Eso es más de lo que muchos han vivido.
Es una infancia completa.
Es una década y dos años más.
Es el tiempo que ella llevaba muriendo en vida.
📖 "Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años…" (Marcos 5:25)
Cada mes, la esperanza.
Cada mes, la decepción.
Cada mes, la misma sangre.
La ley judía era clara:
Una mujer así era inmunda.
Todo lo que tocaba quedaba impuro.
No podía abrazar.
No podía adorar en el templo.
No podía compartir mesa.
No podía tener hijos.
No podía tener marido.
No podía tener vida.
Ella no solo sangraba.
Sangraba sola.
📖 "Había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor." (Marcos 5:26)
Doce años buscando.
Doce años pagando.
Doce años esperando.
Y lo único que consiguió fue:
Peor.
Más gastada.
Más sola.
Más desahuciada.
Los médicos se quedaron sin respuestas.
Su bolsa se quedó sin dinero.
Su cuerpo se quedó sin fuerzas.
Su alma se quedó sin esperanza.
Pero un día escuchó algo.
📖 "Cuando oyó hablar de Jesús…" (Marcos 5:27)
No necesitó una teología.
No necesitó un seminario.
No necesitó una invitación formal.
Solo necesitó oír.
Y lo que oyó encendió algo que ni doce años de sufrimiento pudieron apagar.
Fe.
No la fe de los religiosos.
No la fe de los que nunca han sufrido.
La fe de los que ya no tienen nada que perder.
📖 "Decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva." (Marcos 5:28)
No pidió una audiencia.
No pidió un milagro con luces.
No pidió que Jesús se detuviera.
Solo quería tocar.
Solo el borde.
Solo un hilo.
Solo un instante.
Porque hay momentos donde un toque vale más que mil palabras.
La multitud apretaba a Jesús.
Gente por todos lados.
Empujones.
Ruido.
Curiosos.
Pero hay una diferencia entre apretar y tocar.
Muchos apretaban a Jesús.
Solo una lo tocó.
📖 "Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote." (Marcos 5:29)
Doce años de sangrado se detuvieron en un segundo.
Lo que los médicos no pudieron en doce años,
Jesús lo hizo en un instante.
Pero la historia no termina ahí.
Jesús se detuvo.
📖 "¿Quién ha tocado mis vestidos?" (Marcos 5:30)
Los discípulos pensaban que era una pregunta absurda.
La multitud lo apretaba.
Todos lo tocaban.
Pero Jesús sabía la diferencia.
Porque hay toques que pasan desapercibidos…
y hay toques que sacan poder.
Ella podía haberse quedado callada.
Podía haberse mezclado entre la gente.
Podía haber huido con su milagro en secreto.
Pero Jesús la buscó.
No para avergonzarla.
Para presentarla.
📖 "Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad." (Marcos 5:33)
Temblando.
Pero vino.
Avergonzada.
Pero vino.
Con miedo.
Pero vino.
Y lo que recibió no fue un regaño.
Fue un título que nadie le había dado:
📖 "Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz, y queda sana de tu azote." (Marcos 5:34)
Hija.
Doce años siendo impura.
Doce años siendo desechada.
Doce años siendo "esa mujer".
Y Jesús la llamó HIJA.
No era una extraña.
Era familia.
No era un caso.
Era una heredera.
No era un milagro más.
Era una hija que volvía a casa.
Ese día, dos cosas se detuvieron:
Su sangre…
y su soledad.
La mujer que nadie podía tocar
fue tocada por el que todo lo sana.
La mujer que vivía escondida
fue llamada en público.
La mujer que solo buscaba un milagro
encontró un Padre.
Hoy quizás tú eres esa mujer.
Llevas años sangrando.
Años gastando.
Años esperando.
Años escuchando "peor".
Los médicos no pueden.
Los amigos se fueron.
La religión te excluye.
El dinero se acabó.
Pero has oído hablar de Jesús.
Y aunque la multitud te apriete,
aunque haya gente por todos lados,
aunque nadie sepa lo que llevas dentro…
Tú puedes tocar.
No necesitas una audiencia.
No necesitas un altar especial.
No necesitas intermediarios.
Solo un toque.
Solo un instante.
Solo fe.
Y cuando lo hagas…
Él se detendrá.
Te buscará entre la multitud.
Y te llamará como nadie te ha llamado:
Hija.
Hijo.
Porque para Él nunca has sido un caso.
Siempre has sido un hijo.
Y la misma sangre que hoy te hace sufrir…
un día será solo el eco de un milagro.
📖 "Tu fe te ha salvado; ve en paz."


0 comentarios:
Publicar un comentario