
Jeremías no profetizaba cosas bonitas.
Anunciaba juicio, advertía consecuencias, llamaba al arrepentimiento.
Y eso incomoda.
Hoy sigue pasando lo mismo.
La verdad confronta.
La santidad molesta.
La corrección irrita.
Muchos prefieren silenciar al mensajero antes que cambiar su conducta.
👁 DIOS VE EN LA CISTERNA
Mientras Jeremías estaba hundido, Dios movió el corazón de un hombre extranjero, Ebed-melec, para rescatarlo.
El mismo que fue rechazado por hablar, fue levantado por la mano de Dios.
La cisterna no fue su final.
Fue parte del proceso.
🔥 MENSAJE QUE CONFRONTA
Si estás en una “cisterna” por hacer lo correcto…
No te desesperes.
Si te aislaron por mantener principios…
No te rindas.
Si te atacan por hablar verdad…
No negocies tu llamado.
Porque es mejor estar en una cisterna con Dios
que en un palacio sin Él.
🌱 UNA VERDAD FINAL
La fidelidad puede hundirte ante los hombres…
pero te levanta delante de Dios.
Jeremías salió de la cisterna.
Jerusalén cayó como él había advertido.
Y la palabra de Dios se cumplió.
La pregunta no es si enfrentarás oposición.
La pregunta es: ¿seguirás siendo fiel cuando te hundan en el lodo?
Dios no abandona a sus siervos en la cisterna.
Él usa el lodo para formar carácter.


0 comentarios:
Publicar un comentario