
- ¿Qué libros son los que propiamente forman parte del texto bíblico?
- ¿Quién decidió qué libros debían aceptarse o rechazarse?
- ¿En qué se fundamentó tal decisión?
- ¿Continúan teniendo validez tales argumentos en el día de hoy?
Por otro lado, nuestra sociedad actual, tan aficionada a lo esotérico y fácilmente encandilada por todo aquello que tenga aureola de “misterio”, se ve con frecuencia perturbada por un enjambre de escritores sensacionalistas que recurren a supuestos escritos “secretos” o escondidos atribuidos a escritores bíblicos para apoyar sus fantasías.
- ¿Qué hay de cierto en todo esto?
- ¿Es el Canon de la Sagrada Escritura un canon cerrado?
- ¿Cabe pensar en la posibilidad de añadir otros textos originales en caso de ser actualmente descubiertos y probada su autenticidad?
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