
Las bienaventuranzas contienen un mensaje de redención y de esperanza. Mateo introduce el sermón de las bienaventuras diciendo que Jesús, al ver las multitudes en la cercanía, abrió su boca para enseñarles. No que antes la tuviera cerrada. Hasta entonces había abierto la boca de los profetas, ahora abría la suya propia. Esto es, hablaba por sí mismo. Lo que iba a proponer eran asuntos grandes y divinos.
Misterios que hasta entonces había callado. En este sermón llama bienaventurados a los que lo son, no en la posesión del día a día, sino en la esperanza; a los que ascienden como por grados a la felicidad. Es esto lo que lleva al autor a subtitular su libro “descubra los secretos de una vida cristiana feliz”. Él lo es.
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