PERDIDOS EN EL DESIERTO

Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto, y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró.”
Génesis 21:15


Los versículos de arriba pintan una imagen sombría de desesperanza y abandono, de profunda tristeza y resignación. La muerte como desenlace obligado para los cuerpos sedientos y agotados de una madre y su hijo perdidos en el desierto.
Los protagonistas de esta historia son Agar y su hijo Ismael, aunque en realidad podría ser la historia de cualquier madre y su hijo. Tal vez el desierto no sea el lugar físico real y la falta de agua no afecte directamente al cuerpo, pero la situación de Agar e Ismael se repite a diario en la historia de incontables duplas de madres e hijos sufriendo por alguna situación.
Tal vez enfermedad, maltrato, abandono, persecución, cualquiera sea el marco que delinea el desierto y cualquiera la necesidad vital no satisfecha que pone en riesgo la vida, el cuadro perturba nuestro corazón profundamente.
La mente se llena de preguntas, incomprensión e incertidumbre agitan nuestras fibras más íntimas, incluyendo el no deseado pero inevitable tono de reproche dirigido a nuestro Dios.
Como cuando levantamos un trozo de papel conteniendo una imagen que no comprendemos, comenzamos a girar el trozo para ver si de alguna manera lo que tenemos ante la vista adquiere algún tipo de sentido, puede ser interpretado desde algún punto de vista.
Cuando los sentidos sólo pueden ofrecer a la mente una perspectiva de desesperanza y dolor, de abandono y soledad, debemos dejar de girar el papel, tomar la distancia suficiente para poder volver a mirar, enfocando esta vez la porción del cuadro que estamos perdiendo.
Dios tiene puesta su mirada en lo eterno, todo lo hace con un propósito y una razón. Nosotros por defecto contemplamos sólo lo terrenal, un panorama chato y fatalista nos concentran en un hoy y un ahora que se vuelven determinantes y definitorios. Sin embargo Dios ha soplado eternidad en el corazón del hombre, si no incluimos la eternidad en la ecuación no podremos contemplar la imagen completa.
No percibir la realidad espiritual de las cosas que pasan o que nos pasan puede llegar a alejarnos de Dios o a construir una imagen de Él ajena a su naturaleza.
¿Estará Dios siendo injusto? ¿No tendrá valor para Él el vínculo que les une? ¿Será incapaz de concebir el dolor de una madre producto del amor que siente por su hijo moribundo? ¿Por qué permite una situación así?
Cuando sólo vemos abandono, desesperanza y el silencio de un Dios ausente y lejano debemos desechar la frágil realidad que nos ofrecen nuestros sentidos y racionalidad humana y volver al fundamento de la verdad expresada en su Palabra:
“Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.” Juan 4:19
En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros;…” 1 Juan 3:16a
¿No hemos acaso conocido el amor por Él? ¿Quién ha sido capaz de amar primero?
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16
¿Habrá algo realmente esencial que nos sea negado, cuando no nos negó ni a su propio Hijo?
“¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;..” Éxodo 34:6
¿Serán engañosas las propias revelaciones que Él hace de sí mismo?
Independientemente de si las circunstancias que nos llevan a vagar perdidos por el desierto son producto de la consecuencia lógica de malas decisiones tomadas con anterioridad o no, nuestra percepción de Dios no cambia lo que Él es, ni lo que está dispuesto a hacer por nosotros.
El Señor no permaneció ajeno al llanto de Ismael ni a la aflicción de su madre:
 “Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.” Génesis 21:16
De la misma manera Dios nos pregunta hoy: "¿Qué tienes?", nos consuela diciendo: “No temas”.
La desesperanza había segado a Agar, paradójicamente se negaba a contemplar aquello que era lo único que sus ojos podían ver: la inevitable muerte de su muchacho.
Sin embargo el Señor no la pierde de vista nunca, la vio salir muy de mañana, con escaso pan y un odre de agua, la vio tomar el camino equivocado y vagar sin rumbo. Lo permitió de esta manera porque sin desesperación y temor de muerte no habría habido encuentro. En su misericordia también había provisto de antemano la fuente que les daría de beber y les permitiría seguir adelante:
“Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.” Génesis 21:19
¿Hemos descubierto nosotros la fuente que Dios ha preparado de antemano para nosotros?
“Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.” Juan 7:37
“Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”Apocalipsis 22:17b
Ante la confusión y el dolor aceptemos primeramente la soberanía de Dios, que el dolor terrenal no nos ciegue, dejémonos consolar con la convicción de que Dios es fiel a sus promesas y no dejará de cumplir ninguna de ellas.
“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”
Apocalipsis 21:4
¿Pueden tus ojos ver la fuente de agua viva? Muéstrala a otros para que puedan beber de ella.

CUANDO DIOS HABLA



Sera posible que Dios le haya estado hablando y usted no percibiera que era la voz de el? Tal vez Dios le hablo a través de una impresión en su espíritu, un pasaje bíblico o mediante un sueno profético. Todas esas posibilidades pueden darse, conforme Dios continúe hablando hoy de muchas maneras diferentes. 

Por ser creados para tener comunión con Dios es que podemos escuchar su voz, conocer su corazón y entender lo que desea para nuestra vida. 

Cuando Dios habla, de Chuck D. Pierce y Rebecca Wagner Sytsema, muestra como recibir la Palabra de Dios, interpretar los sueños y las visiones, y actuar según lo discernido, para finalmente lograr el destino que Dios tiene para usted.

DICCIONARIO BÍBLICO HEBREO-ESPAÑOL

Éste es el primer diccionario científico bíblico hebreo-español. Basado en una traducción literaria de la Biblia hebrea, es el heredero directo del «Diccionario Hebreo-Latín» de la Biblia Políglota de Alcalá. 

Realizado con los más modernos criterios lingüísticos, cada entrada recoge diferentes tipos de información: morfológica (variantes posibles, conjugación, régimen, clase de palabra), sintáctica (modismos, fraseología, restricciones de uso) y semántica (diversas acepciones, sinónimos, antónimos, información sobre el campo semántico al que pertenece); así como las palabras españolas derivadas.







DICCIONARIO DE LA BIBLIA HISTORIA Y PALABRA

El Diccionario de la Biblia recoge las aportaciones principales de la exégesis y teología bíblicas, y lo hace en torno a dos ejes. El primero es la historia narrada por la Biblia, que constituye un momento importante del despliegue de la humanidad, al menos desde la perspectiva de Occidente. 

El segundo es la palabra proclamada por la Biblia, fuente de inspiración estética, moral y religiosa de una parte significativa de la humanidad. Xabier Pikaza introduce a sus lectores en el extenso mundo de la Biblia de un modo culturalmente rico, respetando las tradiciones de las diversas iglesias, pero desde la perspectiva de una modernidad en la que deben dialogar y dialogan diversas formas de entender y proyectar la vida humana. 

El Diccionario de la Biblia de Xabier Pikaza es una obra accesible, que puede servir de ayuda a las personas que se acerquen al estudio de la Biblia, pero también es una obra seria y rigurosa, que, a través de su sistema de remisiones y de sus ricas referencias bibliográficas, facilitará a las personas iniciadas en el estudio de los textos sagrados e incluso a los estudiosos profundizar en su acercamiento a la Palabra de Dios.

DIOS ES JESÚS DE NAZARET

Jesús es Dios. Esta es una confesión de fe absolutamente incuestionable. Pronunciar estas palabras puede dar por hecho el conocimiento de quién es Dios antes de saber nada sobre Jesús. Sin embargo, esto no es lo que enseñan las Escrituras. Según los Evangelios está claro que nosotros no conocemos plenamente a Dios, ni sabemos quién es él realmente. 

Para eso tuvo que aparecer en la historia Jesús de Nazaret. Por lo tanto, tendríamos que admitir que no sabemos lo que hay detrás de la Palabra de Dios a no ser, precisamente, porque Dios se ha encarnado: «A Dios nadie le ha visto jamás, el unigénito Hijo que está a la diestra del Padre, él le ha dado a conocer» (Juan 1:18).

LOS 40 CRISTIANOS MÁS INFLUYENTES

La Biblia es el fundamento del cristianismo, pero la manera en que los cristianos piensan y hablan de Dios, de la Biblia, y de la fe, fue forjada por influyentes pensadores desde el siglo I hasta el siglo XX.  

En esta obra, el Dr. Daryl Aaron narra las poderosas historias de cuarenta de ellos que nos han ayudado a entender mejor lo que hoy creemos, y por qué lo creemos.

De una manera brillante, y a veces sorpresiva, el Dr. Aaron explora la vida y sobretodo, las importantes enseñanzas de estos gigantes de la historia de la Iglesia, desde Justino Mártir y Agustín hasta Martín Lutero, Calvino, Dietrich Bonhoeffer, y muchos otros, resaltando la manera en que sus enseñanzas incluyeron en la Iglesia, a veces para bien y otras no tanto.

Su fe se fortalecerá a través de este encuentro con aquellos que allanaron el camino para nosotros, incluso arriesgando sus vidas en defensa de las creencias que hoy mantenemos.

IGLESIA CENTRADA

A muchos pastores les cuesta un gran esfuerzo convertir sus principios teológicos en un ministerio fructífero en los lugares que han sido llamados a alcanzar. No les es suficiente saber lo que se debe creer (la teología), o la forma en que se debe trabajar en el ministerio (la metodología). Necesitan algo que se halle entre ambos extremos. 

Necesitan ayudar a pensar en función del ministerio dentro de una cultura que ha dejado de creer que el cristianismo sea una fuerza beneficiosa, sin mencionar siquiera que en la Persona de Cristo se encuentre la fuente máxima de la verdad revelada. Iglesia Punto Central, una colección de doce ensayos escritos por Timothy Keller, esboza una visión teología del ministerio que está organizada alrededor de tres compromisos básicos:

• Centrarnos en el Evangelio: El Evangelio de la gracia en Jesucristo lo transforma todo; desde nuestro corazón hasta nuestra comunidad y el mundo entero. Le da una forma totalmente nueva al contenido, la tonalidad y las estrategias en todo lo que hagamos. 

• Centrarnos en la ciudad: Con un acercamiento positivo a nuestra cultura actual, aprendemos a proclamar que las ciudades son lugares maravillosos y estratégicos que no nos merecemos, y en los cuales podemos desarrollar el ministerio del Evangelio. 

• Centrarnos en el movimiento: En lugar de edificar nuestra propia tribu, buscamos la prosperidad y la paz de nuestra comunidad, dirigidos por el Espíritu Santo.