buscan advertirnos.
La noche en que el fuego cayó del cielo, todo terminó.
Sodoma ardía detrás. El juicio había descendido. La ciudad fue borrada.
Lot huyó con sus hijas. Su esposa quedó atrás, convertida en sal. No hubo tiempo para duelo. Solo huida.
Llegaron a Zoar. Pero Lot tuvo miedo.
Miedo de la gente. Miedo de la ciudad. Miedo de vivir entre otros.
Así que tomó una decisión silenciosa: subió a las montañas
y se escondió.
📖 “Entonces Lot subió de Zoar y habitó en una cueva con sus dos hijas.” (Génesis 19:30)
Una cueva. Oscura. Fría. Aislada.
No fue castigo. Fue elección.
Las hijas miraban el mundo desde la entrada. No veían ciudades. No veían hombres. No veían futuro.
Habían visto morir a Sodoma. Habían perdido a su madre. Habían salido con vida…
pero con la mente llena de ruinas.
Entonces el miedo empezó a hablar.
—“No queda nadie.” —“La tierra quedó vacía.” —“No habrá descendencia.” —“Somos el final.”
La Biblia no dice que lo desearon. Dice que lo razonaron.
📖 “No hay varón en la tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra.” (Génesis 19:31)
El miedo creó una mentira. Y la mentira pidió una acción.
Emborracharon a su padre. Una noche. Luego otra.
Lot no supo. No recordó. No reaccionó.
Y así, en una cueva, después de haber escapado del juicio, nació una de las historias más incómodas de la Biblia.
📖 “Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre.” (Génesis 19:36)
El texto no explica más.
No defiende.
No suaviza.
Solo registra.
Porque la Biblia no justifica el pecado. Lo muestra como advertencia.
Sodoma fue destruida afuera. Pero dentro de la cueva, el daño fue mayor.
👉 No todo el que huye del juicio está sano por dentro
👉 No todo el que sobrevive ha sanado su mente
👉 No todo escape es transformación
El pecado no siempre nace del deseo. A veces nace del aislamiento. Del miedo. De decisiones tomadas sin luz, sin consejo, sin comunidad.
Este no es solo un relato antiguo. Es un espejo.
Porque cuando una persona se encierra, cuando el miedo gobierna, cuando se pierde toda referencia…
Hasta lo impensable puede empezar a parecer lógico.


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