1 Timoteo 6:11
Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la tolerancia, la mansedumbre.
Piense en esto como una embajada, cuando un país establece una embajada en otro país, las cosas dentro del territorio de la embajada suceden de la misma manera como suceden en el país que representan y las leyes del país que representan son las que aplican dentro del territorio de la embajada.
Obviamente, ni los que trabajan, ni quienes son atendidos en esta embajada pueden entrar simplemente así, primeramente tienen que ser acreditados como ciudadanos de ese país y tener la intención de que la ley de ese país se cumpla, antes que cualquier cosa.
Lo mismo pasa con nosotros, cada uno de nosotros tenemos la capacidad de ser una embajada del Reino de los Cielos, siempre y cuando seamos acreditados como hijos de Dios, y para ello tenemos que haber nacido de nuevo o bien haber hecho racional y verbalemente a Jesús el Señor y salvador de nuestras vidas y luego tener el mejor interés de hacer que la ley del Reino de los Cielos se cumpla, antes que cualquier otra cosa.
La cita de hoy nos enseña que un hombre que gobierna es como esa embajada que vela por los intereses del Reino al que representa, el Apóstol Santiago lo definía como hacedores de la palabra, es decir, un digno embajador del Reino de los Cielos y previamente el Apóstol Pablo los llamaba hombres justos.
Un hombre justo es aquel que cumple la palabra de Dios, ya que el cumplimiento de la palabra de Dios es la definición bíblica de la justicia, siempre que haya una persona dispuesta a cumplir la palabra de Dios, habrá una persona justa, y ha notado que el libro de la sabiduría (Proverbios), esta lleno de promesas para los justos?
Si se da usted una vuelta por el libro de los proverbios (le recomendaría leer un capítulo diario de este libro todo el tiempo), notará que el mas grande gobernante sobre la tierra (el Rey Salomón) nos enseña a gobernar grandemente como Él lo hizo por medio del mero cumplimiento de la palabra de Dios.
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